El docente e investigador Edward Calvo descubre cómo el ejercicio físico actúa como intervención biológica para potenciar la neuroplasticidad y las funciones ejecutivas en personas con dificultades cognitivas según la evidencia científica actual.
El ejercicio físico se analiza no solo como actividad motora, sino como una intervención biológica capaz de modular la neuroplasticidad cerebral, fundamental para la recuperación en personas con dificultades cognitivas. Se exploran procesos como la neurogénesis y la liberación de factores neurotróficos (BDNF, mioquinas) para potenciar funciones ejecutivas, la memoria y la autonomía funcional.
El ejercicio físico como herramienta de modulación biológica
Durante mucho tiempo, el ejercicio físico se entendió principalmente como una herramienta orientada al desarrollo de la fuerza, el control del peso corporal y la mejora de la salud cardiovascular. Sin embargo, la evidencia científica actual ha ampliado de manera significativa esta perspectiva al demostrar que el movimiento corporal también ejerce efectos profundos sobre el cerebro, la cognición y la conducta.
En este sentido, el ejercicio físico debe comprenderse no sólo como una práctica motora, sino también como una intervención biológica capaz de modular procesos neurofisiológicos y moleculares esenciales para la adaptación y el funcionamiento humano, especialmente en personas con dificultades cognitivas, adultos mayores y otras poblaciones vulnerables (Calvo, 2025; Di Liegro et al., 2019).
A nivel global, el número de personas con discapacidad se aproxima a los mil millones, lo que representa cerca del 15% de la población mundial. De este porcentaje, una proporción importante corresponde a personas con discapacidad intelectual, cuya prevalencia se ha estimado entre el 1% y el 3% de la población aproximadamente, según el contexto y los criterios diagnósticos utilizados.
Tanto la Organización Mundial de la Salud, a través del World report on disability, como la literatura epidemiológica especializada han señalado la relevancia de considerar no sólo la condición clínica, sino también la funcionalidad adaptativa, la conducta y el entorno de la persona (WHO, 2011; Maulik et al., 2011). Desde esta perspectiva, el ejercicio físico constituye una estrategia de apoyo con potencial para mejorar la salud física, los procesos cognitivos y la funcionalidad cotidiana.
¿Cómo transforma el ejercicio al cerebro?: Neurogénesis, angiogénesis y sinaptogénesis
Los cambios inducidos por el ejercicio físico en la estructura y la función cerebral se explican, en gran medida, por mecanismos de neuroplasticidad como la neurogénesis, la angiogénesis y la sinaptogénesis (El-Sayes et al., 2019; Feter et al., 2019; Ferrer-Uris et al., 2022).
- La neurogénesis es el proceso mediante el cual se forman nuevas neuronas, especialmente en regiones como el hipocampo, estructura estrechamente vinculada con la memoria y el aprendizaje.
- La angiogénesis consiste en la formación de nuevos vasos sanguíneos, lo que favorece un mayor aporte de oxígeno y nutrientes al tejido cerebral y mejora su funcionamiento metabólico.
- Por su parte, la sinaptogénesis se refiere a la creación y al fortalecimiento de las conexiones entre neuronas, un proceso esencial para optimizar la comunicación neuronal y favorecer funciones como la atención, la memoria y el aprendizaje.
Estos fenómenos están regulados por factores neurotróficos y de crecimiento, entre los que destacan el factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF), el factor de crecimiento similar a la insulina tipo 1 (IGF-1) y el factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF), moléculas que participan activamente en la adaptación cerebral inducida por el ejercicio (Di Liegro et al., 2019; El-Sayes et al., 2019; Ferrer-Uris et al., 2022).
En este sentido, el músculo esquelético no debe entenderse únicamente como un órgano responsable del movimiento, la estabilidad o la protección articular, sino también como un órgano secretor con capacidad endocrina.
Durante la contracción muscular se liberan mioquinas y otras moléculas señalizadoras que median la comunicación entre el músculo y diversos órganos, incluido el cerebro. Entre ellas destacan la irisina, así como factores como el BDNF y el IGF-1, los cuales no solo participan en la adaptación muscular, sino que también influyen en procesos vinculados con la neuroplasticidad y la función cognitiva. Este intercambio molecular refuerza la idea de que el ejercicio físico actúa como un modulador neuroendocrino y epigenético de gran relevancia, capaz de activar vías de señalización implicadas en la reparación, el crecimiento y la adaptación de los tejidos (Pedersen y Febbraio, 2008; Vargas-Pacheco y Correa-López, 2022; Di Liegro et al., 2019).
Impacto del ejercicio en las funciones cognitivas y la conducta adaptativa
Comprender los mecanismos cerebrales es importante, pero aún más relevante es entender cómo estos cambios se traducen en la vida diaria.
