La neuropsicóloga Irene González Vidal aborda los principios y la aplicación clínica de la estimulación cognitiva centrada en la persona, ofreciendo una visión práctica para profesionales que realizan evaluación e intervención neuropsicológica y buscan optimizar el impacto funcional, emocional y relacional de sus intervenciones.
Introducción
La estimulación cognitiva centrada en la persona se ha consolidado en los últimos años como un enfoque fundamental dentro de la neuropsicología clínica, especialmente en contextos de deterioro cognitivo y demencia. Frente a modelos de estimulación cognitiva estandarizados, esta perspectiva propone una intervención neuropsicológica personalizada, en la que las actividades cognitivas se adaptan a las capacidades, intereses, valores y contexto vital de cada individuo.
Qué implica la estimulación cognitiva centrada en la persona en la práctica clínica
La estimulación cognitiva centrada en la persona (ECCP) es un enfoque de intervención neuropsicológica que integra el trabajo de las funciones cognitivas con los principios de la atención centrada en la persona. Desde este enfoque, la estimulación cognitiva no se limita al entrenamiento de funciones como la memoria, la atención o las funciones ejecutivas de manera aislada, sino que se integra dentro de actividades significativas y relevantes para la persona.
En la práctica de la estimulación cognitiva personalizada, el objetivo no es únicamente mejorar o mantener el rendimiento cognitivo, sino también favorecer el bienestar psicológico, la motivación, la participación y la preservación de la identidad personal, incluso en contextos de deterioro cognitivo o demencia (Brooker & Latham, 2016).
Principios del enfoque centrado en la persona en estimulación cognitiva
Los principios del enfoque centrado en la persona constituyen la base sobre la que se diseña y aplica la estimulación cognitiva centrada en la persona en neuropsicología. Estos principios orientan al profesional hacia una intervención que reconoce a la persona como un sujeto activo, con una identidad, una historia y unas necesidades únicas, y permiten desarrollar programas de estimulación cognitiva personalizada con mayor validez ecológica y relevancia clínica.
Estos principios son los siguientes:
- Reconocimiento de la singularidad de la persona: Historia de vida, valores, creencias, escolaridad, edad, preferencias y experiencias únicas. En estimulación cognitiva, este principio implica diseñar actividades que se adapten no solo al perfil cognitivo, sino también a los intereses personales y al contexto vital del sujeto, evitando propuestas estandarizadas que ignoren su identidad (Kitwood, 1997).
- Respeto por la dignidad, la autonomía y la capacidad de decisión: La persona es considerada un agente activo dentro del proceso terapéutico, con derecho a participar en la elección de las actividades y a expresar sus preferencias (Brooker & Latham, 2016).
- Participación activa y significativa en las actividades de estimulación cognitiva: Las tareas no se conciben únicamente como ejercicios para entrenar funciones cognitivas, sino como experiencias con sentido para la persona (Woods et al., 2012).
- Visión holística del funcionamiento humano: La estimulación cognitiva no puede desligarse del estado emocional ni del entorno relacional de la persona, por lo que el vínculo terapéutico, el clima emocional y la comunicación adquieren un papel central en la intervención (McCormack & McCance, 2017).
- Orientación hacia el bienestar y la calidad de vida, más allá de la mejora estricta del rendimiento cognitivo: La eficacia de la estimulación cognitiva se valora no solo en términos de puntuaciones en pruebas neuropsicológicas, sino también en su impacto sobre la satisfacción vital, la reducción de síntomas conductuales y la participación social (Pike et al., 2025).
Cómo personalizar la estimulación cognitiva centrada en la persona en la intervención neuropsicológica
La personalización de la intervención es un elemento central de la intervención neuropsicológica centrada en la persona y requiere la aplicación de estrategias clínicas concretas que permitan adaptar las actividades a las características individuales del sujeto:
- Evaluación integral previa, donde, además del perfil cognitivo, resulta imprescindible recoger información sobre la historia de vida, intereses personales, rutinas diarias, roles significativos, nivel educativo, valores y contexto social. Esta información permite diseñar actividades ajustadas a la realidad de la persona y con mayor validez ecológica (Brooker & Latham, 2016).
