Valeria Medina, neuropsicóloga de NeuronUP, explica qué es el chemobrain, qué áreas cognitivas afecta y cómo las intervenciones de rehabilitación cognitiva mejoran la cognición y la calidad de vida.
Qué es el chemobrain y cuál es su prevalencia
El incremento de la supervivencia al cáncer durante las últimas décadas ha transformado la oncología moderna. Los avances en diagnóstico precoz, terapias dirigidas y tratamientos han permitido que millones de personas superen la enfermedad. Sin embargo, junto a estos logros, ha surgido una consecuencia inesperada: la presencia de dificultades cognitivas persistentes tras el tratamiento. Este grupo de síntomas es conocido coloquialmente como chemobrain, y hace referencia a los problemas de concentración, memoria, procesamiento de la información o fluidez verbal que muchos pacientes experimentan después de la quimioterapia u otros tratamientos oncológicos (Mayo Clinic Staff, 2025).
Actualmente, este fenómeno se engloba dentro del concepto más amplio de cancer-related cognitive impairment (CRCI) y constituye un eje central dentro de la neuropsicología clínica y la psicooncología. Lejos de ser un fenómeno anecdótico, se estima que entre el 20% y el 75% de las personas tratadas con terapias oncológicas presentan cierto grado de deterioro cognitivo, incluso varios años después de finalizar el tratamiento (Godaert & Dramé, 2025; Vitali et al., 2017). Este deterioro afecta la calidad de vida, la autonomía y, en muchos casos, la identidad personal, al limitar la capacidad para trabajar, estudiar o realizar actividades antes consideradas rutinarias.
Causas y mecanismos implicados en el chemobrain
El origen del chemobrain no puede atribuirse a un único componente. La investigación señala una interacción compleja entre mecanismos biológicos, tumorales y emocionales, aunque el principal factor es la quimioterapia, la radioterapia y/o la terapia hormonal que pueden inducir neuroinflamación, alterar la neurogénesis y modificar la plasticidad sináptica, afectando regiones clave como el hipocampo y la corteza prefrontal (Onzi et al., 2022; Li & Caeyenberghs, 2018).
Asimismo, los fármacos como las antraciclinas, taxanos y ciclofosfamidas, ampliamente usados en cáncer de mama, también se han asociado con estrés oxidativo, daño mitocondrial y alteraciones en la conectividad de la sustancia blanca (Onzi et al., 2022). Al mismo tiempo, la respuesta inflamatoria sistémica incrementa las citocinas proinflamatorias (IL-6, TNF-α, IL-1β), las cuales pueden atravesar la barrera hematoencefálica y afectar la comunicación neuronal.
Los factores tumorales también pueden influir. Algunos tumores provocan alteraciones metabólicas o endocrinas capaces de modificar el funcionamiento cerebral incluso antes de iniciar el tratamiento (Kuśmierek et al., 2020).
Por otra parte, variables emocionales como ansiedad, depresión, fatiga o problemas de sueño modulan significativamente el rendimiento cognitivo. Hermelink (2015) señala que la percepción subjetiva de lentitud mental aumenta en momentos de elevada carga emocional, evidenciando la interdependencia entre emoción y cognición.
Lo importante es comprender que estos mecanismos convergen en la alteración funcional de redes cerebrales implicadas en la atención, la memoria y las funciones ejecutivas, manifestándose de forma muy heterogénea entre pacientes.
Manifestaciones y áreas cognitivas afectadas en el chemobrain
Como se mencionó inicialmente, el chemobrain se caracteriza por un conjunto de dificultades que afectan distintos dominios cognitivos. Las dificultades más frecuentes se observan en la atención, la velocidad de procesamiento, la memoria episódica y las funciones ejecutivas (Vitali et al., 2017; Kuśmierek et al., 2020).
La atención suele ser la función principalmente afectada: muchos pacientes describen dificultades para concentrarse, seguir conversaciones o finalizar actividades. Tras reincorporarse al trabajo, las quejas más habituales se relacionan con la atención sostenida y la realización simultánea de tareas (Klaver et al., 2020).
Por otro lado, la memoria de trabajo y la memoria episódica también se ven afectadas, al igual que la inhibición y flexibilidad cognitiva (Kuśmierek et al., 2020); estudios de neuroimagen reflejan disminución de conectividad funcional y patrones de hiperactivación compensatoria, lo que se traduce en mayor esfuerzo cognitivo y mayor fatiga mental, afectando el rendimiento ejecutivo de las personas (Li & Caeyenberghs, 2018). En cáncer de mama, estas alteraciones pueden persistir durante años, especialmente en condiciones de estrés o fatiga (Onzi et al., 2022).
