¿Puede una resonancia cerebral revelar a qué ritmo envejecen nuestro cerebro y nuestro cuerpo? La doctoranda Marta Arbizu Gómez presenta cómo el biomarcador DunedinPACNI estima el ritmo de envejecimiento mediante una única resonancia magnética para predecir el deterioro cognitivo.
El envejecimiento biológico no avanza al mismo ritmo en todas las personas. Este artículo analiza DunedinPACNI, un innovador biomarcador capaz de estimar el ritmo de envejecimiento de todo el organismo a partir de una única resonancia magnética cerebral. A diferencia de los modelos estáticos de edad cerebral (brain age), esta nueva métrica longitudinal permite predecir el riesgo futuro de deterioro cognitivo, atrofia hipocampal y demencia. Descubre las implicaciones clínicas de este hallazgo para la evaluación temprana, la prevención y el futuro de la neurorrehabilitación personalizada.
¿Por qué necesitamos medir el ritmo de envejecimiento?
El envejecimiento no ocurre igual en todas las personas. Dos individuos con la misma edad cronológica pueden presentar trayectorias muy distintas: uno puede conservar una buena salud física y cognitiva durante décadas, mientras que otro puede mostrar signos tempranos de fragilidad, deterioro cognitivo o mayor riesgo de enfermedad.
Por este motivo, en los últimos años ha crecido el interés por desarrollar biomarcadores capaces de estimar la edad biológica o, de forma aún más precisa, el ritmo al que una persona está envejeciendo. Estos biomarcadores podrían ayudar a identificar de forma temprana a personas con mayor riesgo de deterioro, evaluar intervenciones preventivas y comprender mejor cómo se relaciona el envejecimiento con enfermedades como la demencia, el ictus o las enfermedades cardiovasculares.
Hasta ahora, muchas de estas herramientas se han basado en datos moleculares, como los llamados relojes epigenéticos. Sin embargo, no todos los estudios disponen de muestras de ADN o análisis de metilación. En cambio, la resonancia magnética cerebral es una técnica ampliamente utilizada en investigación neurológica y en estudios sobre envejecimiento.
El estudio publicado en Nature Aging plantea una pregunta muy interesante: ¿puede una única resonancia cerebral aportar información sobre el ritmo de envejecimiento de todo el organismo?
Para responderla, los autores desarrollan una nueva medida llamada DunedinPACNI (Dunedin Pace of Aging Calculated from NeuroImaging), un biomarcador basado en neuroimagen que estima el ritmo de envejecimiento a partir de una sola imagen cerebral.
¿Cómo se llevó a cabo la investigación?
El punto de partida fue el Dunedin Study, una cohorte longitudinal de Nueva Zelanda que ha seguido durante décadas a más de mil personas nacidas entre 1972 y 1973. Esta cohorte es especialmente valiosa porque permite observar cómo cambia la salud de las mismas personas a lo largo del tiempo, en lugar de comparar únicamente a personas de diferentes edades.
En estudios previos, los investigadores habían calculado el llamado Pace of Aging, una medida del ritmo de envejecimiento basada en 19 biomarcadores de distintos sistemas corporales. Estos biomarcadores incluían indicadores cardiovasculares, metabólicos, renales, inmunológicos, pulmonares y dentales, medidos repetidamente entre los 26 y los 45 años.
En este nuevo trabajo, los autores utilizaron resonancias magnéticas cerebrales realizadas a los 45 años en 860 participantes del Dunedin Study. A partir de esas imágenes, extrajeron medidas estructurales del cerebro, como el grosor cortical, el volumen de sustancia gris, el área de superficie cortical, el volumen de estructuras subcorticales y el tamaño de los ventrículos.
Con estos datos entrenaron un modelo estadístico para estimar el Pace of Aging a partir de la resonancia cerebral. El resultado fue DunedinPACNI: una medida que no pretende decir simplemente si el cerebro “parece más viejo”, sino estimar si una persona está envejeciendo más rápido o más lento en términos biológicos.

