La doctoranda Marta Arbizu Gómez presenta cómo los biomarcadores sanguíneos y la neuroimagen permiten estratificar la progresión del alzhéimer y cuáles son sus implicaciones para la práctica clínica y la rehabilitación cognitiva.
Resumen ejecutivo con los puntos clave de este artículo:
1. Los biomarcadores sanguíneos como GFAP y p-tau217 permiten predecir la progresión clínica del alzhéimer.
2. Los factores pronósticos dominantes cambian a lo largo del curso de la enfermedad de Alzheimer.
3. La integración de biomarcadores y neuroimagen en alzhéimer facilita un seguimiento clínico más personalizado.
¿Por qué es importante mejorar el pronóstico en la enfermedad de Alzheimer?
La enfermedad de Alzheimer (EA) no progresa igual en todas las personas. Dos pacientes con el mismo diagnóstico clínico pueden mostrar trayectorias muy distintas: mientras algunos permanecen estables durante años, otros evolucionan rápidamente hacia fases más avanzadas de demencia. Esta heterogeneidad supone un gran reto para la práctica clínica, la investigación y la planificación de intervenciones terapéuticas y de rehabilitación cognitiva.
Tradicionalmente, la clasificación del alzhéimer se ha basado en estadios clínicos amplios —personas cognitivamente sanas, deterioro cognitivo leve (DCL) y demencia— o en modelos biológicos como el marco A/T/N. Sin embargo, estos enfoques no siempre permiten predecir con precisión la velocidad de progresión de cada paciente.
En este contexto, el estudio publicado en Nature Communications en 2026 propone un nuevo enfoque: un sistema de estadificación pronóstica integrado, que combina información clínica, biomarcadores sanguíneos y neuroimagen para estimar el riesgo de progresión a lo largo de todo el continuo de la enfermedad de Alzheimer.
¿Cómo se llevó a cabo esta investigación de alzhéimer?
El trabajo se desarrolló en dos grandes fases y se apoyó en datos longitudinales de alta calidad:
- Cohorte K-ROAD (Corea del Sur): 1.263 participantes, distribuidos en personas cognitivamente no afectadas (CU), con deterioro cognitivo leve (DCL) y con demencia.
- Cohorte ADNI (validación externa): 290 participantes procedentes de un consorcio internacional ampliamente utilizado en investigación en alzhéimer.
Todos los participantes contaban con:
- Evaluaciones cognitivas longitudinales mediante CDR-SB y MMSE. El CDR-SB mide la gravedad funcional y cognitiva de la demencia a lo largo del tiempo, mientras que el MMSE es una prueba breve y estandarizada que evalúa el estado cognitivo global.
- Biomarcadores plasmáticos, incluyendo p-tau217, GFAP, NfL y Aβ42/40.
- Neuroimagen, especialmente volumen hipocampal en resonancia magnética y PET de amiloide.
En una primera fase, los investigadores utilizaron modelos de supervivencia basados en machine learning (random survival forests) para identificar subgrupos de riesgo dentro de cada estadio cognitivo inicial. En una segunda fase, estos subgrupos se integraron en un sistema unificado de seis estadios pronósticos, que va desde el estadio 0 hasta el estadio IVB.
¿Qué revelan los resultados clave de este estudio sobre alzhéimer?
Uno de los hallazgos más relevantes de este estudio sobre el alzhéimer es que los factores pronósticos dominantes cambian a lo largo del curso de la enfermedad. Es decir, el biomarcador más informativo no es el mismo en fases muy tempranas que en estadios más avanzados.
En personas cognitivamente no afectadas, el principal predictor de progresión es la GFAP plasmática, un marcador de activación astroglial e inflamación temprana.
En la fase de deterioro cognitivo leve (DCL), el factor más informativo pasa a ser el volumen hipocampal, reflejo de neurodegeneración estructural.
En la fase de demencia, la edad emerge como el principal determinante de la velocidad de progresión, observándose cursos más agresivos en personas con inicio más temprano.
Además, de forma consistente en todas las fases, la p-tau217 plasmática actúa como un marcador transversal, aportando información pronóstica adicional independientemente del estadio clínico.
Este cambio dinámico en los predictores puede resumirse de forma sencilla en la siguiente tabla:
| Fase clínica | Principal predictor de progresión | Qué refleja biológicamente |
|---|---|---|
| Cognitivamente no afectado (CU) | GFAP plasmática | Activación astroglial e inflamación temprana |
| Deterioro cognitivo leve (DCL) | Volumen hipocampal (MRI) | Neurodegeneración estructural |
| Demencia | Edad | Curso más agresivo en inicio temprano |
| Todas las fases | p-tau217 plasmática | Información pronóstica transversal asociada a patología amiloide y tau |
Al integrar estos factores, el sistema propuesto define seis estadios pronósticos (0–IVB) que muestran incrementos escalonados en el riesgo de progresión, empeoramiento progresivo en las trayectorias de CDR-SB y MMSE, y puntos de inflexión claros, especialmente en estadios intermedios, donde el riesgo de deterioro se acelera de forma significativa.
¿Qué aporta este enfoque frente a los modelos tradicionales en alzhéimer?
