La doctoranda Marta Arbizu Gómez descubre cómo la transcriptómica celular revela mecanismos moleculares y genes de riesgo compartidos entre el alzhéimer y el párkinson, y su impacto clínico.
Este artículo analiza cómo los recientes avances en transcriptómica celular revelan que el alzhéimer y el párkinson comparten mecanismos moleculares fundamentales, rompiendo con su tradicional separación clínica. Mediante el estudio de redes de genes, la investigación identifica vías patológicas comunes —como la neuroinflamación y la disfunción mitocondrial— dependiendo del tipo de célula cerebral, además de confirmar el cruce de genes de riesgo clásicos como APOE y SNCA. Estos hallazgos transforman nuestra comprensión de la neurodegeneración y subrayan la necesidad de abordar la evaluación y estimulación cognitiva desde una perspectiva multidimensional utilizando plataformas clínicas como NeuronUP.
¿Son el alzhéimer y el párkinson enfermedades neurodegenerativas tan diferentes?
La enfermedad de Alzheimer (EA) y la enfermedad de Parkinson (EP) se han estudiado tradicionalmente como dos trastornos neurodegenerativos distintos. El alzhéimer se asocia principalmente con deterioro de la memoria, acumulación de β-amiloide y tau, y afectación de redes corticales relacionadas con la cognición. El párkinson, en cambio, se caracteriza por síntomas motores, pérdida de neuronas dopaminérgicas y acumulación de α-sinucleína.
Sin embargo, en la práctica clínica y neuropatológica esta separación no siempre es tan clara. Muchos pacientes con párkinson desarrollan deterioro cognitivo o demencia, mientras que en algunos cerebros con alzhéimer también se observan cuerpos de Lewy, una de las marcas patológicas típicas del párkinson. Esto ha llevado a plantear una pregunta cada vez más relevante:
¿podrían el alzhéimer y el párkinson compartir mecanismos biológicos comunes?
El estudio publicado en GigaScience aborda esta cuestión desde una perspectiva innovadora: analizar no solo genes individuales, sino módulos de genes que funcionan de manera coordinada en distintos tipos celulares del cerebro.
¿Cómo se llevó a cabo la investigación?: La transcriptómica celular, un nuevo enfoque
Para explorar las similitudes moleculares entre ambas enfermedades, los investigadores utilizaron grandes bases de datos de transcriptómica de núcleo único, una técnica que permite estudiar qué genes están activos en células individuales del cerebro post mortem.
En concreto, analizaron:
- 70.634 núcleos cerebrales procedentes de personas con alzhéimer y controles.
- 340.902 núcleos cerebrales procedentes de personas con párkinson y controles.
- Diferentes tipos celulares, incluyendo neuronas, astrocitos, microglía, oligodendrocitos y células precursoras de oligodendrocitos.
A diferencia de los estudios clásicos de expresión génica, que suelen evaluar genes uno por uno, este trabajo aplicó un enfoque multivariante basado en módulos transcriptómicos. Es decir, los autores identificaron grupos de genes que cambian de forma coordinada y que permiten distinguir entre tejido cerebral sano y tejido afectado por enfermedad.
Posteriormente, compararon los módulos asociados al alzhéimer con los módulos asociados al párkinson para detectar posibles mecanismos compartidos.

¿Qué revelan los resultados clave?: Mecanismos moleculares compartidos
Los resultados muestran que alzhéimer y párkinson comparten más mecanismos moleculares de lo que se había detectado con aproximaciones tradicionales.
Uno de los hallazgos principales es que el solapamiento entre ambas enfermedades no aparece de forma homogénea en todo el cerebro, sino que depende del tipo celular. Esto es importante porque una misma alteración genética o molecular puede tener consecuencias distintas según ocurra en una neurona, una célula glial o una célula implicada en la mielinización.
En las neuronas, los módulos compartidos entre alzhéimer y párkinson se relacionaron con:
- alteraciones del citoesqueleto,
- dinámica de microtúbulos,
- transporte mitocondrial,
- estrés mitocondrial,
- procesos de apoptosis.
Estos procesos son fundamentales para la supervivencia neuronal. Las neuronas dependen de una estructura interna estable y de un transporte eficiente de energía a lo largo de sus prolongaciones. Cuando estos sistemas fallan, aumenta la vulnerabilidad frente a la neurodegeneración.
