Daniel Velázquez-Díaz, investigador postdoctoral del ExPhy Research Group de la Universidad de Cádiz, destaca desde la evidencia científica cuáles son los beneficios del ejercicio físico en la infancia, la vida adulta y la vejez.
Pode o exercício físico melhorar a memória e prevenir o declínio cognitivo? A evidência científica indica que sim.
O exercício físico é uma das intervenções não farmacológicas mais eficazes para melhorar a saúde cerebral ao longo da vida. A evidência científica mostra que a atividade física não só favorece a condição física, como também melhora funções cognitivas como a memória, a atenção e as funções executivas, além de contribuir para a prevenção do declínio cognitivo e da demência.
Introducción
Cuando pensamos en ejercicio físico, solemos asociarlo a practicar algún tipo de deporte, mejorar la condición física, o bajar el peso corporal. Sin embargo, la ciencia lleva años demostrando que el movimiento también es una de las herramientas más potentes para cuidar el cerebro.
Desde la infancia hasta la vejez, el ejercicio físico influye en el desarrollo cerebral, el rendimiento cognitivo, la salud mental y la prevención del deterioro cognitivo. A continuación, repasamos algunos aspectos que dice la evidencia científica sobre los beneficios del ejercicio físico en cada etapa de la vida.
Infancia y adolescencia: ejercicio físico, salud cerebral y rendimiento académico
La infancia y la adolescencia son etapas clave para el desarrollo del cerebro. Durante estos años, el cerebro es especialmente plástico, lo que significa que responde de forma muy sensible a los estímulos del entorno, entre ellos la actividad física.
Numerosos estudios han demostrado que los niños y adolescentes más activos, o con mejor condición física, presentan un mejor rendimiento cognitivo y académico, especialmente en procesos como la atención, la memoria y las funciones ejecutivas (Donnelly et al., 2016). Obviamente, estas habilidades son fundamentales para el aprendizaje y el éxito escolar.
Además, la evidencia va más allá del rendimiento académico. Estudios con técnicas de neuroimagen han mostrado que la actividad física se asocia con mayor volumen de estructuras cerebrales clave, como el hipocampo y los ganglios basales, regiones implicadas en la memoria, el aprendizaje y el control cognitivo (Cadenas-Sanchez et al., 2023). Por ejemplo, investigaciones lideradas por la Universidad de Granada observaron asociaciones positivas entre la condición física y el volumen de diferentes regiones cerebrales en niños (Cadenas-Sanchez et al., 2023).
De forma similar, la evidencia científica indica que niveles más altos de actividad física se relaciona con mejores resultados académicos en matemáticas y lenguaje durante la adolescencia (Donnelly et al., 2016; Esteban-Cornejo et al., 2015).
Estos hallazgos refuerzan la idea de que el ejercicio físico no solo es salud, también es educación. Promover una educación física de calidad, el juego activo y la reducción del tiempo sedentario puede tener un impacto directo en el desarrollo cognitivo de niños y adolescentes.
Edad adulta: el papel del ejercicio físico en la salud mental
En la edad adulta, el ejercicio físico se convierte en un aliado fundamental para la salud mental. La ansiedad y la depresión son algunos de los trastornos mentales más prevalentes y suponen una importante carga personal, social y económica.
La evidencia científica determina que la práctica regular de ejercicio físico se asocia con una reducción significativa de los síntomas de depresión y ansiedad (Rebar et al., 2015). Metaanálisis y revisiones sistemáticas han mostrado que el ejercicio puede ser una estrategia eficaz tanto para la prevención como para el tratamiento complementario de estos trastornos (Rebar et al., 2015; Schuch et al., 2016).
Los mecanismos que explican estos beneficios son múltiples:
- Mejora de la regulación del estrés a través del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal.
- Aumento de neurotransmisores relacionados con el bienestar, como la serotonina y la dopamina.
- Reducción de la inflamación sistémica.
- Mejora del sueño, la autoestima y la percepción de autoeficacia.
Lo más interesante es que no parece existir una única “receta”. Tanto el ejercicio aeróbico como el entrenamiento de fuerza han mostrado beneficios para la salud mental. Más allá del tipo de ejercicio, el factor clave parece ser la regularidad y la adherencia a largo plazo al ejercicio físico.

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Envejecimiento: ejercicio físico y prevención del deterioro cognitivo
Con el envejecimiento, el cerebro experimenta cambios estructurales y funcionales que pueden dar lugar a deterioro cognitivo y demencia. No obstante, el ejercicio físico se ha consolidado como uno de los factores de estilo de vida más prometedores para preservar la salud cerebral en edades avanzadas.
