La terapeuta ocupacional Elisabeth Coba Jiménez descubre cómo la espasticidad influye en la ejecución de actividades y en el aprendizaje motor.
¿Qué es la espasticidad en el paciente neurológico?
Existen muchas maneras de definir el concepto de espasticidad. Dependiendo del contexto, -clínico, académico o incluso cotidiano-, el término adquiere matices distintos que no siempre coinciden entre sí. Más que una definición cerrada, la espasticidad parece ser una idea que se deja entender mejor cuando se observa en la práctica clínica.
Algunas veces se habla de espasticidad como ‘rigidez’, otras como ‘movimientos involuntarios’, y cada descripción captura sólo una parte del concepto.
A consecuencia, se podría definir como el fenómeno neurológico caracterizado por un aumento dependiente de la velocidad del tono muscular, acompañado de hiperreflexia, como consecuencia de una lesión del sistema nervioso central, específicamente de la neurona motora superior.
Este fenómeno se observa en diversas enfermedades neurológicas, entre ellas el accidente cerebrovascular (ACV), la parálisis cerebral, la esclerosis múltiple, las lesiones medulares, los traumatismos craneoencefálicos y otras patologías que afectan las vías motoras descendentes.
Cómo afecta la espasticidad al aprendizaje motor: retos en la terapia
El aprendizaje motor es un proceso interno asociado a la práctica y la experiencia, que produce cambios relativamente permanentes en la capacidad de ejecutar movimientos. Desde la terapia ocupacional, este proceso es esencial para el desarrollo y la optimización del desempeño ocupacional, ya que permite la adquisición y adaptación de habilidades motoras necesarias para la participación efectiva en las actividades de la vida diaria.
La intervención del terapeuta ocupacional en este ámbito se centra en el uso de actividades significativas, la práctica orientada a la tarea y la adaptación del entorno, con el fin de promover la funcionalidad, la autonomía y la participación del individuo.
A nivel fisiológico, existen una serie de mecanismos alterados en el sistema nervioso central y periférico, por lo que la espasticidad afecta al aprendizaje motor:
- Limitación del movimiento activo y selectivo:
- Dificulta la disociación de movimientos.
- Favorece sinergias anormales.
- Reduce grados de libertad de movimiento → menos opciones para aprender.
Impacto: el sistema nervioso aprende patrones compensatorios, no movimientos eficientes. Aquí el sistema nervioso central reorganiza mapas motores y es dónde aparece el concepto de plasticidad cerebral.
- Alteración del feedback sensorial:
- El aumento del tono modifica la propiocepción.
- El cerebro recibe información sensorial distorsionada.
Impacto: se reduce la capacidad de detectar errores, clave en aprendizaje motor.
- Fatiga y esfuerzo excesivo:
- Mayor co-contracción.
- Incremento del gasto energético.
Impacto: menor tolerancia a la práctica intensiva, que es esencial para el aprendizaje.
- Interferencia con la práctica variable:
- La rigidez limita explorar diferentes estrategias motoras.
Impacto: menor transferencia a contextos reales (hogar, escuela, trabajo).
Cómo afecta la espasticidad a las actividades de la vida diaria (AVDs)
Desde una perspectiva neurofuncional, la contracción muscular representa sólo un elemento de la organización motora, siendo el movimiento el resultado de la integración de procesos cognitivos superiores —percepción, atención, memoria y aprendizaje— que permiten su planificación, ejecución y control.
El movimiento funcional no depende de una única área cerebral, sino de la interacción de múltiples estructuras que integran información cognitiva, sensorial y motora para permitir acciones con propósito. Esta integración es fundamental para la participación en las actividades de la vida diaria.
Las estructuras implicadas son:
- Corteza prefrontal (intención, atención y planificación),
- áreas premotoras y suplementarias (transforman la intención en un plan motor),
- corteza motora primaria (ejecución del movimiento),
- ganglios basales (selección y control del movimiento),
- cerebelo (coordinación, aprendizaje y corrección del error)
- y los sistemas sensoriales (ajustar postura, regular fuerza y guiar movimiento hacía un objetivo).
En conjunto, la adecuada integración y funcionamiento de estas estructuras es fundamental para garantizar un control motor eficiente y una correcta organización postural. Cuando este equilibrio se ve alterado, pueden aparecer disfunciones en el control del tono y la postura, dando lugar a patrones motores anómalos.