Estrategias de intervención y rehabilitación cognitiva en chemobrain
El abordaje del chemobrain requiere intervenciones combinadas: rehabilitación cognitiva, terapia cognitivo-conductual, entrenamiento atencional, ejercicio físico y mindfulness (Chao et al., 2021; Alwi et al., 2021).
Rehabilitación cognitiva en chemobrain
La rehabilitación cognitiva en el chemobrain no solo ha mostrado eficacia en la mejora de procesos como la memoria de trabajo, la atención sostenida y la velocidad de procesamiento, sino que también contribuye al fortalecimiento de funciones ejecutivas, incluyendo planificación, flexibilidad cognitiva y toma de decisiones, que suelen verse afectadas. Al fortalecer las redes neuronales implicadas en estas funciones, se facilita la recuperación de actividades laborales, académicas y domésticas, lo cual resulta esencial para el restablecimiento del sentido de autonomía personal (Kuśmierek et al., 2020; Jean-Pierre, Johnson-Greene, & Burish, 2014).
Además, más allá del aspecto cognitivo, la rehabilitación proporciona un efecto significativo sobre la percepción subjetiva de claridad mental; muchos pacientes reportan disminución de la sensación de “bruma”, mayor seguridad al realizar tareas cognitivas y una sensación creciente de control sobre su funcionamiento diario. Este impacto se acompaña de beneficios emocionales relevantes, ya que los programas suelen incorporar psicoeducación, estrategias compensatorias y entrenamiento en autorregulación, elementos que contribuyen a reducir la ansiedad, la frustración y los síntomas de tristeza derivados de la vivencia de pérdida cognitiva.
Asimismo, el trabajo sistemático sobre habilidades cognitivas favorece procesos de plasticidad cerebral y puede incrementar la reserva cognitiva, ayudando a compensar posibles vulnerabilidades futuras, especialmente en pacientes que continúan sometidos a tratamientos o controles médicos prolongados.
Desde una perspectiva global, la rehabilitación cognitiva promueve una participación más activa del paciente en su propio cuidado, refuerza el afrontamiento, y se convierte en un componente clave dentro del abordaje multimodal del deterioro cognitivo asociado al cáncer, al impactar tanto en la calidad de vida como en el bienestar psicológico durante y después del proceso oncológico.
Ejercicio físico y mindfulness en chemobrain
Por otro lado, se ha demostrado que lo anterior junto con el ejercicio físico regular y las intervenciones basadas en mindfulness contribuyen a mejorar la plasticidad cerebral, el estado emocional y la autopercepción de capacidad, con efectos positivos en la recuperación cognitiva (Vitali et al., 2017; Chao et al., 2021).
La digitalización de la rehabilitación, por ejemplo mediante NeuronUP, permite ampliar el alcance terapéutico, facilitar la adherencia y monitorizar la evolución en tiempo real.
Conclusión
En el chemobrain, la rehabilitación cognitiva tiene como objetivo fortalecer las funciones cognitivas afectadas y, a su vez, ayudar al paciente en su recuperación cotidiana.
Sabemos que comenzar la intervención cuanto antes facilita mejores resultados y reduce el riesgo de que el deterioro cognitivo asociado al cáncer se vuelva persistente. Por eso, más que plantearla como algo opcional o tardío, vale la pena incluir la rehabilitación cognitiva desde las primeras fases del tratamiento. Esto permite sostener la autonomía, la claridad mental, la autoconfianza y la participación activa del paciente en su día a día.
En definitiva, cuidar el funcionamiento cognitivo no es un añadido, sino una parte esencial del proceso oncológico. Integrarlo desde el inicio es una forma de asegurar que la recuperación no solo se mida en términos médicos, sino también en calidad de vida real.
