El neuropsicólogo Ángel Carrasco Jacome explora cómo la EMT y la tDCS pueden adaptarse a las necesidades neurofisiológicas de cada etapa del ciclo vital en neurorrehabilitación.
La EMT y tDCS en neurorrehabilitación representan la vanguardia de la estimulación cerebral no invasiva, permitiendo modular la actividad neuronal de manera ambulatoria y segura para tratar diversas disfunciones neurológicas. A través de mecanismos diferenciados —la EMT mediante campos magnéticos focales y la tDCS mediante corriente continua de baja intensidad— estas técnicas impulsan la neuroplasticidad y la reestructuración funcional de las conexiones cerebrales.
Qué es la neuroestimulación en neurorrehabilitación
La neuroestimulación es un conjunto de técnicas terapéuticas no invasivas (que tienen como base el uso de impulsos magnéticos o eléctricos), que se pueden administrar de manera ambulatoria y tienen como objetivo modular la actividad cerebral.
Estas técnicas se han estudiado con mucha atención los años con la finalidad de intervenir en disfunciones neurológicas (de conectividad, de activación o de inhibición en zonas cerebrales específicas) tales como control de esfínteres, movilidad de extremidades, recuperación del lenguaje post ictus, depresión, trastorno obsesivo compulsivo entre otros síndromes y trastornos que afectan a las personas en todo el ciclo de vida (Sabé et al., 2024).
Qué técnicas de estimulación cerebral son las más usadas en la práctica clínica
Las técnicas de estimulación cerebral más estudiadas que se aplican de manera ambulatoria son la estimulación magnética transcraneal (EMT) y la estimulación por corriente directa (tDCS).
Cómo actúa la EMT sobre la corteza cerebral
La estimulación magnética transcraneal (EMT o TMS), utiliza bobinas con diferentes formas en función del uso y la precisión requerida en el tratamiento. Estas generan campos magnéticos de alta intensidad y de corta duración que atraviesan el cuero cabelludo y actúen sobre la corteza cerebral (tejido neural) generando corrientes eléctricas en la zona trabajada, y permitiendo generar la modulación de tipo excitatoria o inhibitoria directa sobre las neuronas generando o reduciendo los potenciales de acción en localización y redes específicas (Klomjai et al., 2015).
En la EMT se pueden aplicar tres tipos de pulsos que permiten trabajar de diferentes formas terapéuticas las zonas cerebrales, siendo uno de las modalidades más comunes en la aplicación terapéutica la estimulación magnética transcraneal repetitiva (EMTr), la cual genera trenes de pulsos a frecuencias determinadas para lograr efectos moduladores duraderos en el tiempo y con cambios en las redes cerebrales que pretenden ser estables. Es una técnica con una alta precisión de aplicación, más aún si se apoya en instrumentos como neuro navegadores o exámenes de neuroimagen funcional que permiten ubicar las redes que desean ser moduladas acorde a los objetivos terapéuticos establecidos con el equipo multidisciplinario.
Cómo actúa la tDCS sobre la actividad neuronal
En la misma línea, encontramos a la estimulación transcraneal por corriente directa (ETCD O tDCS), la cual permite aplicar corriente continua a una baja intensidad eléctrica (entre 1 a 4 miliamperios). Es totalmente segura para los pacientes, pero cuenta con la capacidad suficiente para generar cambios en la actividad cerebral, al actuar modificando los umbrales de acción. Se trata de un montaje sencillo en el cual se utiliza un ánodo (actúa despolarizando el potencial de membrana generando así actividad neural) y un cátodo (actúa hiperpolarizando o inhibiendo a la neurona). A diferencia de la EMT, la ETCD o tDCS actúa modulando sin causar potencial de acción neural y tiene una baja precisión espacial (Huang & Liu, 2025).
Para solventar esto, existen modalidades de HD-TDCS (alta definición) que utilizan más electrodos para focalizar el trabajo en redes locales.
Principales aplicaciones clínicas de la EMT y la tDCS en neurorrehabilitación
Estas técnicas buscan generar cambios específicos en los circuitos cerebrales, activando canales de calcio y mejorando el flujo sanguíneo, y estimular la angiogénesis. Además, aumentan la respuesta autoinmune cerebral mediante factores neurotróficos que activan la neuroplasticidad. Esto permite la reestructuración funcional y arquitectónica de las conexiones neurales, facilitando el desarrollo de habilidades y la recuperación de funciones cognitivas para mejorar la calidad de vida.