Las alteraciones posturales que se generan como consecuencia de la hiperactividad de grupos musculares tanto en miembros superiores e inferiores, suelen interferir de manera significativa en la realización de las actividades de la vida diaria (AVDs). Se produce una limitación de la capacidad del paciente para ejecutar los movimientos funcionales necesarios para actividades básicas como: vestido, desvestido, la higiene personal y la alimentación, así como para actividades instrumentales y avanzadas, entre ellas el mantenimiento del hogar, la conducción y otras tareas que requieren mayor control motor y coordinación.
Escalas de evaluación de la espasticidad en terapia ocupacional
Medir la espasticidad con precisión permite abordar la causa subyacente y planificar intervenciones más específicas y efectivas.
Dentro de las escalas más utilizadas por los terapeutas para la evaluación de la espasticidad, se encuentran:
- Escala de Asworth Modificada: mide la resistencia muscular a la movilización pasiva de los mismos. Es una escala subjetiva que valora de 0 a 4 el grado de espasticidad.
- Escala de Tardieu: evalúa la respuesta muscular ante distintos grados de estiramiento pasivo, midiendo la resistencia al movimiento a diferentes velocidades. Siendo esta escala más completa por el ítem de velocidad incluido, que es muy importante para la evaluación de la espasticidad.
Por otra parte, la valoración integral de la espasticidad es fundamental en terapia ocupacional porque permite comprender cómo este trastorno del tono muscular afecta a la persona más allá del músculo, impactando su desempeño ocupacional, autonomía y calidad de vida.
Una valoración integral guía decisiones clínicas como:
- Uso de férulas u ortesis, con el objetivo de prevenir deformidades.
- Adaptaciones del entorno o de las tareas: los terapeutas ocupacionales somos los responsables de analizar y adaptar el entorno, tareas etc, para facilitar su realización.
- Técnicas de inhibición o facilitación del tono, como por ejemplo, facilitación neuromuscular propioceptiva (FNP).
- Entrenamiento/reentrenamiento en actividades significativas: se propone la práctica repetida de actividades funcionales relevantes para el paciente, integrando también estrategias de control del tono.
- Educación a la familia y cuidadores, aspecto fundamental para la comprensión de lo que está viviendo el paciente.
Intervención clínica de la espasticidad más allá de la toxina botulínica
La toxina botulínica es una neurotoxina que se aplica para reducir el tono muscular y la espasticidad en diversos cuadros neurológicos (por ejemplo, después de un ictus o en la parálisis cerebral). Actúa bloqueando la liberación de acetilcolina en la unión neuromuscular, lo que disminuye la actividad de las neuronas motoras y reduce la resistencia muscular. Sus efectos suelen mantenerse entre 3 y 6 meses.
No obstante, aunque mejora el tono muscular, por sí sola no garantiza mejoras funcionales sostenidas —como caminar mejor, agarrar objetos o realizar actividades de la vida diaria de manera eficaz—. Esto es debido a los siguientes factores:
- La espasticidad es solo uno de los múltiples factores que limitan la función (también influyen la debilidad muscular, la pérdida de control motor selectivo, las alteraciones sensitivas y los déficits cognitivos).
- La toxina no restablece automáticamente los patrones de movimiento ni la coordinación.
- Sin entrenamiento específico, el sistema nervioso no incorpora de manera estable los cambios en el tono.
- Los efectos son temporales, por lo que se requiere intervención rehabilitadora para consolidar ganancias funcionales.
Por ello, la mayor eficacia se obtiene cuando la aplicación de toxina botulínica se integra dentro de un programa de rehabilitación multidisciplinar, que incluya fisioterapia, terapia ocupacional y entrenamiento funcional orientado a objetivos.
Desde una perspectiva basada en la evidencia, el uso de toxina botulínica cuenta con respaldo en la literatura científica, particularmente en el tratamiento de la espasticidad secundaria a ictus y parálisis cerebral:
- Kaya Cs. et al., (2022), en su artículo sobre la toxina botulínica para el manejo de la espasticidad en la parálisis cerebral, abordan gran cantidad de características clínicas que se ven mejoradas gracias a la inyección de la misma. Entre ellas una disminución en la rigidez, la reducción de la resistencia al estiramiento pasivo o la mejora de la fuerza muscular pasiva. Incluso se ha demostrado que la aplicación de toxina botulínica produce cambios en la estructura muscular que persisten más allá de la desaparición del efecto farmacológico.