El ejercicio físico no solo modifica estructuras y procesos biológicos: también puede contribuir al funcionamiento cognitivo de la persona. Esto incluye procesos como la atención, la memoria, el aprendizaje, la velocidad de procesamiento y las funciones ejecutivas, entre ellas la planificación, la inhibición de respuestas, la flexibilidad cognitiva y la toma de decisiones (El-Sayes et al., 2019; Fernandes et al., 2017; Ferrer-Uris et al., 2022).
Por ejemplo:
- Una mejor función ejecutiva puede favorecer la organización de tareas cotidianas, el seguimiento de instrucciones o la adaptación a cambios en la rutina.
- Del mismo modo, una mejora en la atención y en la memoria puede facilitar la participación en actividades educativas, sociales o terapéuticas.
Así, el beneficio del ejercicio físico no debe interpretarse únicamente desde una perspectiva biológica, sino también desde su impacto potencial sobre la autonomía, la participación y la funcionalidad cotidiana al potenciar las funciones cognitivas.
Tipos de ejercicio y sus beneficios específicos en la cognición
La literatura científica sugiere que diferentes modalidades de ejercicio pueden inducir beneficios relevantes sobre el sistema nervioso central, aunque no siempre lo hacen por las mismas vías ni con los mismos efectos.
Beneficios del ejercicio cardiovascular en la cognición
El ejercicio cardiovascular ha sido uno de los más estudiados en relación con la salud cerebral.
Las sesiones agudas de intensidad moderada o vigorosa pueden incrementar de forma transitoria los niveles de BDNF, lo que se traduce en una mejora inmediata del rendimiento cognitivo, especialmente en tareas de atención sostenida.
Cuando el ejercicio cardiovascular se realiza de forma sistemática, puede contribuir a adaptaciones más estables, como una mejor perfusión cerebral, mayor eficiencia metabólica y cambios favorables en regiones relacionadas con la memoria y el aprendizaje (Di Liegro et al., 2019; El-Sayes et al., 2019; Ferrer-Uris et al., 2022; Feter et al., 2019). De esta forma, se facilita la adquisición de nueva información y la consolidación de recuerdos a largo plazo.
Beneficios del entrenamiento de fuerza en la cognición
Por su parte, el entrenamiento de fuerza representa una modalidad igualmente relevante como modulador del eje músculo-cerebro.
El posicionamiento del American College of Sports Medicine (ACSM) de 2026 destaca que esta modalidad mejora la fuerza muscular, la hipertrofia, la potencia, la resistencia muscular, la velocidad de contracción, la velocidad de la marcha, el equilibrio y diversos indicadores de función física en adultos sanos.
También señala que el entrenamiento progresivo de fuerza, realizado al menos dos veces por semana y ajustado según variables como la carga, el volumen y el rango de movimiento, contribuye de forma consistente a mejorar la función muscular y el desempeño físico (Currier et al., 2026).
Aunque este documento se centra en resultados musculares y funcionales, el entrenamiento de fuerza también forma parte del marco general del ejercicio físico que, en sentido amplio, se asocia con beneficios sobre la salud cerebral y la cognición, especialmente cuando se integra dentro de programas estructurados y adaptados a las características de cada persona (Di Liegro et al., 2019; Fernandes et al., 2017).
El entrenamiento de fuerza está estrechamente vinculado con la mejora de las funciones ejecutivas, tales como la planificación, la inhibición de respuestas y la toma de decisiones.
Beneficios del ejercicio multicomponente en la cognición
En este contexto, es importante introducir el concepto de ejercicio multicomponente, es decir, programas que combinan dos o más modalidades de entrenamiento, como ejercicio cardiovascular, fuerza, equilibrio, coordinación y flexibilidad. Este enfoque resulta especialmente valioso en poblaciones con mayores necesidades de apoyo, ya que permite intervenir de manera más integral sobre la función física, la capacidad funcional y, potencialmente, sobre procesos cognitivos relacionados con la autonomía y el desempeño cotidiano.
La evidencia sugiere que los programas multicomponente pueden promover adaptaciones más amplias y sostenidas, entre ellas mejor desempeño funcional, mejor control motor, mayor participación en actividades de la vida diaria (AVDs) y cambios favorables en la estructura y función cerebral (Di Liegro et al., 2019; El-Sayes et al., 2019; Ferrer-Uris et al., 2022).