La evidencia científica ha demostrado que las personas mayores físicamente activas presentan mejor rendimiento cognitivo, menor atrofia cerebral y una mayor preservación de regiones cerebrales claves como el hipocampo (Erickson et al., 2009, 2011). Un estudio clásico mostró que programas de ejercicio aeróbico pueden incluso aumentar el volumen del hipocampo y mejorar la memoria en adultos mayores (Erickson et al., 2011).
Además, la actividad física regular se asocia con un menor riesgo de desarrollar demencia y enfermedad de Alzheimer. La literatura científica ha señalado que las personas más activas presentan un menor riesgo de deterioro cognitivo y demencia en comparación con aquellas con estilos de vida sedentarios (Sofi et al., 2011).
En esta etapa, la evidencia sugiere que los mayores beneficios se obtienen con programas multicomponentes que incluyan:
- Ejercicio aeróbico.
- Entrenamiento de fuerza para preservar la masa muscular.
- Actividades que integren estimulación cognitiva y social.
Conclusión: moverse es cuidar la salud del cerebro
A lo largo de toda la vida, el ejercicio físico actúa como un auténtico modulador de la salud cerebral. Desde favorecer el desarrollo cognitivo en la infancia, hasta proteger la salud mental en la edad adulta, y reducir el riesgo de deterioro cognitivo en la vejez. En definitiva, moverse es una inversión en bienestar cognitivo y emocional.
Promover estilos de vida activos desde edades tempranas y mantenerlos a lo largo de la vida debería ser una prioridad tanto en el ámbito educativo como en el sanitario. En este sentido, la Organización Mundial de la Salud lo resume de forma clara y contundente con su lema “cada movimiento cuenta” (Bull et al., 2020). Porque el ejercicio físico no es solo un hábito saludable, es una herramienta clave para cuidar el cerebro.
Bibliografía
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Perguntas frequentes sobre exercício físico e saúde cerebral
1. Como o exercício físico influencia a saúde cerebral?
O exercício físico melhora a saúde cerebral ao favorecer a neuroplasticidade, aumentar o fluxo sanguíneo cerebral e estimular a liberação de fatores neurotróficos como o BDNF. Esses mecanismos contribuem para melhorar funções cognitivas como a memória, a atenção e as funções executivas.
2. O exercício físico melhora a memória?
Sim, a evidência científica mostra que a atividade física regular está associada a melhorias na memória, especialmente na memória episódica. Isso se deve, em parte, a alterações estruturais no hipocampo, uma região chave para a aprendizagem e a consolidação da memória.
3. Qual é a relação entre a atividade física e o rendimento acadêmico?
Evidências científicas indicam que crianças e adolescentes mais ativos apresentam desempenho superior em processos como atenção, memória e funções executivas. Especificamente, níveis elevados de atividade física se correlacionam com melhores resultados em áreas-chave como matemática e linguagem.
4. O exercício físico pode prevenir o declínio cognitivo?
O exercício físico é um dos fatores de estilo de vida mais relevantes na prevenção do declínio cognitivo. Diversos estudos demonstraram que pessoas fisicamente ativas apresentam menor risco de desenvolver demência e doença de Alzheimer em comparação com aquelas com estilos de vida sedentários.
5. Que tipo de exercício é melhor para a saúde cerebral?
Não existe um único tipo de exercício ótimo. Tanto o exercício aeróbico quanto o treino de força demonstraram benefícios para a cognição. Os programas mais eficazes costumam combinar exercício aeróbico, força e atividades que integrem estimulação cognitiva e social.
6. Com que frequência se recomenda fazer exercício para melhorar a cognição?
As recomendações gerais sugerem realizar pelo menos 150 minutos semanais de atividade física moderada. No entanto, os benefícios cognitivos podem ser observados mesmo com níveis mais baixos, especialmente em pessoas previamente sedentárias.
7. Que papel o exercício físico desempenha na neurorreabilitação?
Na neurorreabilitação, o exercício físico é utilizado como intervenção complementar para melhorar funções cognitivas, favorecer a recuperação após dano cerebral adquirido e retardar o declínio em doenças neurodegenerativas. A sua combinação com estimulação cognitiva potencia os resultados terapêuticos.
8. O exercício físico é benéfico em pessoas idosas?
Sim, em adultos mais velhos o exercício físico associa-se a melhor preservação da função cognitiva, menor atrofia cerebral e redução do risco de declínio cognitivo. Além disso, contribui para manter a autonomia funcional e a qualidade de vida.
9. O exercício físico ajuda a reduzir a ansiedade e a depressão?
A prática regular de exercício físico associa-se a uma redução significativa dos sintomas de ansiedade e depressão. Isto se deve a efeitos neurobiológicos, como a regulação de neurotransmissores, e a benefícios psicológicos como a melhoria da autoestima e do bem-estar geral.







A transformação do DSM na prática clínica
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