En la microglía, las células inmunitarias del sistema nervioso central, los autores identificaron mecanismos comunes relacionados con:
- activación inmune,
- activación de células T,
- neuroinflamación,
- poda sináptica,
- transporte de lípidos.
Este resultado encaja con la idea de que la inflamación cerebral y la pérdida de sinapsis son procesos relevantes tanto en alzhéimer como en párkinson.
En los oligodendrocitos, las células encargadas de producir mielina, aparecieron alteraciones compartidas en procesos relacionados con la mielinización y el mantenimiento de los axones. Esto sugiere que la pérdida de integridad de la sustancia blanca y de la comunicación neuronal podría ser un mecanismo común en ambas enfermedades.
Por último, en los astrocitos se observaron vías relacionadas con el procesamiento de metales pesados como zinc, cobre e hierro, así como con mecanismos de estrés oxidativo. Estas alteraciones podrían contribuir al daño celular y a la acumulación de proteínas mal plegadas.

Genes clásicos (APOE y SNCA), nuevas conexiones
Otro aspecto interesante del estudio es que genes tradicionalmente asociados a una enfermedad también aparecen implicados en módulos de la otra.
Por ejemplo, APOE, uno de los genes de riesgo más conocidos en alzhéimer, mostró relevancia no solo en módulos asociados al alzhéimer, sino también en módulos relacionados con párkinson. Del mismo modo, SNCA, gen vinculado a la α-sinucleína y al párkinson, apareció también en módulos asociados al alzhéimer.
Esto no significa que ambas enfermedades sean iguales, sino que algunos genes pueden participar en redes biológicas comunes relacionadas con la neurodegeneración. La clave no está solo en el gen aislado, sino en el contexto celular y en el conjunto de genes con los que interactúa.
¿Por qué es importante estudiar módulos y no sólo genes individuales?
Los autores compararon su enfoque basado en módulos con el análisis clásico de expresión diferencial. Este último identifica genes que aumentan o disminuyen su actividad en la enfermedad, pero los analiza de forma individual.
El resultado fue claro: el análisis tradicional detectó un solapamiento mucho más limitado entre alzhéimer y párkinson. En cambio, el enfoque basado en módulos permitió identificar un conjunto más amplio de procesos compartidos.
Esto es especialmente relevante en enfermedades complejas como las neurodegenerativas, donde el daño no suele depender de un único gen, sino de redes biológicas alteradas. Estudiar módulos permite acercarse mejor a cómo funciona realmente la enfermedad en el cerebro.
Implicaciones clínicas para la investigación y la práctica clínica
Este estudio refuerza la idea de que las enfermedades neurodegenerativas no deben entenderse como entidades completamente aisladas. Aunque alzhéimer y párkinson tienen manifestaciones clínicas diferentes, pueden compartir rutas de daño celular.
Desde el punto de vista de la investigación, esto abre varias posibilidades:
- Identificar dianas terapéuticas comunes para distintas enfermedades neurodegenerativas.
- Comprender mejor por qué algunos pacientes con párkinson desarrollan deterioro cognitivo.
- Estudiar la neurodegeneración desde una perspectiva más integrada, teniendo en cuenta tipos celulares, redes génicas y procesos biológicos compartidos.
- Explorar biomarcadores que no estén limitados a una única enfermedad, sino que reflejen mecanismos comunes de daño cerebral.
Además, el estudio subraya la importancia de las técnicas ómicas y de los modelos computacionales avanzados para interpretar datos biológicos complejos. La combinación de transcriptómica, inteligencia artificial y neurobiología permite detectar patrones que podrían pasar desapercibidos con métodos más tradicionales.
¿Cómo se relaciona este avance con NeuronUP?
En NeuronUP se trabaja con herramientas de rehabilitación y estimulación cognitiva basadas en evidencia científica. Aunque este estudio se centra en mecanismos moleculares, sus resultados tienen implicaciones relevantes para la comprensión clínica del deterioro cognitivo.
El hecho de que alzhéimer y párkinson compartan rutas relacionadas con inflamación, mielinización, metabolismo energético y pérdida sináptica refuerza la necesidad de abordar la neurodegeneración desde una perspectiva multidimensional.
En este contexto, plataformas como NeuronUP pueden contribuir mediante:
- Evaluaciones cognitivas de distintos dominios, como memoria, atención, funciones ejecutivas, lenguaje o habilidades visuoespaciales.