Este enfoque promueve adaptaciones sostenidas en la autonomía y el desempeño cotidiano. Facilita procesos como la atención dividida y la capacidad para seguir instrucciones complejas, aspectos fundamentales para la participación social y la vida diaria en personas con dificultades cognitivas.
| Tipo de ejercicio | Mecanismo principal | Beneficio cognitivo directo |
Ejercicio cardiovascular | Incremento de BDNF y perfusión. | Memoria, aprendizaje y eficiencia metabólica. |
Entrenamiento de fuerza | Eje músculo-cerebro (Mioquina/IGF-1). | Funciones ejecutivas, atención y velocidad de procesamiento. |
Ejercicio multicomponente | Integración sensorio-motora. | Autonomía, seguimiento de instrucciones y regulación conductual. |
Relevancia del ejercicio en personas con dificultades cognitivas
En el caso de las personas con dificultades cognitivas, el ejercicio físico adquiere un valor especialmente relevante porque sus beneficios pueden trascender la dimensión física y proyectarse sobre la esfera cognitiva, emocional y funcional. No se trata únicamente de mejorar la condición cardiorrespiratoria, la fuerza o el equilibrio, sino de favorecer procesos que inciden en la calidad de vida y en la interacción con el entorno.
Cuando el ejercicio físico es prescrito de manera estructurada, progresiva y adaptada, puede convertirse en una herramienta de apoyo para:
- Estimular la atención,
- reforzar la memoria,
- mejorar la capacidad para seguir instrucciones,
- facilitar la regulación conductual,
- promover una mayor autonomía en tareas cotidianas.
Asimismo, puede contribuir a mejorar la autoestima, la participación social y la percepción de competencia personal, aspectos que también forman parte del bienestar integral.
Por ello, el ejercicio físico no debería verse únicamente como una actividad complementaria, sino como una estrategia con fundamento biológico y funcional que puede integrarse dentro de abordajes más amplios de apoyo, educación y rehabilitación. Su potencial radica precisamente en que conecta cuerpo y cerebro, movimiento y cognición, salud física y desarrollo humano.
Conclusión: El movimiento como vía para la inclusión y mejora de la funcionalidad cotidiana
La evidencia científica actual permite afirmar que el ejercicio físico constituye mucho más que una práctica orientada al rendimiento corporal. A través de mecanismos como la neurogénesis, la angiogénesis y la sinaptogénesis, el ejercicio puede modular la estructura y la función cerebral, favoreciendo procesos cognitivos como la atención, la memoria, el aprendizaje y las funciones ejecutivas. Estos efectos adquieren especial importancia en personas con dificultades cognitivas, en quienes el movimiento puede representar una vía concreta para potenciar la funcionalidad, la autonomía y la participación en la vida diaria.
En consecuencia, promover programas de ejercicio físico adaptados, seguros y basados en evidencia no solo responde a una lógica de salud física, sino también a una visión más integral del desarrollo humano. Comprender esta relación entre ejercicio, cerebro y cognición abre nuevas posibilidades para la intervención, la inclusión y la mejora de la calidad de vida en poblaciones que requieren apoyos específicos.
Bibliografía
- Calvo, E. (2025). Transformando el cerebro a través del movimiento: Beneficios del ejercicio físico para personas con dificultades cognitivas [Ponencia]. Primer Foro de Olimpiadas Especiales, San José, Costa Rica.
- Currier, B. S., D’Souza, A. C., Fiatarone Singh, M. A., Lowisz, C. V., Rawson, E. S., Schoenfeld, B. J., Smith-Ryan, A. E., Steen, J. P., Thomas, G. A., Triplett, N. T., Washington, T. A., Werner, T. J., y Phillips, S. M. (2026). American College of Sports Medicine position stand: Resistance training prescription for muscle function, hypertrophy, and physical performance in healthy adults: An overview of reviews. Medicine & Science in Sports & Exercise, 58(4), 851-872 .https://doi.org/10.1249/MSS.0000000000003897.
- Di Liegro, C. M., Schiera, G., Proia, P., y Di Liegro, I. (2019). Physical activity and brain health. Genes, 10(9), 720 .https://doi.org/10.3390/genes10090720.
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- Ferrer-Uris, B., Ramos, M. A., Busquets, A., y Angulo-Barroso, R. (2022). Can exercise shape your brain? A review of aerobic exercise effects on cognitive function and neuro-physiological underpinning mechanisms. AIMS Neuroscience, 9(2), 150-174 .https://doi.org/10.3934/Neuroscience.2022009.
- Feter, N., Alt, R., Dias, M. G., y Rombaldi, A. J. (2019). How do different physical exercise parameters modulate brain-derived neurotrophic factor in healthy and non-healthy adults? A systematic review, meta-analysis and meta-regression. Science & Sports, 34(5), 293–304.https://doi.org/10.1016/j.scispo.2019.02.001
- Maulik, P. K., Mascarenhas, M. N., Mathers, C. D., Dua, T., y Saxena, S. (2011). Prevalence of intellectual disability: A meta-analysis of population-based studies. Research in Developmental Disabilities, 32(2), 419-436 .https://doi.org/10.1016/j.ridd.2010.12.018.
