La doctoranda Marta Arbizu Gómez analiza un amplio estudio poblacional que utiliza el biomarcador sanguíneo p-tau217 para detectar cambios asociados a la enfermedad de Alzheimer antes de los síntomas. Los resultados muestran una elevada presencia de estos biomarcadores en personas mayores y cognitivamente sanas, con importantes implicaciones para la evaluación y la estimulación cognitiva.
Marta Arbizu Gómez analiza un estudio publicado en Neurology sobre la relación entre la vacuna de la gripe de alta dosis y el riesgo de enfermedad de Alzheimer en adultos mayores. La investigación encontró una asociación entre la vacunación antigripal de alta dosis y un menor riesgo de desarrollar alzhéimer frente a la dosis estándar. El artículo revisa el posible papel del sistema inmune, la inflamación y la prevención médica en la salud cerebral, así como sus implicaciones para la evaluación y rehabilitación cognitiva profesional.
¿Por qué es importante medir la patología de alzhéimer en la población?
La enfermedad de Alzheimer (EA) es la principal causa de deterioro cognitivo y demencia en el mundo. Sin embargo, una de las grandes incógnitas en investigación ha sido siempre la misma:
¿Cuántas personas presentan realmente cambios cerebrales de alzhéimer, incluso antes de tener síntomas?
Tradicionalmente, responder a esta pregunta ha sido complicado, ya que detectar la patología requiere técnicas como:
- PET cerebral,
- análisis de líquido cefalorraquídeo.
Ambos métodos son costosos, invasivos y poco escalables a nivel poblacional.
En este contexto, los biomarcadores en sangre, como la proteína p-tau217, han abierto una nueva vía: permiten detectar cambios asociados al alzhéimer de forma mínimamente invasiva y a gran escala.
El estudio publicado en Nature en diciembre de 2025 da un paso más allá, analizando por primera vez la prevalencia de estos cambios en una muestra poblacional de más de 11.000 personas.
¿Cómo se llevó a cabo la investigación?
Para responder a esta pregunta, los investigadores utilizaron datos del estudio poblacional noruego HUNT, incluyendo:
- 11.486 participantes mayores de 57 años,
- evaluación cognitiva en mayores de 70 años,
- medición de p-tau217 en plasma como marcador de patología de alzhéimer.
La clave metodológica fue el uso de un sistema de doble umbral:
- Valores bajos → descartan patología,
- valores altos → confirman patología,
- valores intermedios → requieren seguimiento.
Este enfoque permite equilibrar sensibilidad y especificidad, y es especialmente útil en contextos clínicos reales.
¿Qué revelan los resultados clave?
La patología de alzhéimer aumenta drásticamente con la edad
Uno de los hallazgos más relevantes es el incremento progresivo de la prevalencia:
- < 8% entre los 58–69 años,
- ~33% en mayores de 70,
- hasta 65% en mayores de 90 años.
Esto indica que los cambios biológicos asociados al alzhéimer son extremadamente frecuentes en edades avanzadas, incluso más de lo que se pensaba.
Como se observa en la siguiente figura, la prevalencia de cambios compatibles con la enfermedad de Alzheimer aumenta de forma progresiva con la edad, pasando de valores inferiores al 10% en menores de 70 años a más del 60% en mayores de 90 años.

Este patrón refuerza la idea de que la edad es el principal factor de riesgo para el desarrollo de la patología de alzhéimer.
La enfermedad de Alzheimer comienza antes de los síntomas clínicos.
Cuando se analizan los datos en personas mayores de 70 años, el estudio identifica tres estadios clínicos con una prevalencia llamativamente similar:
- 10% → EA preclínica (sin síntomas),
- 10,4% → fase prodrómica (deterioro cognitivo leve),
- 9,8% → demencia por enfermedad de Alzheimer.
Esto implica que una proporción muy relevante de la población se encuentra en fases tempranas de la enfermedad, y que hay tanta patología activa en personas asintomáticas como en personas con demencia establecida.
Incluso personas cognitivamente sanas pueden tener patología
Uno de los datos más llamativos es que el 23,5% de las personas cognitivamente sanas presentan cambios compatibles con alzhéimer detectables mediante p-tau217 en plasma.
Esto refuerza la idea de que el alzhéimer es un proceso biológico que comienza años —o incluso décadas— antes de los síntomas clínicos.
Además, cuando se analizan los niveles del biomarcador según el estado cognitivo, se observa que la patología de alzhéimer no solo está presente en personas con demencia, sino también en individuos con deterioro cognitivo leve e incluso en aquellos sin síntomas clínicos.