- En el ensayo clínico aleatorizado de Çelebi, G et al., (2025), los resultados demostraron que la inyección de BT-A con guía ecográfica es un método eficaz para aliviar el dolor causado por el movimiento pasivo del hombro tras un ictus, reduciendo significativamente la espasticidad y mejorando notablemente las funciones motoras.
- Por otra parte, el estudio de Delgado et al. (2021), refuerza la importancia de integrar la terapia física y terapia ocupacional con la administración de toxina botulínica para maximizar los beneficios funcionales en niños con parálisis cerebral.
Estrategias clínicas de intervención de la espasticidad en terapia ocupacional
Tanto en terapia ocupacional como en fisioterapia son muy importantes las movilizaciones y estiramientos en el tratamiento para la espasticidad. En el miembro superior, por ejemplo, estas técnicas permiten mantener la mano abierta durante actividades cotidianas, como ver la televisión o leer un libro.
En mi trabajo con pacientes neurológicos, he visto que pequeños ajustes en la postura del brazo durante el día pueden producir cambios en la espasticidad, mostrando cómo hábitos simples de movimiento y posición influyen en la función muscular y el control del cuerpo.
Además de la postura y los hábitos diarios, el tratamiento de la espasticidad puede beneficiarse de herramientas como la estimulación eléctrica transcutánea (TENS). Estudios recientes muestran que la TENS, utilizada sola o junto con otras terapias, puede reducir de manera significativa la rigidez muscular en personas que han sufrido un ictus, con mejoras especialmente notables en las piernas.
De acuerdo con Marcolino et al. (2020), se han reportado reducciones medibles en escalas clínicas de espasticidad como la Modified Ashworth Scale. Esto confirma la eficacia de la técnica como complemento en la rehabilitación para mejorar el movimiento funcional.
La combinación de ejercicios duales (cognitivos + físicos), actividades que obliguen a pensar mientras el paciente se mueve, favorecen coordinación, atención y memoria. Las actividades que obligan a pensar y el favorecimiento de atención y memoria serían aspectos cognitivos.
Un ejemplo de sesión con ejercicios duales se plantearía como:
- Aprender y repetir una secuencia de movimientos con la mano: apretar pelota, girar muñeca, abrir/cerrar dedos, mientras se nombran palabras o números de una lista previamente dada.
Desde terapia ocupacional en pacientes con espasticidad se recomienda el uso de férulas de reposo en miembro superior para prevenir deformidades y ortesis tipo AFO (Ankle-Foot- Orthoses) en miembros inferiores cuando estén indicadas, con supervisión constante de la tolerancia cutánea y ajustes progresivos según evolución, con el objetivo de mantener el rango articular, prevenir deformidades y favorecer la función. Asimismo, se sugiere incorporar utensilios engrosados o adaptados para facilitar el agarre y promover la independencia en las actividades de la vida diaria (AVDs), junto con entrenamiento en técnicas compensatorias que optimicen el desempeño funcional.
Es fundamental priorizar el control proximal y la estabilidad del tronco antes de trabajar tareas finas, ya que la estabilidad proximal favorece la precisión distal. Además, se debe mantener una adecuada alineación postural en sedente y decúbito, utilizando cojines o cuñas según necesidad, y realizar cambios posturales cada dos horas en pacientes con movilidad reducida para prevenir complicaciones secundarias como úlceras por presión y rigideces articulares.
Conclusión
La espasticidad es un desafío complejo que afecta la movilidad, la función y la calidad de vida de las personas con lesiones neurológicas. Tanto pequeños ajustes posturales en la vida diaria como intervenciones terapéuticas específicas, pueden modular la rigidez muscular y mejorar la función.
Sin embargo, su manejo más efectivo surge cuando se aborda de manera interdisciplinaria, integrando el trabajo de fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, neuropsicólogos y otros profesionales de la salud. Esta colaboración permite combinar estrategias físicas, cognitivas y funcionales, adaptadas a cada paciente, maximizando la recuperación, promoviendo la autonomía y favoreciendo un enfoque holístico del cuidado neurológico.