¿Qué revelan los resultados clave?
Los resultados muestran que DunedinPACNI se asocia con múltiples indicadores de salud cerebral y salud general.
En primer lugar, dentro del propio Dunedin Study, las personas con valores más altos de DunedinPACNI presentaban un perfil compatible con un envejecimiento más rápido. Tenían peor equilibrio, marcha más lenta, menor fuerza, peor coordinación motora, más limitaciones físicas, peor salud percibida, menor rendimiento cognitivo y mayor apariencia de envejecimiento facial.
Esto sugiere que la información contenida en una resonancia cerebral puede reflejar, al menos en parte, procesos de envejecimiento que afectan a todo el organismo.
Los autores también comprobaron la fiabilidad de la medida en datos independientes del Human Connectome Project. DunedinPACNI mostró una excelente fiabilidad test-retest, lo que significa que la medida se mantiene estable cuando se calcula en imágenes repetidas de la misma persona.
Cuando aplicaron DunedinPACNI a grandes cohortes externas, como ADNI y UK Biobank, encontraron asociaciones claras con el funcionamiento cognitivo. Las personas con un DunedinPACNI más alto mostraban peor rendimiento en pruebas de memoria, velocidad psicomotora, función ejecutiva y actividades cognitivamente exigentes de la vida diaria.
Uno de los hallazgos más relevantes fue su relación con el deterioro cognitivo y la demencia. En ADNI, las personas con deterioro cognitivo leve tenían valores más altos de DunedinPACNI que las personas cognitivamente sanas, y las personas con demencia presentaban valores todavía más elevados. Además, entre los participantes cognitivamente normales, un DunedinPACNI más alto al inicio del seguimiento se asoció con mayor riesgo de desarrollar deterioro cognitivo leve o demencia en los años posteriores.

También se observó que DunedinPACNI predecía una mayor atrofia hipocampal longitudinal. Este dato es especialmente importante, ya que el hipocampo es una estructura clave para la memoria y una de las regiones más afectadas en la enfermedad de Alzheimer.
Pero el estudio no se limita al cerebro. En UK Biobank, DunedinPACNI también se asoció con mayor fragilidad, peor salud percibida, mayor presencia de enfermedades crónicas, mayor riesgo futuro de enfermedad y mayor mortalidad. Es decir, esta medida basada en neuroimagen parece capturar información relacionada con el envejecimiento general del organismo, no solo con el envejecimiento cerebral.
| Área evaluada | Resultado principal |
|---|---|
| Validación en Dunedin Study | DunedinPACNI se asoció con peor función física, peor cognición y mayor envejecimiento facial. |
| Fiabilidad | Excelente fiabilidad test-retest. |
| Cognición | Valores más altos se asociaron con peor memoria, velocidad psicomotora y función ejecutiva. |
| Deterioro cognitivo | Diferenció entre personas cognitivamente sanas, con deterioro cognitivo leve y con demencia. |
| Conversión a demencia | Predijo mayor riesgo de progresión a deterioro cognitivo o demencia. |
| Atrofia cerebral | Se asoció con mayor atrofia hipocampal longitudinal. |
| Salud general | Se relaciona con fragilidad, peor salud percibida, enfermedad crónica y mortalidad. |
| Comparación con edad cerebral | Mostró asociaciones similares o superiores a la brecha de edad cerebral. |
¿Qué aporta frente a la edad cerebral?
En los últimos años se ha popularizado el concepto de edad cerebral o brain age. Estos modelos estiman cuántos años “parece tener” el cerebro de una persona según su estructura. Después, se calcula la diferencia entre la edad cerebral estimada y la edad cronológica real. Si el cerebro parece más viejo de lo esperado, se habla de una mayor brecha de edad cerebral.
Sin embargo, este enfoque tiene algunas limitaciones. Predecir la edad cronológica no siempre equivale a medir el ritmo real de envejecimiento biológico. Un modelo puede ser muy bueno estimando la edad de una persona, pero no necesariamente captar los procesos que explican por qué unas personas envejecen más rápido que otras o desarrollan antes enfermedades relacionadas con la edad.
