El neuropsicólogo Diego Alvarado informa en este artículo sobre cuáles son los principales efectos de la musicoterapia en personas afectadas por alguna demencia, al tiempo que establece una comparativa entre los dos tipos de musicoterapia más ampliamente diversificados en el contexto de las terapias musicales, sus ventajas y beneficios.
¿Qué es la demencia o trastorno neurocognitivo mayor?
La demencia actualmente, denominada por el DSM-5, trastorno neurocognitivo mayor, se presenta como uno de los problemas de salud más graves en el mundo, a causa de su tan elevada prevalencia y alto costo económico y social. A lo largo del mundo existen más de 55 millones de personas que sufren de alguna demencia en la época actual, de las cuales el 60% vive en países de ingresos bajos y medianos; emergiendo más de diez millones de casos nuevos cada año (Organización Mundial de la Salud [OMS], 2023).
Su prevalencia se duplica a partir de los 65 años, afectando del 5-8% a los individuos entre 65 y 70 años, entre 15-20% a los mayores de 75 años y entre 25-50% a los mayores de 85 años (Custodio et al., 2017). Aunque la edad es el mayor factor de riesgo de demencia, esta no es una consecuencia inevitable del envejecimiento ni afecta únicamente a las personas mayores (Alzheimer Europa, 2019).
La patología es un proceso crónico neurodegenerativo progresivo, los síntomas psicológicos y conductuales de la demencia generan gran sufrimiento en el paciente y en el cuidador, ambos inmersos habitualmente en un entorno físico y social frágiles que agravan el deterioro cognitivo y funcional, precipitando a su vez la institucionalización (Mazorra, 2022).
A pesar de que el tratamiento farmacológico ha sido el abordaje de primera línea, el alto coste económico, la lenta mejoría del paciente y la mantención de una baja calidad de vida durante el curso del tratamiento han evidenciado la necesidad de mantener abordajes paralelos que suplementen las intervenciones con un enfoque de calidad de vida dirigido a mejorar el estado emocional de los pacientes.
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El impacto de la música en el cerebro
La neuroimagen demuestra que la música es capaz de activar varias áreas de ambos hemisferios cerebrales y que esta activación ocurre incluso si una persona no está escuchando música sino simplemente imaginándola.
- El lóbulo frontal, encargado de funciones como la toma de decisiones, el pensamiento y la planificación, se estimula al escuchar música.
- El lóbulo temporal procesa y analiza los patrones musicales, así como el tono, la melodía y el ritmo.
- El cerebelo coordina movimientos en almacenes de memoria muscular (como tocar el piano). Esta serie de recuerdos permanecen intactos en personas con demencia.
- El cuerpo calloso permite la comunicación entre los dos hemisferios cerebrales, permitiendo el movimiento coordinado del cuerpo como, en el caso de la música, utilizar ambas manos al tocar instrumentos.
En general, cada estructura está implicada en al menos una o más tareas, por lo que se puede concluir que hay una activación masiva que sugiere que la música es un estímulo enriquecedor y significativo en la función cerebral (Sacks, 2006).
Considerando lo anterior y, dentro del escenario clínico, la musicoterapia surge como una alternativa que lleva a aprovechar el gran impacto de la música en la fisiología cerebral mediante programas estructurados de estimulación con sonidos, ritmos y melodías para lograr mejoras en la sintomatología ansiosa-depresiva, el descontrol de impulsos y la baja adaptación social de las personas con demencia, siendo una propuesta prometedora debido al mayor coste-beneficio que tienen las terapias farmacológicas tradicionales cuyos costos anuales por persona ascienden a más de 37.000 euros en España (Ministerio de Sanidad y Consumo, 2017).
Musicoterapia para el tratamiento de demencia
¿Qué es la musicoterapia?
La musicoterapia se define como la utilización de elementos musicales como el ritmo, la melodía y tonalidades con fines de rehabilitación y/o relajación, pudiendo ser de dos tipos: activa o pasiva.