- Adaptación individualizada de las actividades de estimulación cognitiva resulta esencial para evitar tanto la frustración como la infraestimulación. En la estimulación cognitiva centrada en la persona, las tareas se ajustan al nivel de funcionamiento cognitivo, al ritmo de procesamiento y a las necesidades emocionales del individuo, favoreciendo experiencias de éxito que refuercen la motivación y la la autoeficacia percibida (Woods et al., 2012).
- Uso de contenidos significativos y personalizados. Incorporar temas relacionados con la biografía, aficiones, experiencias laborales o intereses facilita la conexión entre los procesos cognitivos trabajados y la identidad personal, favoreciendo una mayor adherencia a la intervención (Kitwood, 1997).
- Flexibilidad en la planificación y ejecución de la intervención. Se debe priorizar el bienestar de la persona frente al cumplimiento rígido de un programa previamente establecido, adaptando las sesiones en función del estado emocional, nivel de fatiga, motivación y circunstancias del momento (McCormack & McCance, 2017).
- Participación activa de la persona en la toma de decisiones, promoviendo que pueda elegir entre diferentes actividades o proponer alternativas, reforzando así la sensación de control, autonomía y dignidad de las personas (Brooker & Latham, 2016).
- Requerir la colaboración con familiares y cuidadores, quienes aportan información valiosa sobre la persona y facilitan la generalización de las estrategias cognitivas al entorno cotidiano (Pike et al., 2025).
Importancia del apoyo familiar para consolidar los objetivos de la intervención
El apoyo familiar es un elemento clave para la consolidación y mantenimiento de los objetivos de la intervención en estimulación cognitiva centrada en la persona. La implicación de la familia permite extender la estimulación cognitiva al entorno cotidiano, favoreciendo la generalización de los resultados en la vida diaria (Woods et al., 2012).
Asimismo, contribuye a una mejor comprensión de las capacidades y limitaciones de la persona, facilitando una adaptación más ajustada de las demandas del entorno. Cuando los familiares reciben orientación adecuada, pueden promover interacciones que refuercen la autonomía, eviten la sobreprotección y reduzcan situaciones de frustración, lo que repercute positivamente tanto en el rendimiento cognitivo como en el bienestar emocional del individuo (Kitwood, 1997).
La familia también cumple una función relevante en la preservación de la identidad personal y la historia de vida. El conocimiento profundo que los familiares tienen sobre las experiencias, preferencias y valores del sujeto resulta especialmente valioso para personalizar las actividades de estimulación cognitiva y dotarlas de significado. Este aspecto es clave para mantener la sensación de continuidad del yo y la dignidad personal, incluso en fases avanzadas de deterioro cognitivo (Kitwood, 1997; Brooker, 2007).
Por otro lado, la implicación familiar en los programas de intervención se asocia con mejores resultados en calidad de vida, reducción de síntomas conductuales y mayor adherencia al tratamiento. La colaboración entre profesionales y familiares favorece un abordaje más coherente y consistente, alineando los objetivos terapéuticos con las dinámicas reales del entorno familiar (Pike et al., 2025).
Finalmente, el apoyo familiar también tiene un impacto positivo en el propio sistema de cuidados. La psicoeducación y el acompañamiento a los familiares permiten reducir la carga percibida, mejorar las estrategias de afrontamiento y fomentar una relación más empática y comprensiva con la persona que recibe la intervención. De este modo, la ECCP no solo beneficia al individuo, sino que promueve un modelo de intervención más sostenible y humanizado (McCormack & McCance, 2017).
Beneficios clínicos de la estimulación cognitiva centrada en la persona
Uno de los principales beneficios del enfoque centrado en la persona es la mejora del bienestar emocional y del sentimiento de competencia personal. La adaptación de las actividades a los intereses y capacidades del individuo, junto con la participación activa en la intervención, favorece la motivación, la autoestima y la percepción de control sobre la propia vida. Este aspecto resulta especialmente relevante en personas con deterioro cognitivo, en quienes la pérdida progresiva de habilidades puede generar frustración, ansiedad o apatía.
La evidencia disponible indica que los programas de estimulación cognitiva diseñados desde este enfoque se asocian con una reducción de síntomas emocionales y conductuales, así como con una mayor implicación en las actividades propuestas (Woods et al., 2012).