DunedinPACNI adopta un enfoque diferente. En lugar de entrenarse para predecir la edad cronológica, se entrena para estimar una medida longitudinal del ritmo de envejecimiento calculada a partir de biomarcadores corporales medidos durante casi dos décadas.
Esta diferencia es clave. El objetivo no es saber cuántos años aparenta el cerebro, sino si la estructura cerebral contiene señales del ritmo al que está envejeciendo el organismo.
En el estudio, DunedinPACNI mostró asociaciones iguales o más fuertes que el brain age gap con varios resultados clínicos, incluyendo cognición, atrofia hipocampal, fragilidad, enfermedad crónica y mortalidad. Además, ambas medidas estaban solo modestamente correlacionadas, lo que sugiere que capturan información parcialmente distinta y potencialmente complementaria.
¿Qué implicaciones tiene para la investigación y la práctica clínica?
Aunque DunedinPACNI todavía no es una herramienta clínica, sus resultados abren varias líneas de interés.
En primer lugar, podría ser útil en estudios de envejecimiento para identificar personas que presentan un ritmo de envejecimiento más acelerado antes de que aparezcan enfermedades graves o deterioro funcional evidente.
En segundo lugar, podría ayudar a evaluar intervenciones orientadas a promover un envejecimiento saludable. Si una intervención física, cognitiva, farmacológica o de estilo de vida busca ralentizar el envejecimiento, disponer de una medida objetiva basada en resonancia cerebral podría aportar información adicional sobre su impacto.
En tercer lugar, DunedinPACNI podría complementar los biomarcadores específicos de enfermedades concretas. Por ejemplo, en alzhéimer existen biomarcadores de amiloide, tau o neurodegeneración. DunedinPACNI no sustituye a estos marcadores, pero podría aportar una visión más global del estado biológico de la persona y de su vulnerabilidad general.
También resulta relevante que el estudio haya explorado su aplicación en muestras internacionales, incluyendo BrainLat, una cohorte latinoamericana con personas sanas y pacientes con enfermedad de Alzheimer o demencia frontotemporal. En esta muestra, las personas con demencia también presentaban valores más altos de DunedinPACNI, lo que sugiere que la medida podría generalizarse más allá de las cohortes en las que fue desarrollada. Aun así, los propios autores señalan que hacen falta más estudios en poblaciones diversas.
¿Qué limitaciones tiene el estudio?
A pesar de sus resultados prometedores, DunedinPACNI debe interpretarse con cautela.
En primer lugar, se trata de una herramienta de investigación. Todavía no existen puntos de corte clínicos que permitan interpretar el resultado de una persona concreta de forma individual, ni valores normativos suficientemente establecidos para su uso diagnóstico.
En segundo lugar, gran parte de las cohortes utilizadas proceden de países de ingresos altos y con predominio de participantes de ascendencia europea. Aunque el estudio incluye una validación en una muestra latinoamericana, la generalización a otras poblaciones debe seguir estudiándose.
En tercer lugar, DunedinPACNI se basa en medidas estructurales de resonancia magnética T1. Es posible que en el futuro su precisión mejore incorporando otras modalidades de neuroimagen, como resonancia funcional o medidas de conectividad y microestructura de la sustancia blanca.
Por último, DunedinPACNI estima el ritmo de envejecimiento a partir de una imagen cerebral tomada en un momento concreto. Esto no sustituye al seguimiento longitudinal con evaluaciones repetidas, especialmente cuando se quiere estudiar la evolución individual de una persona a lo largo del tiempo.
¿Cómo se relaciona este avance con NeuronUP?
En NeuronUP trabajamos en el desarrollo de herramientas digitales para la evaluación y rehabilitación cognitiva basadas en evidencia científica. Estudios como este refuerzan la importancia de integrar distintas fuentes de información para comprender mejor el estado cognitivo y funcional de cada persona.