El tratamiento de la demencia con musicoterapia es algo que debe ser personalizado según las preferencias individuales. Si bien, la estimulación cognitiva con música es algo que en su mayoría tiene efectos observables a corto plazo, estudios recientes sobre la eficacia de la musicoterapia demuestran que el rol de la adherencia es clave en la mantención de dichos efectos a largo plazo. De igual manera para ello es importante determinar si una persona tiene mayor afinidad con la musicoterapia activa (que implica movimiento) o la musicoterapia pasiva (que consiste en escuchar).
Tipos de musicoterapia
1. Musicoterapia activa
Requiere de profesionales cualificados a la vez que requiere que los participantes tengan su capacidad motriz intacta y que no padezcan otras condiciones que limiten su movimiento.
Sus beneficios son amplios:
- Mayor autoestima;
- mejor manejo de impulsos;
- estimulación de la capacidad de socialización en bailes grupales;
- y mayor flexibilidad cognitiva al improvisar pasos de baile y movimientos diversos.
La musicoterapia activa tiene efectos destacables en la activación cognitiva, mientras que los efectos de la musicoterapia pasiva favorecen un mayor autocontrol, la calma y la capacidad de autorregulación. Lo anterior nos indica que cada subtipo de musicoterapia podría ser útil según el estadio que transite la persona en un determinado momento de la enfermedad, pudiendo ser factores que influyan en el éxito terapéutico las características personales y la experiencia previa con la escucha o creación musical. De igual manera, los efectos positivos están presentes en una u otra dimensión, por lo que ambos subtipos de musicoterapia pueden ser utilizados en el abordaje de la demencia.
2. Musicoterapia pasiva
Requiere prácticamente nulos recursos externos, facilita la abstracción e invita a la reflexión estética, lo que genera una gran experiencia de estimulación cognitiva con música, solo haciendo falta una capacidad de atención sostenida dentro del umbral normativo.
Beneficios de la musicoterapia para el tratamiento de demencia
Si se comparan, ambas reportan amplios beneficios en mejoras dentro del área conductual, emocional, psicológica y social. Además, ambas tienen un impacto positivo en la mejoría de la sintomatología afectiva a nivel clínico, promoviendo un estado emocional positivo que se prolonga incluso luego de la finalización de los programas de intervención.
La musicoterapia activa tiene efectos destacables en la activación cognitiva, mientras que los efectos de la musicoterapia pasiva favorecen un mayor autocontrol, la calma y la capacidad de autorregulación. Lo anterior nos indica que cada subtipo de musicoterapia podría ser útil según el estadio que transite la persona en un determinado momento de la enfermedad, pudiendo ser factores que influyan en el éxito terapéutico las características personales y la experiencia previa con la escucha o creación musical. De igual manera, los efectos positivos están presentes en una u otra dimensión, por lo que ambos subtipos de musicoterapia pueden ser utilizados en el abordaje de la demencia.
La musicoterapia activa tiene efectos destacables en la activación cognitiva, mientras que los efectos de la musicoterapia pasiva favorecen un mayor autocontrol, la calma y la capacidad de autorregulación.
Lo anterior nos indica que cada subtipo de musicoterapia podría ser útil según el estadio que transite la persona en un determinado momento de la enfermedad, pudiendo ser factores que influyan en el éxito terapéutico las características personales y la experiencia previa con la escucha o creación musical. De igual manera, los efectos positivos están presentes en una u otra dimensión, por lo que ambos subtipos de musicoterapia pueden ser utilizados en el abordaje de la demencia.
Estudios recientes sobre la efectividad de la musicoterapia en la demencia señalan que escuchar música puede ser tanto un factor protector como un instrumento de uso terapéutico (Witte, 2022), siendo sus efectos en las funciones cognitivas documentados incluso hace cientos de años en culturas como la oriental, en donde la música buscaba nutrir ideas, generar reflexión y mejorar la claridad mental, teniendo efectos similares a lo que se trata de hacer con la estimulación cognitiva en muchos casos de demencia.