Por lo cual, el potencial de la neuromodulación como herramienta neuropsicológica se centra en la intervención que ayuda a desarrollar la estructura “de andamiaje” donde las acciones terapéuticas específicas, la rehabilitación y la recuperación de la calidad de vida van a poder desarrollar con mayor efectividad sus acciones y reducir el tiempo de recuperación y potenciar con todas las herramientas posibles los procesos de recuperación espontánea cerebral, la poda neural en edades tempranas y la recuperación de redes neurales ya establecidas en adultos mayores.
Esto plantea una interrogante que todos los ensayos clínicos y terapéuticos han ido respondiendo poco a poco. ¿Tiene sentido aplicar el mismo tipo de estimulación cerebral en un niño que en un adulto mayor? La respuesta definitiva es no, puesto que cada caso tiene necesidades específicas y aún más considerando las necesidades neurofisiológicas de cada etapa del ciclo de vida.
La EMT y tDCS a lo largo del ciclo vital
Partiendo de la premisa de que la plasticidad cerebral es un proceso que se mantiene durante toda la vida pero como han demostrado las investigaciones en neurociencias, es un proceso más activo durante los primeros años de vida; en la adultez se genera un trance de estabilidad y modificación sujeta a factores externos severos o estresantes; y en la adultez mayor esta plasticidad, aunque muy reducida, tiene el potencial de desarrollo de respuestas de redes neurales, generar equilibrios de actividad neural y atender a redes especializadas en funciones.
EMT y tDCS en niños
En la niñez, las condiciones neurológicas relacionadas a una alta densidad sináptica dendrítica (poda neural activa), sistemas de mielinización activos a través de la especialización de habilidades, retiro de reflejos y desarrollo de funciones cognitivas, y la alta capacidad de modificación neural sujeta a la práctica y la experiencia en situaciones específicas y habilidades, se hace una etapa muy susceptible a la respuesta terapéutica, la cual, siempre a través de protocolos progresivos, conservadores y controlados; busquen un equilibrio entre la modulación por inhibición o activación y la generación de redes cerebrales acordes a la trayectoria prototípica y sincrónica que se da en el neurodesarrollo atendiendo a las necesidades terapéuticas dadas por problemas de madurez o funcionalidad.
La EMT y la tDCS permiten trabajar con este enfoque de red trabajando sobre un curso terapéutico evolutivo que permita modular la regulación somatosensorial, las redes atencionales y el lenguaje para finaliza con la modulación de redes ejecutivas, por defecto y redes de soporte emocional simulando el desarrollo cronológico normotípico, con el objetivo de reducir las brechas en el desarrollo de habilidades y destrezas.
Un ejemplo claro es la intervención en el trastorno de atención con hiperactividad (TDAH) (Leffa et al., 2022) que permite trabajar sobre redes atencionales que mejorar el rendimiento y adaptación a los ámbitos escolares o familiares, luego el trabajo sobre áreas relacionadas con la regulación emocional para el trabajo terapéutico de estrategias de autorregulación y metacognición.
EMT y tDCS en adultos
En la adultez, la estabilidad y especialización de zonas cerebrales ya determinadas y el potencial de plasticidad neural juegan un papel importante para que los protocolos de aplicación terapéuticos sean más dependientes de los síntomas específicos que se desea trabajar, puesto que los efectos están reducidos más a focos de trabajo con respuestas favorables.
Ejemplos representativos de esta etapa, son los protocolos para depresión, TOC, dolor neuropático, deterioro cognitivo leve y rehabilitación del habla post ictus que tienen una alta replicabilidad y beneficios significativos para los pacientes. Esto se debe a la capacidad de adaptabilidad funcional y optimización del rendimiento cognitivo característica de la etapa adulta.
EMT y tDCS en adultos mayores
En la adultez mayor, la reducción de habilidades cognitivas, la reducción de volumen cerebral y la reducción de la velocidad de conducción y procesamiento, que como bien sabemos en la actualidad, está mediada por dos factores importantes como son la reserva cerebral y cognitiva, en situaciones con enfermedades neurodegenerativas o deterioro cognitivo hacen que esta etapa del ciclo de vida sea una etapa que requiere de procesos de neuroestimulación continuados en el tiempo, donde la repetición es un factor fundamental y la acumulación de las sesiones permite de manera activa recuperar la activación simultánea de redes generando la frenada de la pérdida de habilidades y buscando una estabilidad a través de la baja incidencia de la plasticidad cerebral.