La posibilidad de combinar biomarcadores cerebrales, datos clínicos y medidas cognitivas digitales abre la puerta a una atención más personalizada. Por ejemplo, en el futuro, herramientas como DunedinPACNI podrían ayudar a identificar perfiles de mayor vulnerabilidad, orientar mejor el seguimiento y complementar la evaluación cognitiva en personas con riesgo de deterioro.
En este contexto, la rehabilitación cognitiva no se entiende como una intervención aislada, sino como parte de un abordaje más amplio del envejecimiento saludable. La neuroimagen puede aportar información sobre el estado biológico del cerebro; las plataformas digitales, por su parte, permiten trabajar funciones cognitivas específicas, registrar el rendimiento y adaptar las tareas a las necesidades de cada usuario.
Este tipo de investigación apunta hacia una medicina más preventiva, personalizada y multidisciplinar, en la que la detección temprana y la intervención cognitiva puedan ir de la mano.
Conclusión
DunedinPACNI representa un avance relevante en la medición del envejecimiento biológico mediante neuroimagen. A partir de una única resonancia magnética cerebral, esta herramienta permite estimar diferencias individuales en el ritmo de envejecimiento y se asocia con resultados tan importantes como deterioro cognitivo, atrofia hipocampal, fragilidad, enfermedad crónica y mortalidad.
Su principal aportación es que no se limita a calcular si el cerebro parece más viejo o más joven, sino que intenta capturar señales del envejecimiento longitudinal del organismo. Aunque todavía requiere más validación antes de su uso clínico, DunedinPACNI ofrece una vía prometedora para investigar cómo envejecen el cerebro y el cuerpo de forma integrada.
En el ámbito de la neurorehabilitación y la salud cognitiva, estos hallazgos refuerzan la necesidad de combinar biomarcadores, evaluación cognitiva e intervención personalizada para avanzar hacia un envejecimiento más saludable.
Bibliografía
- Whitman ET, Elliott ML, Knodt AR, Abraham WC, Anderson TJ, Cutfield NJ, Hogan S, Ireland D, Melzer TR, Ramrakha S, Sugden K, Theodore R, Williams BS, Caspi A, Moffitt TE, Hariri AR. DunedinPACNI estimates the longitudinal Pace of Aging from a single brain image to track health and disease. Nature Aging. 2025;5:1619–1636. doi:10.1038/s43587-025-00897-z.
Preguntas frecuentes sobre el envejecimiento cerebral
1. ¿Qué es el biomarcador DunedinPACNI?
DunedinPACNI es una medida basada en neuroimagen que estima el ritmo de envejecimiento biológico de una persona utilizando los datos extraídos de una única resonancia magnética cerebral.
2. ¿Qué diferencia hay entre medir la edad cerebral (brain age) y el ritmo de envejecimiento?
Los modelos de edad cerebral estiman cuántos años aparenta tener estructuralmente el cerebro, mientras que DunedinPACNI evalúa la velocidad a la que está envejeciendo todo el organismo. Esta última medida se entrenó a partir de biomarcadores corporales recogidos durante casi dos décadas.
3. ¿Puede una resonancia magnética predecir el riesgo de demencia?
La investigación con DunedinPACNI demuestra que las personas cognitivamente sanas con valores más altos en este biomarcador tienen una mayor probabilidad de desarrollar deterioro cognitivo leve o demencia en los años posteriores.
4. ¿Qué estructuras del cerebro analiza este modelo para calcular el envejecimiento?
El modelo utiliza medidas estructurales obtenidas de la resonancia, como el volumen de sustancia gris, el grosor cortical, el área de superficie cortical, el volumen de las estructuras subcorticales y el tamaño de los ventrículos.
5. ¿Está DunedinPACNI listo para usarse en el diagnóstico clínico de pacientes?
Por el momento, sigue siendo una herramienta exclusiva de investigación. Aún no existen valores normativos ni puntos de corte clínicos que permitan interpretar el resultado individual de una persona para emitir un diagnóstico.







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