- Pedersen, B. K., y Febbraio, M. A. (2008). Muscle as an endocrine organ: Focus on muscle-derived interleukin-6. Physiological Reviews, 88(4), 1379-1406 .https://doi.org/10.1152/physrev.90100.2007.
- Vargas-Pacheco, A., y Correa-López, L. E. (2022). El ejercicio como protagonista en la plasticidad muscular y en el músculo como un órgano endocrino: Implicaciones en las enfermedades crónicas. Revista de la Facultad de Medicina Humana, 22(1), 181-192 .https://doi.org/10.25176/RFMH.v22i1.4129.
- World Health Organization. (2011). World report on disability .https://www.who.int/publications/i/item/9789241564182.
Preguntas frecuentes sobre ejercicio físico y neuroplasticidad
1. ¿Cómo induce el ejercicio físico cambios estructurales en el cerebro?
El ejercicio actúa como una intervención biológica que activa tres procesos clave: neurogénesis (creación de neuronas en el hipocampo), angiogénesis (mejora del aporte de oxígeno) y sinaptogénesis (fortalecimiento de conexiones neuronales). Estos mecanismos optimizan la comunicación sináptica y el aprendizaje.
2. ¿Qué factores moleculares median la plasticidad cerebral durante el movimiento?
La plasticidad está regulada por factores neurotróficos como el BDNF, esencial para la reparación de tejidos, y el IGF-1/VEGF, que influyen en la adaptación muscular y la función cognitiva. Asimismo, el músculo secreta mioquinas (como la irisina) que permiten una comunicación directa entre el músculo y el cerebro.
3. Según las guías del ACSM de 2026, ¿con qué frecuencia hay que hacer ejercicio?
El posicionamiento del American College of Sports Medicine (ACSM) de 2026 subraya que el entrenamiento de fuerza progresivo debe realizarse al menos dos veces por semana. Esta modalidad no solo mejora la hipertrofia y la potencia muscular, sino que, en programas crónicos multicomponente, favorece el aumento del volumen de materia gris y blanca, mejorando la perfusión cerebral y la eficiencia sináptica.
4. ¿El ejercicio físico realmente puede mejorar la memoria a largo plazo?
Sí. El ejercicio estimula la plasticidad en el hipocampo, estructura estrechamente vinculada con la memoria y el aprendizaje. Mientras que las sesiones agudas de ejercicio cardiovascular pueden incrementar transitoriamente los niveles de BDNF y mejorar el rendimiento momentáneo, el ejercicio crónico promueve adaptaciones estructurales más estables que benefician la función cognitiva a largo plazo.
5. ¿Qué beneficios aporta el ejercicio a personas con discapacidad intelectual?
Dado que cerca del 15% de la población mundial vive con alguna discapacidad, el ejercicio se posiciona como una estrategia con fundamento biológico para mejorar la calidad de vida. En personas con discapacidad intelectual, el ejercicio físico estimula el componente adaptativo y la funcionalidad conductual, mitiga las barreras de participación social y fomenta la autonomía y activa vías de señalización para la reparación de tejidos en poblaciones vulnerables.
6. ¿Qué tipo de ejercicio es más beneficioso para el cerebro?
Tanto el ejercicio cardiovascular como el entrenamiento de fuerza tienen potencial para favorecer la función cognitiva, pero los programas multicomponente generan adaptaciones más profundas. Estos combinan fuerza, equilibrio y coordinación para mejorar la atención dividida y la capacidad de seguir instrucciones complejas.
El ejercicio cardiovascular agudo eleva el BDNF de forma momentánea, mientras que el entrenamiento de fuerza y los programas multicomponente generan adaptaciones estructurales más profundas y estables en la materia gris y blanca. Su prescripción debe ser estructurada, progresiva y adaptada a las necesidades de cada persona para ser una herramienta terapéutica real.
7. ¿Quién es el especialista Edward Calvo y cuál es su impacto en Iberoamérica?
El M.Sc. Edward Calvo Porras es un reconocido docente e investigador formado en la Universidad de Costa Rica, la Universidad Hispanoamericana y la Universidad Iberoamericana de México. Su labor se centra en el uso del ejercicio físico para la promoción de la salud y la neurorrehabilitación en poblaciones especiales. Recientemente, sus investigaciones han sido presentadas en eventos de alto impacto regional como el Primer Foro de Olimpiadas Especiales en San José, Costa Rica.







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