Estos procesos permiten que se pueda fortalecer redes cerebrales residuales o disfuncionales, permitiendo compensar el declive y el enlentecimiento cognitivo generando un curso de la enfermedad más llevadero, encaminado en el mantenimiento de la autonomía, funcionalidad y calidad de vida el mayor tiempo posible.
En el caso de adultos mayores, la neuromodulación tendría dos objetivos claves: la mejora de la reserva cerebral como estrategia de prevención en adultos mayores con antecedentes familiares de enfermedades neurodegenerativas, enfermedades crónicas como hipertensión o diabetes o que hayan tenido antecedentes de depresión u otras patologías neurológicas o psiquiátricas. El objetivo es compensar el declive, frenar la pérdida de habilidades y mantener la autonomía el mayor tiempo posible (Chou Y, 2022).
Cómo diseñar un programa de estimulación cerebral con EMT y tDCS
Un programa de estimulación cerebral debe considerar pasos fundamentales y alimentarse de toda la información posible para poder personalizar al máximo los tratamientos y ajustarlos a los objetivos terapéuticos esperados y que estos sean alcanzables (Rossi et al., 2021).
- La edad del paciente es un dato clave para el tipo de tratamiento y el principio de estimulación: a edades más tempranas intervenciones en red de tipo inhibitorias y excitatorias; en edades intermedias los protocolos deben ser más focalizados y con búsqueda de respuestas esperadas; y en edades avanzadas trabajo en red para poder recuperar habilidades y mejorar la reserva cerebral y cognitiva.
- Los objetivos deben regirse a conductas a protocolos de progresión: en edades tempranas las intensidades deben ser bajas y progresivas en función de la evolución; en edades adultas la intensidad es estable a la búsqueda de resultados; y en edades avanzadas la intensidad debe ser mediada en función de la habilidad cognitiva que se desea rehabilitar o la red que se desea fortalecer.
- El tiempo de aplicación también sigue un curso temporal: de pocos minutos en edades tempranas (10 a 30 minutos en la infancia), y en la adultez y adultez mayor protocolo de hasta 60 minutos de duración.
- La planificación de las fases de estimulación y descanso terapéutico: tan importante como las fases de estimulación son las de descanso, puesto que se requiere valorar la evolución y capacidad de adaptación de todo el circuito neural y las redes trabajadas y las que no al principio de armonización y compensación, el cual, nos permitirá observar la totalidad del alcance del tratamiento.
Conclusión
En conclusión, la neuromodulación es una técnica de apoyo adecuada para una intervención con un enfoque más integral y que se debe ser planificada, supervisada y diseñada acorde de las necesidades (signos y síntomas) de cada paciente considerando todas las variables posibles.
Bibliografía
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- Fregni, F., El-Hagrassy, M. M., Pacheco-Barrios, K., Carvalho, S., Leite, J., Simis, M., Brunelin, J., Nakamura-Palacios, E. M., Marangolo, P., Venkatasubramanian, G., San-Juan, D., Caumo, W., Bikson, M., Brunoni, A. R., & Neuromodulation Center Working Group. (2021). Evidence-based guidelines and secondary meta-analysis for the use of transcranial direct current stimulation in neurological and psychiatric disorders. International Journal of Neuropsychopharmacology, 24(4), 256–313. https://doi.org/10.1093/ijnp/pyaa051
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- Lefaucheur, J. P., André-Obadia, N., Antal, A., Ayache, S. S., Baeken, C., Benninger, D. H., Cantello, R. M., Cincotta, M., de Carvalho, M., De Ridder, D., Devanne, H., Di Lazzaro, V., . . . Garcia-Larrea, L. (2014). Evidence-based guidelines on the therapeutic use of repetitive transcranial magnetic stimulation (rTMS). Clinical Neurophysiology, 125(11), 2150–2206. https://doi.org/10.1016/j.clinph.2014.05.021
- Lefaucheur, J. P., Antal, A., Ayache, S. S., et al. (2017). Evidence-based guidelines on the therapeutic use of transcranial direct current stimulation (tDCS). Clinical Neurophysiology, 128(1), 56–92. https://doi.org/10.1016/j.clinph.2016.10.087
- Leffa, D. T., Grevet, E. H., Bau, C. H. D., Schneider, M., Ferrazza, C. P., da Silva, R. F., Miranda, M. S., Picon, F., Teche, S. P., Sanches, P., Pereira, D., Rubia, K., Brunoni, A. R., Camprodon, J. A., Caumo, W., & Rohde, L. A. (2022). Transcranial direct current stimulation for child and adolescent attention-deficit/hyperactivity disorder: A randomized clinical trial. JAMA Psychiatry, 79(9), 847–856. https://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2022.2055
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- Sanches, C., Stengel, C., Godard, J., et al. (2021). Past, present, and future of non-invasive brain stimulation approaches to treat cognitive impairment in neurodegenerative diseases: Time for a comprehensive critical review. Frontiers in Aging Neuroscience, 12, 578339. https://doi.org/10.3389/fnagi.2020.578339
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Preguntas frecuentes sobre la EMT y tDCS en neurorrehabilitación
1. ¿Qué es la neuroestimulación en el ámbito de la neurorrehabilitación?