Bibliografía
- Çelebi, G., Ayyildiz, A., Çiftci Inceoğlu, S., & Kuran, B. (2025). The effect of ultrasound-guided botulinum toxin injections on pain, functionality, spasticity, and range of motion in patients with post-stroke upper extremity spasticity. Rehabilitación (Madr), 59(1), 100876. https://doi.org/10.1016/j.rh.2024.100876
- Delgado, M. R., Tilton, A., Carranza-Del Río, J., Dursun, N., Bonikowski, M., Aydin, R., Maciag-Tymecka, I., Oleszek, J., Dabrowski, E., Grandoulier, A. S., & Dysport in PUL Study Group. (2021). Efficacy and safety of abobotulinumtoxinA for upper limb spasticity in children with cerebral palsy: A randomized repeat-treatment study. Developmental Medicine & Child Neurology, 63(5), 592–600. https://doi.org/10.1111/dmcn.14733
- Gal, O., Baude, M., Deltombe, T., Esquenazi, A., Gracies, J.-M., Hoskovcova, M., Rodriguez-Blazquez, C., Rosales, R., Satkunam, L., Wissel, J., Mestre, T., Sánchez-Ferro, Á., Skorvanek, M., Tosin, M. H. d. S., Jech, R., & MDS Clinical Outcome Assessments Scientific Evaluation Committee and MDS Spasticity Study Group. (2025). Clinical outcome assessments for spasticity: Review, critique, and recommendations. Movement Disorders, 40, 22–43. https://doi.org/10.1002/mds.30062
- Kaya Keles, C., & Ates, F. (2022). Botulinum toxin intervention in cerebral palsy-induced spasticity management: Projected and contradictory effects on skeletal muscles. Toxins, 14(11), 772. https://doi.org/10.3390/toxins14110772
- Marcolino, M. A. Z., Hauck, M., Stein, C., Schardong, J., Pagnussat, A. S., & Plentz, R. D. M. (2020). Effects of transcutaneous electrical nerve stimulation alone or as additional therapy on chronic post-stroke spasticity: Systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. Disability and Rehabilitation, 42(5), 623–635. https://doi.org/10.1080/09638288.2018.1503736
- Roldán-González, E., Gómez-Rodríguez, F. J., Jácome-Velasco, S. J., Riascos-Forero, Y., Rosas-Roldán, L. A., Hurtado-Otero, M. L., & Sarria-Gómez, A. V. (2024). Validez y fiabilidad de la escala de Tardieu para evaluar la espasticidad en miembro superior en adultos con enfermedad cerebrovascular: Revisión sistemática [Validity and reliability of the Tardieu scale for assessing upper limb spasticity in adults with cerebrovascular disease: Systematic review]. Revista de Neurología, 79(2), 41–49. https://doi.org/10.33588/rn.7902.2024093
Preguntas frecuentes sobre espasticidad en terapia ocupacional
1. ¿Qué es la espasticidad tras un ictus y cómo afecta al aprendizaje motor?
La espasticidad es un fenómeno neurológico que se caracteriza por un aumento del tono muscular dependiente de la velocidad, acompañado de hiperreflexia, como consecuencia de una lesión del sistema nervioso central, como ocurre en el accidente cerebrovascular (ACV) o ictus. Esta condición afecta de manera directa al aprendizaje motor porque altera mecanismos en el sistema nervioso central y periférico, limitando el movimiento activo y selectivo, lo que dificulta la disociación de movimientos y reduce los grados de libertad.
Como resultado del impacto en el feedback sensorial, el cerebro recibe información distorsionada y pierde capacidad para detectar errores, provocando que el sistema nervioso aprenda patrones compensatorios en lugar de movimientos eficientes.
2. ¿Cómo se aborda la espasticidad desde la terapia ocupacional?
La intervención del terapeuta ocupacional se centra en el uso de actividades significativas, la práctica orientada a la tarea y la adaptación del entorno para promover la funcionalidad, la autonomía y la participación del individuo. Se parte de una valoración integral que va más allá del músculo para guiar decisiones clínicas enfocadas en el desempeño ocupacional.
El abordaje incluye el uso de férulas u ortesis, adaptaciones del entorno y las tareas, técnicas de inhibición o facilitación del tono, el reentrenamiento en actividades significativas y la educación a la familia. Además, en el tratamiento son muy importantes las movilizaciones y estiramientos para mantener la apertura de la mano durante las actividades cotidianas.
3. ¿Es suficiente la toxina botulínica para mejorar la funcionalidad del brazo espástico?
