La psicóloga Claudia Méndez Rodríguez aborda las consecuencias de la multitarea en el cerebro, la memoria de trabajo y la atención.
Este artículo analiza el impacto de la multitarea en el funcionamiento cerebral, desmintiendo el mito de que mejora la eficiencia. La evidencia científica demuestra que alternar rápidamente entre tareas genera un alto coste cognitivo que deteriora la atención sostenida, la memoria de trabajo y el aprendizaje. Exploramos cómo esta «ilusión de productividad» altera la estructura neurológica y provoca fatiga mental, afectando directamente al bienestar cognitivo. Finalmente, abordaremos estrategias eficaces basadas en el monotasking para optimizar el rendimiento, ofreciendo una guía imprescindible para profesionales de la neurorrehabilitación.
Introducción
En una sociedad hiperconectada que vive en la inmediatez, la multitarea se ha convertido en una práctica habitual. Responder mensajes mientras se ve una serie, navegar por múltiples pestañas en Internet, o consumir información en varias plataformas simultáneamente son acciones que hacemos en el día a día. Sin embargo, lejos de ser una habilidad eficiente, la evidencia científica sugiere que la multitarea puede tener efectos negativos significativos en diversos procesos cognitivos, especialmente en la atención, y en el funcionamiento cerebral (Jung et al., 2026).
La atención en neuropsicología: definición y clasificación
El concepto de atención ha sido estudiado por diferentes autores, pero no se ha podido llegar a una definición única porque incluye mecanismos de acción complejos y numerosas zonas cerebrales que participan en el proceso.
Sin embargo, podemos definir la atención como el “mecanismo implicado directamente en la activación y el funcionamiento de los procesos y/u operaciones de selección, distribución y mantenimiento de la actividad psicológica” (García Sevilla, 1997).
Es decir, es el sistema que se encarga de poner en marcha y manejar cómo elegimos, repartimos y mantenemos nuestra atención y la actividad mental.
En el presente artículo, se hace hincapié en dos tipos de atención:
- Atención dividida: capacidad para atender a varias tareas de forma simultánea, de forma que distribuye los recursos (Kahneman, 1973).
- Atención alternante: capacidad de cambiar de foco atencional entre tareas (Baddeley, 1986).
¿Qué entendemos por multitarea?
La multitarea no implica realizar varias tareas complejas de manera simultánea, sino alternar rápidamente entre ellas. Tradicionalmente, se clasifica como atención dividida; sin embargo, desde una perspectiva habitual, se entiende mejor como un proceso de atención alternante, ya que implica cambios rápidos del foco atencional entre tareas, más que un procesamiento simultáneo real (Lui y Wong, 2019).
- Un ejemplo de atención dividida sería escuchar música mientras conduces, siendo ambas tareas automáticas y compatibles (no interfieren entre sí, porque no necesitan los mismos recursos mentales para completarse).
- Un ejemplo de atención alternante (multitarea) sería estudiar mientras miras de vez en cuando el móvil, donde no haces ambas cosas a la vez (porque interfieren entre sí, ya que necesitan los mismo recursos mentales), sino que saltas de una a otra.
Este cambio constante de actividades exige recursos atencionales y ejecutivos, lo que genera un coste cognitivo conocido como coste de cambio (Monsell, 2003), que resta mucha energía, puesto que el cerebro necesita ‘recolocarse’ nuevamente cada vez que se cambia de tarea, en base a las características de la misma y a la demanda.
Paradigmas de la atención multitarea en el procesamiento cognitivo
Según Lui y Wong (2019), existen dos grandes paradigmas relacionados con la atención multitarea:
- Por un lado, se encuentra el Paradigma de Multitarea concurrente (dual-task), que consiste en realizar dos tareas al mismo tiempo o con solapamiento temporal, relacionada con la atención dividida. En este sentido, las tareas a realizar no requieren de las mismas vías sensoriales y, por lo tanto, no compiten entre ellas.
