La especialista en neuropsicología María Teresa explica en este artículo ce qu’est le traumatisme crânio-encéphalique et sa rééducation neuropsychologique en funciones ejecutivas.
¿Qué son los Traumas Craneoencefálicos (TCC)?
Se define como una altération du fonctionnement cérébral, causée par une force externe (Menon, Schwab, Wright y Maas, 2010).
Les traumatismes crânio-encéphalique (TCC) sont un problème critique de santé publique, tant par leurs taux élevés de mortalité que par les incapacités présentées par les patients qui y survivent, manifestant des difficultés au niveau :
Cognitif, émotionnel, familial, social et professionnel.
Lesquelles affectent leur qualité de vie (Arango-Lasprilla, Quijano y Cuervo, 2010; Corrigan, Selassie y Orman, 2010; García-Rudolph y Gibert, 2015; Park et al., 2015; Santana et al., 2015).
En neuropsychologie, la conception de programmes de rééducation se réalise depuis l’approche cognitive, car on considère qu’améliorer la capacité mentale des patients atteints d’un traumatisme crânio-encéphalique a un effet direct sur leur fonctionnalité.
Tipos de traumatismo craneoencefálico (TCC):
Les TCC ouverts
Les traumatismes crânio-encéphalique ouverts ocurren cuando se produce una fracture ou perforation de la voûte crânienne, produciendo una plaie dans le tissu cérébral y exponiendo o dejando en contacto con el aire la masa encefálica.
Les TCC fermés
Les traumatismes crânio-encéphalique fermés solo affectent le tissu cérébral (León-Carrión, 1995).
Les deux types de traumatismes présentent généralement une atteinte focale et une autre diffuse, en raison de l’impact reçu. La première correspond à la lésion générée à l’endroit du cerveau ayant reçu l’impact. La seconde est celle qui n’occupe pas un volume bien défini à l’intérieur du compartiment intracrânien, mais qui engendre, tout comme la lésion focale, des séquelles neurologiques (González, Pueyo y Serra, 2004).
Habituellement, les lésions focales se caractérisent par des altérations du fonctionnement du lobe frontal et temporal, car ce sont les zones les plus susceptibles dans les TCC fermés; dans les ouverts, cela dépendra du lieu où l’os du crâne peut être affecté. Pour sa part, les lésions diffuses engendrent souvent une perte dans des fonctions cognitives complexes comme la vélocité de traitement, la concentration et l’efficacité cognitive, en général (Kolb y Whishaw, 2014).
Gravedad del traumatismo craneoencefálico

La gravedad del traumatismo craneoencefálico suele clasificarse en tres niveles, según el tiempo que la persona se mantiene en estado de inconsciencia o con una amnesia traumática:
leve, moderado, grave.
Escala de Coma de Glasgow (GCS)
La medida estándar para definir el nivel de gravedad del TCC se conoce como la Échelle de coma de Glasgow (GCS). Esta valora tres parámetros independientes con los cuales define la capacidad de respuesta consciente del paciente:
- Respuesta verbal
- Respuesta motora
- Apertura ocular
Puntuaciones
Entre mayor puntuación, mejor nivel de consciencia presenta el paciente (Hoffmann et al., 2012; Muñana-Rodríguez y Ramírez-Elías, 2013; Santa Cruz y Herrera, 2006; Poca, 2006):
- Puntuaciones entre 14-15: corresponden a un traumatisme crânio-encéphalique leve,
- puntuaciones entre 9-13: moderado,
- puntuaciones menores o iguales a 8: el severo
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Evaluación del daño cerebral
La severidad del daño cerebral se debe evaluar lo antes posible, preferiblemente, una vez ocurrida la lesión para proporcionar una línea de base para futuras evaluaciones y actuar oportunamente, tanto para estabilizar médicamente al paciente como para iniciar procesos de rehabilitación si se requieren (Hoffmann et al., 2012; Muñana-Rodríguez y Ramírez-Elías, 2013; Santa Cruz y Herrera, 2006; Poca, 2006).