No, aunque la toxina botulínica es eficaz para reducir el tono muscular y la resistencia disminuyendo la actividad de las neuronas motoras, por sí sola no garantiza mejoras funcionales sostenidas como agarrar objetos o realizar actividades cotidianas. Esto se debe a que la espasticidad es solo uno de los múltiples factores que limitan la función, junto con la debilidad muscular, la pérdida de control motor selectivo o los déficits cognitivos. La toxina no restablece automáticamente los patrones de movimiento ni la coordinación, por lo que sin un entrenamiento específico el sistema nervioso no incorpora de manera estable estos cambios en el tono.
4. ¿Por qué es fundamental la terapia ocupacional tras la infiltración de toxina botulínica?
La integración de la terapia ocupacional es esencial porque los efectos de la toxina botulínica son temporales y se requiere una intervención rehabilitadora para consolidar las ganancias funcionales. Si no se entrena la función después de la inyección, puede disminuir la fuerza y los patrones motores disfuncionales pueden persistir a pesar de la bajada de tono. Aprovechar la ventana terapéutica de la toxina, cuyo efecto máximo llega semanas después de la infiltración, mediante un entrenamiento funcional orientado a objetivos, maximiza los beneficios funcionales y se convierte en un modelo de práctica basada en la evidencia.
5. ¿Cuáles son las escalas clínicas más utilizadas para evaluar la espasticidad?
Dentro de las herramientas más utilizadas por los terapeutas se encuentra la Escala de Ashworth Modificada, que es una escala de carácter subjetivo que valora de 0 a 4 el grado de espasticidad midiendo la resistencia muscular a la movilización pasiva.
Por otro lado, destaca la Escala de Tardieu, la cual evalúa la respuesta muscular ante distintos grados de estiramiento pasivo. Esta última se considera una escala más completa porque incluye la medición de la resistencia al movimiento a diferentes velocidades, un ítem que es muy importante para la evaluación precisa de la espasticidad.
6. ¿Cómo se integran los procesos cognitivos y las tareas duales en el tratamiento de la espasticidad?
El movimiento funcional es el resultado de la integración de procesos cognitivos superiores como la percepción, la atención, la memoria y el aprendizaje, involucrando estructuras como la corteza prefrontal, las áreas premotoras, los ganglios basales y el cerebelo. Para trabajar esta integración clínica, se utilizan ejercicios duales que combinan exigencias cognitivas y físicas. Estas actividades obligan al paciente a pensar mientras se mueve, favoreciendo conjuntamente aspectos cognitivos como la atención y la memoria junto con la coordinación motora.
7. ¿Qué estrategias de terapia ocupacional mejoran la autonomía en las actividades de la vida diaria (AVDs)?
Para contrarrestar las alteraciones posturales que interfieren en las AVDs, se recomienda el entrenamiento en técnicas compensatorias y la práctica repetida de actividades funcionales relevantes integrando estrategias de control del tono.
Es fundamental priorizar el control proximal y la estabilidad del tronco antes de trabajar tareas finas, ya que esta estabilidad favorece la precisión distal. Además, se debe mantener una adecuada alineación postural utilizando cojines o cuñas, y realizar pequeños ajustes en la postura del brazo durante el día, ya que estos hábitos influyen en la función muscular.
8. ¿Qué papel juegan los ejercicios duales en el tratamiento de la espasticidad?
Los ejercicios duales juegan un papel crucial al combinar demandas cognitivas y físicas, obligando a pensar mientras el paciente se mueve. Esta metodología favorece de manera directa la coordinación, la atención y la memoria. Un ejemplo de sesión integrando este papel terapéutico consistiría en aprender y repetir una secuencia de movimientos con la mano, como apretar una pelota o abrir y cerrar los dedos, mientras simultáneamente se nombran palabras o números de una lista previamente dada.
9. ¿Qué adaptaciones o productos de apoyo se recomiendan para pacientes con espasticidad?
Desde la disciplina se recomienda el uso de férulas de reposo en el miembro superior para prevenir deformidades, así como ortesis tipo AFO (Ankle-Foot-Orthoses) en los miembros inferiores, siempre con supervisión de la tolerancia cutánea para mantener el rango articular y favorecer la función. Asimismo, para promover la independencia en las actividades de la vida diaria, se sugiere incorporar utensilios engrosados o adaptados que faciliten el agarre. También se indica el uso de cojines o cuñas para mantener una adecuada alineación postural en sedestación y decúbito.







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