Este hallazgo respalda el concepto de que el alzhéimer comienza como un proceso biológico silencioso antes de manifestarse clínicamente, con una ventana de años o incluso décadas entre la activación de la patología y los primeros síntomas.
No toda la demencia es alzhéimer
Entre personas mayores de 70 años con diagnóstico de demencia:
- 60% de quienes tienen demencia → presentan patología de alzhéimer,
- 40% → tienen otras causas.
Esto subraya la importancia de contar con biomarcadores para un diagnóstico más preciso.
Factores asociados
El estudio identifica varios factores relacionados con mayor prevalencia de patología de alzhéimer en la población:
- Edad (el factor más determinante),
- genotipo APOE ε4,
- menor nivel educativo.
En cambio, no se encontraron asociaciones claras con múltiples enfermedades crónicas tras ajustar por variables relevantes.
Resumen de los principales resultados
| Métrica | Resultado |
|---|---|
| Prevalencia >90 años | 65% |
| Prevalencia ≥70 años | 33,4% |
| EA preclínica | 10% |
| EA prodrómica | 10,4% |
| Demencia por enfermedad de Alzheimer | 9,8% |
| Patología en personas cognitivamente sanas | 23,5% |
| Potencialmente elegibles para tratamiento | ~11% |
¿Qué implicaciones tiene para la práctica clínica?
Cribado poblacional y detección temprana
El uso de biomarcadores en sangre puede ayudar a identificar a personas con cambios biológicos compatibles con fases iniciales de la enfermedad, siempre en combinación con la evaluación clínica, cognitiva y diagnóstica.
Selección de pacientes para nuevos tratamientos
Aproximadamente un 11% de los mayores de 70 años podría ser candidato a terapias modificadoras de la enfermedad, lo que tiene un enorme impacto en la planificación sanitaria. Los biomarcadores pueden contribuir a identificar a las personas potencialmente candidatas a estas terapias, junto con la valoración clínica y las pruebas diagnósticas complementarias.
Redefinición del alzhéimer
Este estudio refuerza un cambio de paradigma que la comunidad científica lleva años desarrollando:
El alzhéimer no es solo una enfermedad clínica que aparece con los síntomas, sino un continuo biológico presente en la población mucho antes de cualquier manifestación detectable.
¿Cómo se relaciona este avance con NeuronUP?
En NeuronUP, el objetivo es mejorar la intervención y rehabilitación cognitiva basándose en evidencia científica.
La incorporación de biomarcadores como p-tau217 permite:
- Identificar cambios biológicos en fases más tempranas,
- integrar los resultados biológicos con la evaluación neuropsicológica y funcional,
- diseñar programas de estimulación cognitiva adaptados al perfil, las necesidades y la evolución de cada persona;
- favorecer un abordaje multidisciplinar que combine diagnóstico, seguimiento e intervención cognitiva.
Este enfoque permite avanzar hacia modelos de atención más completos, en los que la detección temprana se acompaña de una evaluación cognitiva rigurosa y una intervención personalizada.
Conclusión
Este estudio representa uno de los análisis más completos hasta la fecha sobre la prevalencia de la patología de alzhéimer en la población general.
Sus resultados muestran que:
- La patología es mucho más frecuente de lo esperado en edades avanzadas,
- una gran parte de la población presenta cambios sin síntomas,
- los biomarcadores en sangre permiten estudiar el alzhéimer a gran escala.
En conjunto, estos hallazgos refuerzan la necesidad de avanzar hacia modelos de detección temprana y abordajes integrales, donde herramientas como NeuronUP juegan un papel clave en la mejora de la calidad de vida de los pacientes.
Bibliografía
- Aarsland, D., Sunde, A. L., Tovar-Rios, D. A., Leuzy, A., Fladby, T., Zetterberg, H., et al. (2026). Prevalence of Alzheimer’s disease pathology in the community. Nature, 650, 182–186.
Preguntas frecuentes sobre p-tau217, biomarcadores en sangre y alzhéimer
1. ¿Qué es la p-tau217 y qué relación tiene con la enfermedad de Alzheimer?
La p-tau217 es una forma fosforilada de la proteína tau que puede medirse en sangre. Sus niveles elevados se asocian con cambios neuropatológicos característicos de la enfermedad de Alzheimer, por lo que se considera un biomarcador prometedor para su detección temprana.
2. ¿Los biomarcadores en sangre permiten diagnosticar el alzhéimer?
Los biomarcadores sanguíneos pueden ayudar a identificar cambios biológicos compatibles con la enfermedad de Alzheimer, pero no deben interpretarse de manera aislada. Sus resultados deben complementarse con la evaluación clínica, cognitiva y funcional del paciente.
3. ¿Puede una persona tener patología de alzhéimer sin presentar síntomas?
Sí. El estudio muestra que algunas personas cognitivamente sanas presentan niveles de p-tau217 compatibles con cambios neuropatológicos de la enfermedad de Alzheimer. Esto respalda la idea de que la enfermedad puede comenzar años antes de que aparezcan los primeros síntomas.
4. ¿Cómo aumenta la prevalencia de la patología de Alzheimer con la edad?
La prevalencia crece de forma progresiva con el envejecimiento. El estudio encontró valores inferiores al 8% entre los 58 y los 69 años, alrededor del 33% en personas mayores de 70 años y superiores al 60% en mayores de 90 años.
5. ¿Qué papel tiene la evaluación cognitiva en la detección de la enfermedad de Alzheimer?
La evaluación cognitiva permite identificar alteraciones en la memoria, la atención, las funciones ejecutivas y otras capacidades. Aunque los biomarcadores aportan información biológica, la evaluación neuropsicológica sigue siendo fundamental para conocer el impacto funcional de la enfermedad y diseñar intervenciones personalizadas.







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