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Esto, sin duda, también es aplicable a la musicoterapia activa, en donde el movimiento corporal aviva la capacidad de consciencia con el entorno, estimula la capacidad de comunicarse con un otro y reduce los niveles de cortisol, cuya elevación prolongada afecta las funciones de planificación y organización típicas de las áreas cerebrales frontales.
En las demencias encontramos un deterioro frontal significativo. Sin embargo, con la aplicación de musicoterapia esta zona se ve estimulada y el deterioro parece desacelerarse. Evidencia de esto lo observamos en las mejoras que alcanzan algunos pacientes en aspectos como el razonamiento, siendo capaces de adaptarse a los pasos de baile, intuir la continuación de un ritmo y de procesar con mayor fluidez la letra de una canción (Bleibel, 2023).
En intervenciones posteriores, se observa mayor distensión en las actividades, predisposición a la participación y cambios positivos en rasgos funcionales de personalidad que se traducen en una mayor eficiencia en actividades de la vida diaria, así como mejoras en la calidad de vida.
Los efectos iniciales son variables. En algunos pacientes se han reportado efectos positivos desde las primeras sesiones de musicoterapia, mientras que en otros no hay cambios. La relación previa con la música parece tener un factor relevante. Aun así, con el transcurso de las intervenciones la mayoría reporta uno o más efectos positivos independientemente del estilo de música que se escucha o los ritmos y melodías utilizados. Finalmente, mediante el reporte de los cuidadores se sabe que a largo plazo hay una percepción positiva de la actividad, ya sea por el componente social de la rutina de musicoterapia o por los efectos directos de la música.
No es menos significativo el cambio en la vida de los cuidadores, quienes reportan mejoras en la calidad de la comunicación con los pacientes y una percepción positiva de su trabajo como cuidadores, pudiendo relacionarse de una forma emocionalmente cercana cuando no hay factores que precipiten eventos de ansiedad o depresión. En tal sentido, realizar otras actividades que sean afines entre cuidador y paciente complementan de forma positiva la relación y ayuda a aminorar dificultades que emerjan en los contextos de cuidado.
Musicoterapia o terapias complementarias para el tratamiento de demencia
Al igual que la musicoterapia, existen otro tipo de terapias que utilizan elementos tales como el aroma (aromaterapia), acupuntura, fitoterapia o técnicas de relajación para tratar sintomatología como la pérdida de memoria en la enfermedad de alzheimer (EA), la depresión y la impulsividad, reportándose mejoras subjetivas tras su uso y aliviando parcialmente el malestar psicológico que se vivencia durante el curso de la demencia.
La principal diferencia está en la calidad de la evidencia de las investigaciones que han estudiado estas terapias, observándose baja rigurosidad en las dosis y tiempos de aplicación, o bien ausencia de pautas que permitan un seguimiento óptimo del estado del paciente. Por otro lado, la musicoterapia ha demostrado que, con pautas, tiempos de aplicación adecuados y adherencia, es posible estudiar sus efectos de forma cuantificable y concisa.
Otra ventaja la encontramos en el hecho de que la música es universal, por lo que la mayoría de las personas ya tendrán un acercamiento previo a ciertas pautas que se incluyen en los programas, siendo más sencilla su adaptación a las dinámicas implementadas y, con ello, su participación.
¿Cómo implementar la musicoterapia en la estimulación cognitiva de personas con demencia?
La musicoterapia es una herramienta efectiva en personas con demencia, puesto que permite activar zonas como:
- El hipocampo, el cual forma parte del sistema límbico y se encarga específicamente del proceso de recuperación y almacenamiento de información;
- el sistema límbico, relacionado con las respuestas emocionales;
- y el área prefrontal, en su conjunto relacionada con las funciones cognitivas superiores.