- Por otro lado, se describe el Paradigma de Cambio de Tarea (task switching), que consiste en alternar de una tarea a otra, sin hacerlas simultáneamente, y se relaciona con la atención alternante. En esta línea, las tareas requieren de los mismos recursos atencionales, por lo que hay un mayor riesgo de cometer errores y de lentitud en el rendimiento. Por esta razón, no es recomendable hacer esta práctica con frecuencia.
Consecuencias de la multitarea en la atención sostenida
Uno de los efectos más documentados de la multitarea es la presencia de dificultades en la atención sostenida, que es la capacidad para mantener el foco atencional y permanecer alerta en largos periodos de tiempo (Posner y Petersen, 1990).
Las personas que realizan multitarea con frecuencia tienden a mostrar una mayor susceptibilidad a las distracciones y una menor capacidad para filtrar información irrelevante, lo que sugiere un deterioro en los mecanismos de control atencional (Ophir, Nass y Wagner, 2009).
Por otro lado, el uso intensivo de múltiples fuentes de información simultánea se asocia con una menor capacidad de concentración profunda, dificultando el mantenimiento de la atención en tareas prolongadas (Rosen et al., 2011). Esto afecta especialmente al rendimiento académico y profesional, donde la atención sostenida es clave.
Meyer, Evans & Rubinstein (2001) encontraron que cambiar entre tareas puede incrementar significativamente el tiempo necesario para completarlas. Este fenómeno se explica por la interferencia cognitiva, que ocurre cuando diferentes tareas compiten por los mismos recursos mentales. Esto explica por qué aumentan los errores y se reduce la velocidad de ejecución en la multitarea, por lo que hay deterioro de la productividad.
Por ejemplo, si escribes un correo mientras hablas por teléfono, puedes cometer errores en la redacción, tener que releer lo escrito o recibido, o incluso demorarte en saber qué poner.
Según el estudio de Lui y Wong (2019), no hay una sola causa de los errores o lentitud al hacer multitarea, sino tres limitaciones cognitivas diferentes:
- Selección de respuestas: dificultad para elegir qué acción realizar cuando hay varias tareas simultáneas, por lo que no se puede decidir dos respuestas complejas al mismo tiempo.
- Recuperación y mantenimiento de información: problemas para mantener en mente las reglas o información de varias tareas a la vez. Afecta cuando se tiene que recordar qué hacer en cada tarea.
- Reconfiguración de tareas (cambio de tarea): dificultad al cambiar de una tarea a otra. Implica ajustar el cerebro a nuevas reglas o contextos.
La multitarea no es una habilidad única, sino un conjunto de procesos mentales distintos. Por eso algunas personas pueden ser buenas en ciertos tipos de multitarea y malas en otros.
Impacto de la multitarea en otros procesos cognitivos
Diferentes autores como Mark, Iqbal y Czerwinski (2020) describen el fenómeno de atención fragmentada, donde la atención se reparte entre muchas cosas a la vez, pero de forma superficial sin profundizar en ninguna. Como consecuencia, cuesta aprender y recordar la información a largo plazo (Carr, 2010).
La multitarea también dificulta en otros procesos cognitivos fundamentales:
- Memoria de trabajo: permite retener información a corto plazo y a manipularla de inmediato. La sobrecarga de información dificulta el almacenamiento y la manipulación de datos en la memoria de trabajo, reduciendo la eficiencia en la resolución de problemas (Baddeley, 2012).
- Aprendizaje: alternar entre tareas interfiere con la consolidación de la información en la memoria a largo plazo, afectando la adquisición de nuevos conocimientos (Foerde, Knowlton y Poldrack, 2006), sobre todo si una de las tareas es una distracción digital (Madore et al., 2020).
- Toma de decisiones: la multitarea puede llevar a decisiones más impulsivas y menos reflexivas, debido a la fragmentación de los recursos cognitivos (Dux et al., 2009).