La neuroestimulación es un conjunto de técnicas terapéuticas no invasivas (que tienen como base el uso de impulsos magnéticos o eléctricos), que se pueden administrar de manera ambulatoria y tienen como objetivo modular la actividad cerebral. Estas técnicas se han estudiado con mucha atención los años con la finalidad de intervenir en disfunciones neurológicas (de conectividad, de activación o de inhibición en zonas cerebrales específicas) tales como control de esfínteres, movilidad de extremidades, recuperación del lenguaje post ictus, depresión, trastorno obsesivo compulsivo entre otros síndromes y trastornos que afectan a las personas en todo el ciclo de vida.
2. ¿Qué diferencias clínicas hay entre la EMT y la tDCS en neurorrehabilitación?
La estimulación magnética transcraneal (EMT) permite una estimulación cerebral más focal y profunda, lo que resulta especialmente útil en protocolos clínicos específicos como la depresión o la recuperación tras un ictus. Por su parte, la estimulación por corriente directa (tDCS) tiene un efecto más difuso y se utiliza frecuentemente como una técnica de apoyo complementaria en los procesos de rehabilitación cognitiva.
3. ¿Cuándo está indicado el uso de EMT o tDCS en neuroestimulación?
La indicación de estas terapias no invasivas depende directamente del objetivo terapéutico buscado, la patología del paciente y la red cerebral implicada en la disfunción. Actualmente, se utilizan con éxito en casos de ictus, TDAH, depresión, trastorno obsesivo compulsivo (TOC), deterioro cognitivo y dolor neuropático.
4. ¿Es segura la estimulación cerebral no invasiva en niños?
Sí, la neuroestimulación es segura en niños siempre que se aplique bajo protocolos clínicos rigurosamente controlados y adaptados a las necesidades del neurodesarrollo. En la práctica con población infantil, se emplean intensidades bajas y progresivas para garantizar la seguridad del tratamiento.
5. ¿Cuántas sesiones de neuromodulación con EMT o tDCS se necesitan para ver resultados?
Los beneficios terapéuticos de la EMT y la tDCS suelen observarse tras varias sesiones acumulativas. Aunque el número exacto varía según el objetivo clínico de cada paciente, los protocolos estándar suelen contemplar un rango de entre 10 y 30 sesiones de tratamiento.
6. ¿Se pueden combinar la EMT o la tDCS con rehabilitación cognitiva?
Sí, de hecho, la combinación de ambas es la opción más recomendable en la práctica clínica. El uso conjunto de neuromodulación y entrenamiento cognitivo potencia los efectos terapéuticos y mejora significativamente la transferencia de las habilidades recuperadas a la vida diaria del paciente.
7. ¿Cómo influye la edad en la respuesta a la estimulación cerebral?
La edad es un factor determinante, ya que condiciona el estado de la plasticidad cerebral. En niños, la respuesta terapéutica suele ser más rápida; en los adultos, los efectos son más focalizados; y en los adultos mayores, se requiere una mayor repetición de las sesiones para consolidar los efectos de la estimulación.
8. ¿Qué factores se consideran para diseñar un protocolo de estimulación personalizado?
Para el diseño de un programa eficaz, es fundamental analizar la edad del paciente, los síntomas o signos específicos, la red neuronal que se desea modular, la intensidad de la estimulación y la frecuencia de las sesiones programadas.
9. ¿La EMT y la tDCS tienen efectos secundarios?
Ambas se consideran técnicas seguras y no invasivas. En caso de aparecer efectos secundarios, estos suelen ser leves y transitorios, manifestándose comúnmente como una sensación de hormigueo o una leve molestia en la zona donde se aplicó el tratamiento.
10. ¿Puede la neuromodulación prevenir el deterioro cognitivo en adultos mayores?
Estas técnicas pueden contribuir a la mejora de la reserva cognitiva y ayudar a ralentizar el declive funcional. Su eficacia es mayor cuando se aplica en fases tempranas del deterioro y se combina con una intervención cognitiva integral.







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