En etapas iniciales se pueden realizar actividades de activación como cantar, bailar, ejecutar instrumentos y escuchar canciones; mientras que en etapas moderadas y avanzadas, lo anterior se puede hacer teniendo la estimulación sensorial de base, priorizando la música que sea significativa para el paciente.
Las estrategias también pueden incluir:
- Identificar canciones que hayan sido significativas en la vida del paciente (música tradicional, música religiosa, himnos, etc).
- En conjunto con familiares, crear listas de reproducción seleccionadas.
Para reforzar las intervenciones es necesario que se incorpore el uso de la música en las rutinas diarias. Por ejemplo, usar música en momentos determinados del día, como melodías vivas y ritmos dinámicos en la mañana, y música relajante en la noche.
También es relevante que se acompañe de una intervención multisensorial, ejercicio físico y otros tipos de estimulación cognitiva de acuerdo a la necesidad del paciente.
Una estrategia interesante consiste en tratar de recordar la letra de una canción importante y asociarla a algún evento vivido, lo cual sirve como un ejercicio práctico de memoria. Al igual que cantar en grupo o completar la letra de canciones conocidas, para la estimulación del lenguaje.
Para estimular la atención y la coordinación motora se puede trabajar mediante la ejecución de instrumentos musicales de forma guiada, lo cual es útil tanto si la persona tiene experiencia en este campo como si no. Esto mismo puede utilizarse en una modalidad de libre ejecución si se pretende trabajar la agitación motora o síntomas de ansiedad.
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Conclusiones
La musicoterapia es una disciplina emergente que requiere estudios y que se evalúe en conjunto a otras variables dentro de las intervenciones. Aunque hasta ahora la evidencia señala una amplia efectividad de las terapias, que la incluyen como parte de programas de tratamiento para personas con demencia, es necesario que su aplicación se haga en un marco interdisciplinar en coordinación con terapias ocupacionales y neuropsicológicas.
El reforzamiento que deben hacer los cuidadores también es relevante, puesto que la inclusión de la música en la vida diaria ayuda a mantener presente el foco de la intervención y a potenciar lo ya trabajado en terapia.
Bibliografía
- Alzheimer Europa. (2019). Demencia en Europa. Anuario 2019: Estimación de la prevalencia de demencia en Europa. Alzheimer Europa. https://www.alzheimer-europe.org
- Bleibel, M., El Cheikh, A., Sadier, N. S., & Abou-Abbas, L. (2023). The effect of music therapy on cognitive functions in patients with Alzheimer’s disease: A systematic review of randomized controlled trials. Alzheimer’s Research & Therapy, 15(1), 65. https://doi.org/10.1186/s13195-023-01214-9
- Mazorra Ruiz, D. (2022). Tratamiento del Alzheimer y el Parkinson, limitaciones. Búsqueda de nuevas dianas terapéuticas y fármacos [Tesis de máster, Universidad Nacional de Educación a Distancia]. Repositorio UNED. http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0info:eu-repo/semantics/openAccess
- Ministerio de Sanidad y Consumo. (2017). Plan Integral de Alzheimer y otras Demencias (2017-2023). Ministerio de Sanidad y Consumo.
- Organización Mundial de la Salud. (2023). [Título del documento si está disponible]. Organización Mundial de la Salud. https://www.who.int
- Sacks, O. (2006). The power of music. Brain, 129(10), 2528-2532. https://academic.oup.com/brain/article-abstract/129/10/2528/292982
- Witte, M., Pinho, A. D. S., Stams, G. J., Moonen, X., Bos, A. E. R., & van Hooren, S. (2022). Music therapy for stress reduction: A systematic review and meta-analysis. Health Psychology Review, 16(1), 134-159. https://doi.org/10.1080/17437199.2020.1846580
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