- Creatividad y resolución de problemas: las consecuencias del multitasking, concretamente la atención fragmentada, se reflejan mayormente en entornos donde es necesaria la creatividad y la eficiencia en resolución de problemas, ya que se inhiben los procesos necesarios para ello (Madore et al., 2020).
Efectos neurobiológicos: carga cognitiva y plasticidad cerebral
A nivel neurobiológico, la multitarea también tiene implicaciones relevantes. Estudios de neuroimagen han mostrado que el uso intensivo de medios digitales y la multitarea se asocian con cambios en la estructura cerebral por sobreuso de la zona, particularmente en la corteza prefrontal, una región clave para el control de las funciones ejecutivas (Loh y Kanai, 2014). Además, aquellas personas que tienden a realizar en exceso la multitarea, tienen menor densidad de materia gris en zonas cerebrales relacionadas con el control cognitivo (Ophir, Nass y Wagner, 2009).
Asimismo, el constante cambio de tareas puede incrementar la carga cognitiva y el estrés, lo que activa sistemas neuronales relacionados con la fatiga mental o cognitiva (Miller y Cohen, 2001). Este estado prolongado puede afectar la eficiencia neuronal y la plasticidad cerebral (Mark, Gudith y Klocke, 2008). Por ejemplo, al final del día, después de alternar constantemente entre tareas, nos podemos llegar a sentir mentalmente agotados aunque no se haya realizado trabajo físico.
Por otro lado, la multitarea puede reforzar circuitos neuronales asociados a la recompensa inmediata, debido a la liberación de dopamina al cambiar de estímulo, lo que puede fomentar hábitos de distracción constante (Alter, 2017). Se ha observado también un deterioro en la corteza cingulada anterior, relacionada con el control emocional (Loh y Kanai, 2014).
¿Es posible entrenar la multitarea?
Aunque algunas investigaciones sugieren que el cerebro puede adaptarse parcialmente a contextos de alta demanda cognitiva, la mayoría de los estudios coinciden en que no es posible realizar múltiples tareas complejas de manera eficiente sin sacrificar el rendimiento (Karbach y Kray, 2009).
Para explicar por qué se cree que la multitarea puede ser efectiva, hay que atender al efecto de ilusión de productividad: quienes realizan multitarea con frecuencia suelen sobrevalorar su desempeño real, llegando a estimarlo hasta un 30% por encima de lo que realmente es. Este sesgo se ve reforzado por la liberación de dopamina al completar pequeñas acciones, como contestar correos o mensajes, lo que produce una sensación engañosa de eficacia, aunque las tareas más importantes queden sin terminar (Sanbonmatsu et al., 2013).
Más que entrenar la multitarea, la evidencia apunta a la importancia de fomentar estrategias como (Vohale, 2025; Madore et al., 2020):
- Monotasking: realizar una tarea a la vez.
- Bloques de tiempo (Time Blocking): dedicar bloques de 30-40 minutos a una sola tarea, sin interrupciones ni notificaciones.
- La regla de los dos minutos: si algo lleva menos de 2 minutos, hazlo en el momento para que no ocupe espacio en la memoria de trabajo.
- Higiene digital nocturna: la luz de las pantallas afecta al descanso nocturno, por lo que es recomendable dejarlas al menos 30 minutos antes de irse a dormir, para no alterar los mecanismos cerebrales del sueño.
- Diseñar el contexto: cuando se vaya a trabajar o a realizar tareas, intentar que tanto el espacio físico como el digital no tengan distracciones ni causen fatiga visual.
Conclusión
En conclusión, la atención es un proceso complejo que permite seleccionar, distribuir y mantener la actividad mental, siendo fundamental para el rendimiento cognitivo. En este contexto, la multitarea no implica realmente hacer varias tareas a la vez, sino alternar rápidamente entre ellas, lo que supone un alto coste cognitivo. Lejos de mejorar la productividad, este cambio constante de foco atencional reduce la atención sostenida, incrementa los errores y ralentiza el desempeño debido a la competencia por recursos mentales limitados.