Bibliografía
- Alwi, S., Maisarah, S., Narayanan, V., Che Din, N., & Mohd Taib, N. A. (2021). Cognitive rehabilitation programs for survivors of breast cancer treated with chemotherapy: A systematic review. Rehabilitation Oncology, 39(4), 155–167. https://doi.org/10.1097/01.REO.0000000000000268
- Chao, D., Hale, A., Henry, N. L., Kratz, A. L., & Gabel, N. M. (2021). Cancer-related cognitive impairment or “chemobrain:” Emerging assessments, treatments, and targets for intervention. Current Physical Medicine and Rehabilitation Reports, 9, 108–118. https://doi.org/10.1007/s40141-021-00319-2
- Godaert, L., & Dramé, M. (2025). The chemobrain in breast cancer patients: A systematic review and meta-analysis. Scientific Reports, 15, 35765. https://doi.org/10.1038/s41598-025-95380-5
- Hermelink, K. (2015). Chemotherapy and cognitive function in breast cancer patients: The so-called chemo brain. JNCI Monographs, 2015(51), 67–69. https://doi.org/10.1093/jncimonographs/lgv009
- Klaver, K. M., Duijts, S. F. A., Engelhardt, E. G., Geusgens, C. A. V., Aarts, M. J. B., Ponds, R. W. H. M., van der Beek, A. J., & Schagen, S. B. (2020). Cancer-related cognitive problems at work: Experiences of survivors and professionals. Journal of Cancer Survivorship, 14(2), 168–178. https://doi.org/10.1007/s11764-019-00830-5
- Jean-Pierre, P., Johnson-Greene, D., & Burish, T. G. (2014). Neuropsychological care and rehabilitation of cancer patients with chemobrain: Strategies for evaluation and intervention development. Supportive Care in Cancer, 22(8), 2251–2260. https://doi.org/10.1007/s00520-014-2162-y
- Kuśmierek, M., Jasionowska, J., Maruszewska, P., Kalinka-Warzocha, E., Gałecki, P., Mikołajczyk, I., & Talarowska, M. (2020). The impact of cancer treatment on cognitive efficiency: Chemobrain – does it exist? European Journal of Psychiatry, 34(1), 20–26. https://doi.org/10.1016/j.ejpsy.2019.10.002
- Li, M., & Caeyenberghs, K. (2018). Longitudinal assessment of chemotherapy-induced changes in brain and cognitive functioning: A systematic review. Neuroscience & Biobehavioral Reviews, 92, 304–317. https://doi.org/10.1016/j.neubiorev.2018.05.019
- Mayo Clinic Staff. (2025, March 6). Chemo brain – Symptoms and causes. Mayo Clinic. https://www.mayoclinic.org/diseases-conditions/chemo-brain/symptoms-causes/syc-20351060
- Onzi, G. R., D’Agustini, N., Garcia, S. C., Guterres, S. S., Pohlmann, P. R., Rosa, D. D., & Pohlmann, A. R. (2022). Chemobrain in breast cancer: Mechanisms, clinical manifestations, and potential interventions. Drug Safety, 45(6), 601–621. https://doi.org/10.1007/s40264-022-01182-3
- Vitali, M., Ripamonti, C. I., Roila, F., Proto, C., Signorelli, D., Imbimbo, M., Corrao, G., Brissa, A., Rosaria G., de Braud, F., Garassino, M. C., & Lo Russo, G. (2017). Cognitive impairment and chemotherapy: A brief overview. Critical Reviews in Oncology/Hematology, 118, 7–14. https://doi.org/10.1016/j.critrevonc.2017.08.001
Preguntas frecuentes sobre el chemobrain o quimiocerebro (CRCI)
1. ¿Qué es el chemobrain y cómo se define?
El chemobrain o quimiocerebro hace referencia a un conjunto de dificultades cognitivas que pueden aparecer tras quimioterapia u otros tratamientos oncológicos, como problemas de concentración, memoria, velocidad de procesamiento o fluidez verbal. Se integra dentro del deterioro cognitivo relacionado con el cáncer (CRCI).
2. ¿Cuál es la prevalencia estimada del chemobrain?
Se estima que entre el 20% y el 75% de las personas tratadas con terapias oncológicas presentan algún grado de deterioro cognitivo, incluso años después de finalizar el tratamiento. La afectación puede impactar la autonomía, el trabajo y la calidad de vida.
3. ¿Qué mecanismos biológicos se asocian al chemobrain?
Se relaciona con una interacción de factores: tratamientos oncológicos que pueden inducir neuroinflamación, alterar neurogénesis y plasticidad sináptica, y cambios en conectividad. También se describen estrés oxidativo, daño mitocondrial y citocinas proinflamatorias que pueden afectar la comunicación neuronal.
4. ¿Qué áreas cognitivas suelen afectarse en chemobrain?
Las dificultades más frecuentes aparecen en atención, velocidad de procesamiento, memoria episódica, memoria de trabajo y funciones ejecutivas (inhibición y flexibilidad). Algunas personas refieren mayor esfuerzo cognitivo y fatiga mental, con manifestaciones heterogéneas según el caso.
5. ¿Qué intervenciones se usan para tratar el chemobrain?
El abordaje suele ser multimodal e incluye rehabilitación cognitiva, terapia cognitivo-conductual, entrenamiento atencional, ejercicio físico y mindfulness. Estos programas pueden combinar psicoeducación, estrategias compensatorias y autorregulación, con el objetivo de apoyar el funcionamiento diario y el bienestar.
6. ¿Cuándo conviene iniciar rehabilitación cognitiva en chemobrain?
El inicio temprano de la intervención se plantea como relevante para favorecer mejores resultados y reducir el riesgo de persistencia del deterioro cognitivo asociado al cáncer. Ante síntomas cognitivos, se recomienda valorarlo con profesionales para ajustar evaluación e intervención a cada persona.







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