Marta Arbizu Gómez analiza un estudio publicado en Nature Communications que explora cómo la respiración modula la percepción visual, la excitabilidad cortical y la activación cerebral. La investigación aporta nuevas evidencias sobre el papel de la respiración en la cognición y su posible aplicación en estrategias de rehabilitación cognitiva y estimulación cognitiva.
Marta Arbizu Gómez analiza un estudio publicado en Nature Communications demuestra que la respiración modula la percepción visual y la actividad cerebral. Los resultados muestran que la sensibilidad perceptiva aumenta durante la inspiración, momento en que el cerebro presenta una mayor activación y excitabilidad cortical. Además, los participantes ajustaron su respiración para optimizar el rendimiento, reforzando la idea de que la cognición surge de la interacción dinámica entre cuerpo y cerebro.
¿Puede la respiración influir en cómo percibimos el mundo?
La respiración es un proceso automático que realizamos miles de veces al día sin prestar atención. Sin embargo, cada vez hay más evidencia de que no solo mantiene funciones vitales, sino que también influye directamente en la actividad cerebral y el comportamiento.
En particular, estudios recientes sugieren que la respiración podría actuar como un mecanismo de “sincronización” entre el cuerpo y el cerebro, modulando procesos como la atención, la percepción o la toma de decisiones.
El estudio publicado en Nature Communications en 2026 profundiza en esta idea y plantea una cuestión clave:
¿Puede la respiración mejorar activamente nuestra capacidad para percibir estímulos?
¿Cómo se llevó a cabo la investigación?
Para responder a esta pregunta, los investigadores analizaron simultáneamente tres tipos de señales en 30 participantes sanos:
- Actividad cerebral (mediante magnetoencefalografía, MEG)
- Ritmo respiratorio
- Dilatación pupilar (indicador de activación o arousal)
Durante el experimento, los participantes realizaban una tarea visual sencilla:
debían detectar estímulos muy débiles (casi imperceptibles) que aparecían en la pantalla.
Además, se manipuló la predictibilidad del estímulo mediante:
- Pistas espaciales (dónde aparecería)
- Pistas temporales (cuándo aparecería)
Este diseño permitió analizar cómo interactúan la respiración, el cerebro y el comportamiento en condiciones controladas.
¿Qué revelan los resultados clave?
1. Percibimos mejor durante la inspiración
Uno de los hallazgos más importantes es que la percepción visual no es constante a lo largo del ciclo respiratorio.
- La sensibilidad es mayor durante la fase de inspiración (inhalación)
- En ese momento, los participantes detectan mejor estímulos débiles
Esto implica que el cerebro se encuentra en un estado más “receptivo” durante la inhalación.

La sensibilidad para detectar estímulos visuales es mayor durante la fase de inspiración (in), donde el umbral perceptivo disminuye. Esto indica que el cerebro se encuentra en un estado más favorable para procesar información sensorial durante la inhalación.
2. Ajustamos la respiración para mejorar el rendimiento
El estudio demuestra algo aún más interesante:
Los participantes adaptaban su respiración cuando podían predecir el estímulo.
- Sincronizaban la inhalación con el momento en que iba a aparecer
- Cuanto mejor era esta sincronización → mejor rendimiento
Esto sugiere que la respiración forma parte de un proceso activo para optimizar la percepción.

Los participantes ajustaron su ritmo respiratorio para alinear la fase de inspiración con la aparición de estímulos predecibles. Cuanto mayor fue esta adaptación, mejor fue su rendimiento en la tarea perceptiva.
3. La respiración modula el estado del cerebro
Los cambios en la percepción están relacionados con dos mecanismos clave:
Activación (arousal)
- Medida a través de la pupila
- Mayor dilatación durante la inspiración
- Asociada a mejor rendimiento perceptivo
Excitabilidad cortical
- Cambios en oscilaciones cerebrales:
- Alpha (7–13 Hz) ↓ → mayor excitabilidad sensorial
- Beta (15–40 Hz) ↓ → preparación motora
En conjunto, estos cambios indican que durante la inspiración el cerebro está en un estado óptimo para procesar información.