La intervención tras sufrir un TC
La intervención posterior a sufrir un TCC suele incluir rééducation physique et cognitive. En esta última es conveniente que esté dirigida a las funciones cognitivas de alto procesamiento, como lo son las funciones ejecutivas, pues suelen ser una de las que más se afectan, tanto en los daños focales como difusos, generados por el TCC (García-Molina, Enseñat-Cantallops, Sánchez-Carrión, Tormos y Roig-Rovira, 2014).
Las funciones ejecutivas en persona con traumatismo craneoencefálico
El concepto de funcionamiento ejecutivo hace referencia a un conjunto de operaciones cognitivas de alto nivel como la planificación, la toma de decisiones, la flexibilidad, entre otras, las cuales controlan y regulan el comportamiento, dirigiéndolo hacia una meta, formando sus objetivos y planeando cómo se pueden llevar a cabo.
Estas mismas funciones también son reconocidas como capacidades mentales esenciales, para llevar a cabo una conducta creativa y aceptada socialmente.
Además, las funciones ejecutivas se van a ir volviéndose más complejas a lo largo del desarrollo; algunas de ellas tienen una aparición temprana, lo que posibilita la aparición y complejización de otras funciones ejecutivas (Bombín-González et al., 2014; Tirapu-Ustárrez, García-Molina, Luna-Lario, Verdejo-García y Rios-Lago, 2012).
Para Tirapu-Ustárrez et al. (2017), la revisión sistemática de análisis factoriales de las funciones ejecutivas resultó en una propuesta integradora de los procesos de control ejecutivo, tales como:
- La velocidad de procesamiento: cantidad de información que puede ser procesada por unidad de tiempo o la velocidad para realizar operaciones cognitivas;
- la memoria de trabajo: capacidad para registrar, codificar, mantener y manipular información en línea;
- la fluidez verbal: capacidad de acceso a la recuperación de información, de la memoria semántica y activación para la búsqueda de palabras;
- la inhibición: control de la interferencia y distractores o atención selectiva,
- la ejecución dual: capacidad para prestar atención simultáneamente a varios estímulos,
- la flexibilidad cognitiva: alternancia,
- la planificación: monitorización y control de la conducta,
- la toma de decisiones: papel de las emociones en el razonamiento.
La función ejecutiva juega un papel primordial en la vida de los seres humanos, dado que se trata de un conjunto de procesos cognitivos con distintos componentes independientes, pero con íntimas relaciones entre sí para controlar y modular el comportamiento.
Una vez estas funciones se ven afectadas por un daño neurológico, como en un traumatismo crânio-encéphalique, las deficiencias ejecutivas generan una multiplicidad de manifestaciones cognitivas, comportamentales y emocionales, las cuales interfieren en el adecuado desenvolvimiento de la persona en su vida cotidiana, creando dificultades para recuperar una vida normal y productiva.
Rehabilitación neuropsicológica en pacientes con TCC
La rehabilitación puede definirse como una aplicación sistemática de actividades terapéuticas, orientadas a mejorar la funcionalidad del paciente, a partir de la comprensión de sus déficits (Cicerone et al. como se cita en van Heugten, Gregório y Wade, 2012).
La intervención debe tener validez ecológica, para que tenga un impacto real en la vida diaria del paciente, con el objetivo de que pueda extrapolar y generalizar en su cotidianidad, lo aprendido en consulta (Carvajal-Castrillón y Restrepo, 2013).
Programmes d’évaluation et de réhabilitation personnalisés
Les propositions de la réhabilitation cognitive, depuis la neuropsychologie contemporaine, suggèrent l’élaboration de programmes d’évaluation et de réhabilitation individualisés pour chaque pathologie, avec des attentes et des objectifs clairs et partagés pour le patient et sa famille (Calderón, Cadavid-Ruiz et Santos, 2016; Carvajal-Castrillón et Restrepo, 2013; Ríos, Muñoz et Paúl-Lapedriza, 2007; Tate, Aird et Taylor, 2013).
