La psicóloga y neuropsicóloga Mónica Martínez expone las claves clínicas para profesionales sobre cómo influyen la reserva cognitiva y la neuroplasticidad en el envejecimiento cerebral.
Introducción
En este artículo se analizan la reserva cognitiva y la neuroplasticidad en el envejecimiento cerebral, abordando sus implicaciones clínicas en la evaluación neuropsicológica y la estimulación cognitiva en adultos mayores.
Envejecimiento poblacional en España y su impacto en la neuropsicología clínica
En España, el envejecimiento poblacional ha dejado de ser una proyección para convertirse en una realidad estructural. Con un índice de envejecimiento del 148% (INE/Fundación Adecco, 2026), nos enfrentamos a un panorama donde conviven 148 personas mayores de 64 años por cada 100 menores de 16. Pero, más allá de la presión asistencial o el reto ético, este escenario nos obliga a una revisión profunda de nuestros modelos teóricos en neuropsicología.
No podemos permitirnos seguir leyendo la vejez exclusivamente bajo la lente del déficit. El cerebro no es un sistema pasivo que simplemente se desgasta; es una estructura dinámica que se reorganiza. El verdadero interrogante clínico hoy no es qué perdemos con los años, sino cómo es posible que, ante una carga neuropatológica similar, dos cerebros funcionen de maneras tan distintas. La clave está en la intersección entre la reserva cognitiva y la neuroplasticidad.
Cambios neurocognitivos en el envejecimiento: deterioro, compensación y reorganización cerebral
Negar la huella biológica del tiempo sería ingenuo. Existe una reducción del volumen cortical, cambios en la integridad de la sustancia blanca y un enlentecimiento innegable en la velocidad de procesamiento. Sin embargo, la clínica diaria desmiente el determinismo biológico.
El cerebro sénior es, en esencia, un experto en mecanismos de compensación funcional. Lo que antes veíamos como «ruido» o ineficiencia en las pruebas de neuroimagen, hoy lo entendemos como una respuesta adaptativa inteligente. El cerebro redistribuye recursos y recluta redes alternativas para mantener el rendimiento. Como profesionales, nuestro foco debe desplazarse: el paciente no es un sistema en declive, sino un organismo que busca activamente un nuevo equilibrio.
Qué es la reserva cognitiva y cómo protege frente al deterioro cognitivo leve
El concepto de reserva cognitiva ha evolucionado sustancialmente desde aquellas primeras definiciones que la limitaban a una cuestión de «cantidad» (neuronas o sinapsis). Gracias a las aportaciones de Stern (2020), hoy trabajamos con un constructo activo.
La reserva cognitiva es la capacidad de optimizar el rendimiento mediante procesos de computación más eficientes o el uso de redes neuronales alternativas. En nuestro contexto, investigaciones recientes (UCM, 2023) subrayan cómo esta reserva actúa como un escudo ante el deterioro cognitivo leve (DCL), que afecta ya a cerca del 9,6% de nuestra población mayor. No es solo lo que «tienes» en el cerebro, es lo que «puedes hacer» con lo que tienes.
Neuroplasticidad en adultos mayores: evidencia científica y modelos explicativos
Es hora de enterrar el mito del cerebro adulto como algo estático. La plasticidad es una propiedad intrínseca del sistema nervioso que persiste durante todo el ciclo vital.
- Adaptación funcional: El modelo HAROLD nos explica cómo el cerebro mayor recurre al reclutamiento bilateral de áreas prefrontales para compensar déficits locales. Es una reorganización estratégica.
- Neurogénesis: Los hallazgos de Moreno-Jiménez et al. (2019) fueron disruptivos al demostrar que el hipocampo humano sigue generando neuronas incluso en la novena década de vida. La condición necesaria es un entorno que ofrezca desafío y novedad.
La sinergia entre reserva cognitiva y neuroplasticidad en el envejecimiento cerebral
Si la neuroplasticidad es el mecanismo biológico, la reserva cognitiva es el capital acumulado. Juntas forman una red de seguridad. En la práctica clínica, vemos pacientes que han cultivado una «biografía cerebral» rica; estas personas han trazado rutas secundarias de procesamiento. Cuando la patología bloquea la vía principal, el cerebro «desvía el tráfico» por esas rutas alternativas, manteniendo la autonomía mucho más allá de lo que sugeriría una resonancia magnética.
La heterogeneidad del envejecimiento
Envejecer es el proceso más idiosincrásico que existe. Aunque el 75,4% de los mayores de 84 años en España convive con alguna condición crónica, la variabilidad funcional es inmensa. Esta brecha no es azarosa: es el resultado de la interacción entre la genética y la trayectoria vital (educación, complejidad laboral, vínculos sociales). La biografía, al final, se convierte en biología.
Factores que influyen en la reserva cognitiva a lo largo de la vida
El informe de la Comisión Lancet (2024) es esperanzador: casi el 45% de los factores de riesgo de demencia son modificables. En el entorno español, debemos poner el foco en tres ejes:
- Estimulación intelectual: El aprendizaje de nuevas habilidades (no la mera repetición) es lo que realmente genera tensión plástica.