Es importante subrayar que este sistema no pretende sustituir a los modelos biológicos clásicos ni a los criterios diagnósticos actuales. En su lugar, ofrece una perspectiva complementaria:
- No clasifica a los pacientes por presencia o ausencia de patología, sino por riesgo de progresión clínica.
- Se basa en biomarcadores escalables, especialmente análisis de sangre y resonancia magnética, más accesibles que técnicas altamente especializadas.
- Facilita una interpretación clínica intuitiva, al traducir datos complejos en estadios pronósticos claramente diferenciados.
En definitiva, se trata de un marco orientado al pronóstico, no a la decisión terapéutica, pero con un gran potencial para investigación clínica y seguimiento longitudinal.
¿Qué implicaciones tiene este estudio sobre alzhéimer para la práctica clínica y la investigación?
Este enfoque abre nuevas posibilidades en varios niveles:
- Seguimiento personalizado: Permite identificar pacientes con mayor riesgo de progresión rápida, incluso dentro del mismo diagnóstico clínico, lo que puede ayudar a priorizar el seguimiento y la intervención.
- Diseño de ensayos clínicos: La estratificación pronóstica puede mejorar la selección de participantes y la interpretación de resultados, reduciendo la heterogeneidad.
- Monitorización longitudinal: Al apoyarse en biomarcadores sanguíneos, facilita evaluaciones repetidas a lo largo del tiempo sin recurrir a procedimientos invasivos.
¿Cómo se relaciona este avance con NeuronUP?
En NeuronUP trabajamos con datos longitudinales de rendimiento cognitivo y con programas de intervención personalizados. Un sistema de estratificación pronóstica como el propuesto en este estudio encaja de forma natural con esta filosofía, ya que permite:
- Contextualizar el rendimiento cognitivo dentro de una trayectoria pronóstica individual.
- Ajustar los objetivos y la intensidad de la rehabilitación cognitiva en función del riesgo estimado de progresión.
- Integrar información biológica y funcional para avanzar hacia un abordaje verdaderamente personalizado del paciente con alzhéimer.
La combinación de biomarcadores, modelos pronósticos y plataformas digitales de rehabilitación representa un paso clave hacia una atención más precisa, dinámica y centrada en la persona.
Conclusión
Este estudio propone un nuevo marco pronóstico integrado para la enfermedad de Alzheimer, capaz de capturar la heterogeneidad real de la progresión clínica a lo largo de todo el continuo de la enfermedad. Al combinar biomarcadores sanguíneos, neuroimagen y datos clínicos, ofrece una herramienta potente para investigación y seguimiento longitudinal.
En el contexto de NeuronUP, estos avances refuerzan la importancia de unir diagnóstico biológico, pronóstico individualizado y rehabilitación cognitiva, avanzando hacia un modelo de atención más completo y personalizado.
Bibliografía
- Shin D, Lee S, Kim JP, et al. Biomarker-integrated prognostic stagings for Alzheimer’s disease. Nature Communications. 2026. doi:10.1038/s41467-026-68732-6.
Preguntas frecuentes sobre biomarcadores y pronóstico en alzhéimer
1. ¿Qué biomarcadores sanguíneos permiten predecir la progresión del alzhéimer?
Los biomarcadores sanguíneos más relevantes actualmente son p-tau217, GFAP, NfL y la ratio Aβ42/40.
La GFAP plasmática es especialmente útil en fases preclínicas, mientras que la p-tau217 aporta información pronóstica en todas las fases de la enfermedad. Estos marcadores permiten estimar el riesgo de deterioro cognitivo y la velocidad de progresión clínica.
2. ¿Qué biomarcador es más útil en fases tempranas de alzhéimer?
En personas cognitivamente no afectadas pero con riesgo biológico, la GFAP plasmática se ha identificado como uno de los principales predictores de progresión. Refleja activación astroglial e inflamación temprana, procesos que preceden a la neurodegeneración estructural.
3. ¿Cómo cambia el predictor de progresión según la fase clínica?
El factor pronóstico dominante varía a lo largo del continuo de la enfermedad:
- Fase preclínica: GFAP plasmática.
- Deterioro cognitivo leve (DCL): volumen hipocampal.
- Demencia: edad de inicio.
- Todas las fases: p-tau217 como marcador transversal.
4. ¿En qué se diferencia la estratificación pronóstica de los modelos diagnósticos tradicionales?
Los modelos clásicos (como el marco A/T/N) clasifican la presencia de patología biológica.
La estratificación pronóstica, en cambio, se centra en estimar la velocidad de progresión clínica y el riesgo de deterioro funcional, lo que resulta especialmente útil para seguimiento y planificación terapéutica.
5. ¿Se pueden utilizar estos biomarcadores en la práctica clínica habitual?
Los biomarcadores sanguíneos tienen un alto potencial de escalabilidad porque son menos invasivos y más accesibles que el PET de amiloide. Aunque su implementación depende del contexto sanitario, representan un paso hacia una medicina de precisión más aplicable en entornos clínicos reales.
6. ¿Qué implicaciones tiene este modelo para la neurorrehabilitación?
Este enfoque abre nuevas posibilidades, al permitir identificar pacientes con mayor riesgo de progresión rápida, mejorar la selección de participantes y la interpretación de resultados, y facilitar la evaluación a lo largo del tiempo sin tener que recurrir a procedimientos invasivos.







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