Leurs programmes de réhabilitation consistent en tâches organisées hiérarchiquement par niveau de difficulté et qui nécessitent l’utilisation répétée des fonctions détériorées. Ces programmes précisent que le degré de récupération fonctionnelle du patient dépendra du nombre de répétitions et du type de tâche réalisée durant le traitement (García-Rudolph et Gibert, 2015).
En neuropsychologie, la conception des programmes de réhabilitation se fait depuis l’approche cognitive, car on considère qu’améliorer la capacité mentale des patients a un effet direct sur leur fonctionnalité.
De plus, ces programmes soulignent l’importance d’ajuster les programmes aux besoins individuels du patient à partir de techniques restauratrices ou compensatoires. La première renvoie au renforcement, au renforcement ou à la restauration des processus cognitifs détériorés; la seconde présente des moyens pour compenser la fonction altérée, par le biais de l’utilisation de ressources externes au patient, par exemple des rappels ou des alarmes, entre autres (Barman et al., 2016; Evald, 2015; Tsaousides, D’Antonio, Varbanova et Spielman, 2014).
Or, la réhabilitation cognitive doit garder à l’esprit que le traumatisme crânio-cérébral est une condition médicale qui concerne divers domaines de la santé; elle requiert de :
- Une prise en charge neurologique pour moduler et superviser les lésions générées sur le tissu cérébral,
- une intervention neuropsychologique pour récupérer le plus haut degré de fonctionnalité possible chez le patient,
- une gestion sociale pour soutenir la fonctionnalité du patient dans les contextes quotidiens où il peut évoluer.
Les résultats des recherches
Les résultats des recherches sur la réhabilitation chez les patients atteints de traumatisme crânio-cérébral indiquent que les meilleurs résultats sont obtenus lorsque les programmes d’intervention visent une prise en charge globale et interdisciplinaire de la condition médicale et psychosociale vécue par le patient, ce qui inclut l’intervention sur son plan cognitif, émotionnel, familial et social.
Ces initiatives ne doivent pas seulement viser la réhabilitation du patient avec TCC, mais doivent également s’orienter vers la promotion de sa santé, ce qui suppose la mise en œuvre de mesures pour adopter des modes de vie sains.
Referencias
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Bombín-González, I., Cifuentes-Rodríguez, A., Climent-Martínez, G., Luna-Lario, P., Cardas-Ibáñez, J., Tirapu-Ustárroz, J. et Díaz-Orueta, U. (2014). Validité écologique et environnement multitâche dans l’évaluation des fonctions exécutives. Revista Neurología, 59(2), 77-87.
Calderón, A., Cadavid-Ruiz, N. et Santos, O. (2016). Approche pratique de la réhabilitation de l’attention. Revista Neuropsicología, Neuropsiquiatría y Neurociencias, 16 (1), 69-89.
Carvajal-Castrillón, J., Henao, E., Uribe, C., Giraldo, M. et Lopera, F. (2009). Réhabilitation cognitive dans un cas d’altérations neuropsychologiques et fonctionnelles dues à un traumatisme crânio-cérébral sévère. Revista Chilena de Neuropsicología, 4 (1), 52-63.
Corrigan, J.D, Selassie, A.W. et Orman, J.A. (2010). The epidemiology of traumatic brain injury. Journal of Head Trauma Rehabilitation, 25 (2), 72–80. doi: 10.1097/HTR.0b013e3181ccc8b4.
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Hoffmann, M., Lefering, R., Rueger, J.M., Kolb, J.P., Izbicki, J.R., Ruecker, A.H., …Lehmann, W. (2012). Pupil evaluation in addition to Glasgow Coma Scale components in prediction of traumatic brain injury and mortality. British Journal of Surgery, 99, 122-130. doi:10.1002/bjs.7707.
Kolb, B. et Whishaw, L.Q. (2014). An introduction to brain and behavior.New York, N.Y.: Worth Publishers.
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Más referencias
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