- Red social: El aislamiento, agravado en los últimos años, es un predictor potente de declive. La interacción social es una de las tareas cognitivas más complejas que existen.
- Salud vascular: El ejercicio físico es el mejor aliado del BDNF y de la integridad sináptica.
Implicaciones clínicas para la evaluación neuropsicológica y la estimulación cognitiva
Evaluar solo el déficit es una foto incompleta. La neuropsicología actual (2026) debe medir también el potencial de aprendizaje latente y la reserva del individuo. Ya no diseñamos ejercicios aislados en una tablet; buscamos intervenciones con validez ecológica que fortalezcan la conectividad funcional y aseguren que el paciente siga siendo el dueño de su cotidianidad.
Para que un programa de adaptación cerebral sea efectivo, debe moverse en el umbral del desafío óptimo, ser multimodal y, sobre todo, tener un anclaje emocional. Sin significado, no hay plasticidad duradera.
Reflexión sobre el envejecimiento y plasticidad cerebral
El envejecimiento no es el cierre de puertas de la plasticidad, sino una etapa de refinamiento y reorganización. En una de las sociedades más longevas del mundo, nuestra responsabilidad es transformar ese tiempo ganado en vida con dignidad y autonomía. La reserva cognitiva no es una abstracción teórica; es la arquitectura que nos permite envejecer sin dejar de ser quienes somos.
Bibliografía
- INE (2025–2026). Informes sobre envejecimiento y movimiento natural de la población en España.
- Livingston, G., et al. (2024). Dementia prevention, intervention, and care: 2024 report of the Lancet Commission. The Lancet.
- Moreno-Jiménez, E. P., et al. (2019). Adult hippocampal neurogenesis is abundant in neurologically healthy subjects. Nature Medicine.
- Reuter-Lorenz, P. A., & Park, D. C. (2021). The Scaffolding Theory of Aging and Cognition (STAC-R). Oxford University Press.
- Stern, Y., et al. (2020). Defining and investigating cognitive reserve, brain reserve, and brain maintenance. Alzheimer’s & Dementia.
Preguntas frecuentes sobre reserva cognitiva y neuroplasticidad
1. ¿Qué es la reserva cognitiva y por qué es clave en el envejecimiento cerebral?
La reserva cognitiva es la capacidad del cerebro para optimizar su funcionamiento mediante redes neuronales más eficientes o alternativas, permitiendo mantener el rendimiento cognitivo a pesar de los cambios estructurales asociados al envejecimiento o a la presencia de patología cerebral. En adultos mayores, actúa como un factor protector frente al deterioro cognitivo y la pérdida de autonomía funcional.
2. ¿Se puede aumentar la reserva cognitiva en adultos mayores?
Sí. La evidencia científica indica que la reserva cognitiva puede fortalecerse a lo largo de la vida mediante la estimulación intelectual, el aprendizaje de nuevas habilidades, la participación social activa y el mantenimiento de una buena salud vascular. Estos factores favorecen la neuroplasticidad incluso en edades avanzadas.
3. ¿Cómo influye la neuroplasticidad en el envejecimiento cerebral?
La neuroplasticidad permite al cerebro reorganizarse funcionalmente a lo largo de todo el ciclo vital. En el envejecimiento, se manifiesta a través del reclutamiento de redes alternativas, la compensación funcional y, en determinadas condiciones, la neurogénesis hipocampal. Estos mecanismos explican la alta variabilidad interindividual observada en el rendimiento cognitivo de las personas mayores.
4. ¿Existe neuroplasticidad en personas con deterioro cognitivo leve?
Sí. En personas con deterioro cognitivo leve (DCL) persisten mecanismos de neuroplasticidad que pueden ser potenciados mediante intervenciones adecuadas. La estimulación cognitiva estructurada, significativa y con un nivel óptimo de desafío puede contribuir a mantener la funcionalidad y ralentizar la progresión del deterioro.
5. ¿Cómo se evalúa la reserva cognitiva en la práctica neuropsicológica?
La reserva cognitiva no se mide de forma directa, sino a través de indicadores como el nivel educativo, la complejidad ocupacional, la participación en actividades cognitivamente estimulantes y la historia vital del paciente. Estos datos deben integrarse en la interpretación de los resultados de la evaluación neuropsicológica.
6. ¿Qué tipo de estimulación cognitiva favorece más la neuroplasticidad?
La estimulación cognitiva que favorece la neuroplasticidad es aquella que introduce novedad, desafío progresivo y significado personal. Las intervenciones con validez ecológica, multimodales y emocionalmente relevantes generan mayores cambios funcionales que los ejercicios repetitivos o descontextualizados.
7. ¿Por qué es importante considerar la reserva cognitiva en la neurorrehabilitación?
Considerar la reserva cognitiva permite individualizar la intervención, ajustar expectativas clínicas y diseñar programas de estimulación más eficaces. Dos pacientes con un nivel similar de daño cerebral pueden presentar trayectorias funcionales muy diferentes en función de su reserva cognitiva y su capacidad de adaptación.







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