Además, la multitarea afecta negativamente a procesos clave como la memoria de trabajo, el aprendizaje, la toma de decisiones y la creatividad, generando una atención fragmentada que dificulta la concentración profunda. A nivel cerebral, también se asocia con cambios estructurales, mayor carga cognitiva y hábitos de distracción reforzados por mecanismos de recompensa inmediata.
Aunque existe la creencia de que la multitarea puede entrenarse, la evidencia científica indica que su práctica frecuente genera una ilusión de productividad más que una mejora real del rendimiento. Por ello, tanto en la prevención como en la rehabilitación cognitiva, resulta más eficaz adoptar pautas y estrategias propias de la estimulación cognitiva, como el monotasking o la organización del tiempo en bloques, que favorecen una atención más sostenida, eficiente y de mayor calidad.
En un entorno lleno de distracciones, comprender las consecuencias de la multitarea en el cerebro y aprender a enfocarse se convierte en una ventaja clave para el rendimiento y el bienestar cognitivo.
Bibliografía
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Preguntas frecuentes sobre la memoria de trabajo en niños
1. ¿Qué le hace la multitarea al cerebro a nivel neurológico?
A nivel neurobiológico, la multitarea frecuente y el uso intensivo de medios digitales se asocian con cambios en la estructura cerebral, concretamente con una menor densidad de materia gris en áreas relacionadas con el control cognitivo, como la corteza prefrontal. Además, el cambio constante de tareas incrementa el estrés y la carga cognitiva, lo que activa sistemas neuronales vinculados a la fatiga mental y puede afectar la eficiencia y plasticidad cerebral a largo plazo.
2. ¿Cuál es la diferencia entre atención dividida y atención alternante?
La atención dividida consiste en realizar tareas simultáneas que son automáticas, compatibles y no compiten por los mismos recursos mentales (por ejemplo, escuchar música mientras se conduce). En cambio, la atención alternante —que es lo que comúnmente llamamos multitarea— implica saltar rápidamente el foco de atención entre tareas que sí interfieren entre sí, lo que exige un alto coste cognitivo al obligar al cerebro a reconfigurarse constantemente.
3. ¿Cómo afecta la multitarea a la memoria y el aprendizaje?
La multitarea fragmenta la atención de manera superficial, dificultando profundamente la memoria de trabajo. Esta sobrecarga impide almacenar y manipular datos a corto plazo con eficiencia. Asimismo, alternar entre tareas interfiere directamente con la consolidación de la información en la memoria a largo plazo, lo que perjudica la adquisición de nuevos conocimientos y la capacidad para resolver problemas complejos.
4. ¿Es posible entrenar el cerebro para mejorar en la multitarea?
La evidencia científica actual indica que no es posible realizar múltiples tareas complejas de manera simultánea y eficiente sin sacrificar el rendimiento. Quienes creen ser buenos en esto suelen experimentar una «ilusión de productividad», sobrevalorando su desempeño hasta en un 30%. Esta falsa sensación de eficacia está impulsada por la liberación de dopamina al completar pequeñas acciones (como responder un mensaje), aunque las tareas principales queden incompletas.
5. ¿Qué estrategias cognitivas son mejores que la multitarea?
En lugar de fragmentar la atención, resulta mucho más eficaz para el bienestar cognitivo aplicar estrategias como el monotasking (hacer una sola tarea a la vez) y el Time Blocking (trabajar en bloques de 30 a 40 minutos sin interrupciones ni notificaciones). También se recomienda aplicar la regla de los dos minutos (hacer al instante lo que tome menos de ese tiempo para liberar memoria de trabajo) y diseñar un entorno de trabajo libre de distracciones físicas y digitales.







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