La dilatación pupilar, un indicador del nivel de activación cerebral, varía en función de la fase respiratoria y aumenta durante la inspiración, coincidiendo con un mejor rendimiento perceptivo.
4. La respiración organiza la comunicación entre regiones cerebrales
El efecto no se limita a áreas concretas, sino que implica una red amplia que incluye:
- Corteza visual
- Ínsula
- Corteza cingulada
- Áreas motoras
La respiración modula el flujo de información entre estas regiones, facilitando la percepción, especialmente cuando los estímulos son predecibles.
¿Qué implicaciones tiene este hallazgo?
Este estudio aporta evidencia sólida de que la respiración forma parte de un mecanismo de “active sensing” (percepción activa):
- El cerebro no solo reacciona al entorno
- También utiliza señales internas (como la respiración) para optimizar la percepción
En la práctica, esto significa que:
- La percepción depende tanto del estímulo como del estado corporal
- El cuerpo y el cerebro funcionan como un sistema integrado
¿Cómo se relaciona este avance con NeuronUP?
En NeuronUP se desarrollan herramientas de rehabilitación cognitiva basadas en la evidencia científica. Este tipo de hallazgos abre nuevas líneas de interés:
Integración cuerpo-cerebro
La respiración podría incorporarse como una variable relevante en la intervención cognitiva, especialmente en tareas de atención o percepción.
Optimización del rendimiento
Entrenar la sincronización entre estados fisiológicos y tareas cognitivas podría mejorar la eficacia de las intervenciones.
Nuevas estrategias terapéuticas
La modulación de la respiración (por ejemplo, mediante técnicas de respiración guiada) podría complementar los programas de estimulación cognitiva.
Conclusión
Este estudio demuestra que la respiración no es un proceso pasivo, sino un mecanismo activo que influye en cómo percibimos el mundo.
La capacidad de sincronizar la respiración con el entorno permite al cerebro optimizar estados de activación y excitabilidad, mejorando así la percepción.
En conjunto, estos resultados refuerzan una idea clave: la cognición no depende solo del cerebro, sino de la interacción continua entre cuerpo y mente.
Bibliografía
Chalas, N., Saltafossi, M., Berther, T., Balestrieri, E., Abbasi, O., & Kluger, D. S. (s. f.). Respiration as a dynamic modulator of sensory sampling.
Preguntas frecuentes sobre la respiración como moduladora de la percepción visual y la actividad cerebral
1.¿Cómo influye la respiración en la percepción visual?
La investigación muestra que la capacidad para detectar estímulos visuales débiles fluctúa a lo largo del ciclo respiratorio. Durante la inspiración, el cerebro presenta un estado de mayor activación y excitabilidad cortical, lo que favorece el procesamiento de la información sensorial.
2. ¿Qué relación existe entre la respiración y la actividad cerebral?
La respiración modula la actividad de distintas redes cerebrales implicadas en la percepción, la atención y la preparación motora. Además, influye en oscilaciones neuronales relacionadas con la excitabilidad cortical y el procesamiento sensorial.
3. ¿Qué es el active sensing o percepción activa?
El active sensing es un mecanismo mediante el cual el cerebro utiliza señales corporales internas, como la respiración, para optimizar la percepción del entorno. Este proceso permite anticipar y mejorar el procesamiento de estímulos relevantes.
4. ¿Cómo afecta la respiración a la atención y al procesamiento sensorial?
La respiración puede modificar el estado funcional del cerebro, facilitando la atención y aumentando la capacidad para procesar información sensorial. Los estudios sugieren que determinadas fases respiratorias favorecen un rendimiento perceptivo superior.
5. ¿Puede aplicarse la respiración en programas de rehabilitación cognitiva?
Aunque la evidencia aún es emergente, los hallazgos sugieren que las técnicas de respiración guiada podrían complementar programas de rehabilitación cognitiva y estimulación cognitiva al favorecer estados cerebrales más óptimos para el aprendizaje y la atención.







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