- Intervenciones personalizadas, adaptadas al perfil cognitivo y funcional de cada paciente.
- Seguimiento longitudinal, que permita observar la evolución del rendimiento cognitivo a lo largo del tiempo.
- Programas de intervención multidominio, especialmente relevantes cuando distintas enfermedades comparten mecanismos de afectación cerebral.
Este tipo de estudios ayuda a conectar la investigación molecular con la práctica clínica, recordando que el deterioro cognitivo no depende de un único proceso, sino de la interacción entre múltiples sistemas biológicos, cerebrales y funcionales.
Conclusiones sobre la convergencia patológica
El estudio muestra que alzhéimer y párkinson comparten mecanismos moleculares relevantes cuando se analizan desde una perspectiva transcriptómica y celular. Las similitudes aparecen especialmente en procesos relacionados con la función mitocondrial, el citoesqueleto neuronal, la neuroinflamación, la poda sináptica, la mielinización y el estrés oxidativo.
Estos hallazgos no eliminan las diferencias entre ambas enfermedades, pero sí cuestionan una visión excesivamente separada de la neurodegeneración. Comprender los mecanismos compartidos puede ayudar a identificar nuevas dianas terapéuticas, mejorar la clasificación de los pacientes y avanzar hacia intervenciones más personalizadas.
En el contexto de NeuronUP, estos resultados refuerzan la importancia de evaluar y trabajar la cognición de forma integral, teniendo en cuenta que distintas enfermedades pueden converger en alteraciones funcionales similares.
Bibliografía
- Bhattacharya A, Fon EA, Dagher A, Iturria-Medina Y, Stratton JA, Savignac C, Stanley J, Hodgson L, Ait Hammou B, Bennett DA, Bzdok D. Cell type transcriptomic modules reveal shared molecular mechanisms in Alzheimer’s and Parkinson’s disease. GigaScience. 2026;15:giag059. doi:10.1093/gigascience/giag059.
Preguntas frecuentes sobre transcriptómica celular, alzhéimer y párkinson
1. ¿Qué mecanismos biológicos comparten el alzhéimer y el párkinson?
Ambas enfermedades neurodegenerativas comparten alteraciones significativas en la función mitocondrial, el citoesqueleto neuronal, la neuroinflamación, la poda sináptica, la mielinización y el estrés oxidativo. Estos mecanismos compartidos varían dependiendo del tipo de célula cerebral afectada.
2. ¿Por qué es más eficaz analizar módulos transcriptómicos en lugar de genes individuales?
El análisis de módulos transcriptómicos celulares permite identificar grupos de genes (redes biológicas) que cambian de forma coordinada, en lugar de genes aislados. Este enfoque multivariante ha demostrado revelar un solapamiento patológico mucho más amplio entre el alzhéimer y el párkinson que los métodos tradicionales de expresión diferencial.
3. ¿Cómo actúan los genes clásicos como APOE y SNCA en ambas patologías?
Los estudios transcriptómicos revelan un cruce genético importante: el gen APOE, un conocido factor de riesgo para el alzhéimer, tiene implicación en los módulos asociados al párkinson. De manera inversa, el gen SNCA, típicamente vinculado a la a-sinucleína y al párkinson, aparece implicado en redes patológicas del alzhéimer.
4. ¿Qué papel juegan las células gliales (microglía y astrocitos) en la neurodegeneración compartida?
En la microglía, el alzhéimer y el párkinson comparten vías de activación inmune, neuroinflamación, poda sináptica y transporte de lípidos. Por su parte, en los astrocitos, ambas patologías presentan alteraciones comunes vinculadas al estrés oxidativo y al procesamiento de metales pesados (zinc, cobre, hierro), contribuyendo al daño celular.
5. ¿Qué implicaciones clínicas tienen estos hallazgos para la neurorrehabilitación y estimulación cognitiva?
Comprender que ambas patologías comparten rutas de inflamación, alteración metabólica y pérdida sináptica subraya la necesidad de abordar la neurodegeneración de manera multidimensional. Esto refuerza la utilidad de herramientas clínicas como NeuronUP para implementar programas de intervención multidominio y evaluaciones cognitivas integrales adaptadas al perfil de cada paciente.







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