Desde una perspectiva funcional, la estimulación cognitiva centrada en la persona facilita una mayor generalización de los aprendizajes al entorno cotidiano, al trabajar los procesos cognitivos dentro de actividades relevantes para la vida diaria. Este hecho incrementa la validez ecológica de la intervención y contribuye al mantenimiento de la autonomía en las actividades básicas e instrumentales de la vida diaria.
En este sentido, la literatura señala que las intervenciones cognitivas implementadas en contextos reales y adaptadas a las características individuales muestran un impacto más significativo en el funcionamiento diario y en la participación social de las personas (Pike et al., 2025).
Asimismo, el enfoque centrado en la persona tiene un efecto positivo en la relación terapéutica y en la interacción con el entorno familiar y social. La colaboración entre profesionales, persona usuaria y familiares permite alinear los objetivos de la intervención con las capacidades reales y las dinámicas cotidianas del individuo, favoreciendo un abordaje más coherente y continuo.
Este trabajo conjunto no solo beneficia a la persona que recibe la intervención, sino que también contribuye a reducir la carga emocional de los cuidadores y a mejorar la calidad de los cuidados, promoviendo un modelo de intervención más sostenible y eficaz (McCormack & McCance, 2017).
Conclusión
La estimulación cognitiva centrada en la persona (ECCP) se configura como un enfoque neuropsicológico integral que coloca a la persona en el centro de la intervención, reconociendo su identidad, historia de vida, valores y preferencias (Kitwood, 1997; Brooker, 2007).
Este enfoque trasciende los modelos tradicionales basados únicamente en el entrenamiento de funciones cognitivas, orientándose hacia el bienestar global y la calidad de vida del individuo. La implicación activa de familiares y profesionales resulta fundamental, ya que facilita la transferencia de estrategias al entorno cotidiano, reduce la carga del cuidador y mejora los resultados funcionales y emocionales (Kitwood, 1997; Pike et al., 2025).
En conjunto, la ECCP representa un modelo eficaz, ético y sostenible, que integra objetivos cognitivos con la preservación de la dignidad, autonomía e identidad personal, consolidándose como un marco de referencia sólido para la práctica clínica y la investigación futura en neuropsicología (Woods et al., 2012; McCormack & McCance, 2017).
Bibliografía
- Brooker, D. (2007). Person-centred dementia care: Making services better. Jessica Kingsley Publishers.
- Brooker, D., & Latham, I. (2016). Person-centred dementia care: Making services better with the VIPS framework (2nd ed.). Jessica Kingsley Publishers.
- Kitwood, T. (1997). Dementia reconsidered: The person comes first. Open University Press.
- McCormack, B., & McCance, T. (2017). Person-centred practice in nursing and health care: Theory and practice (2nd ed.). Wiley-Blackwell.
- Pike, K. E., Li, L., Naismith, S. L., Bahar-Fuchs, A., Lee, A., Mehrani, I., Bentvelzen, A., Lautenschlager, N. T., O’Connell, M. E., & Blackberry, I. (2025). Implementation of cognitive (neuropsychological) interventions for older adults in clinical or community settings: A scoping review. Neuropsychology Review, 35(3), 588–616.
- Woods, B., Aguirre, E., Spector, A. E., & Orrell, M. (2012). Cognitive stimulation to improve cognitive functioning in people with dementia. Cochrane Database of Systematic Reviews, (2), CD005562
Preguntas frecuentes sobre la evaluación e intervención de TCE con diasquisis
1. ¿Qué beneficios clínicos aporta la estimulación cognitiva centrada en la persona en neuropsicología?
Desde la práctica de la neuropsicología clínica, este enfoque se asocia con una mejora del bienestar emocional, la motivación y la participación activa en la intervención. Además, la estimulación cognitiva centrada en la persona muestra un impacto positivo en la calidad de vida, la reducción de síntomas conductuales y la transferencia de los aprendizajes al entorno cotidiano.
2. ¿En qué se diferencia la estimulación cognitiva centrada en la persona de la estimulación cognitiva tradicional?
La estimulación cognitiva centrada en la persona se diferencia de los enfoques tradicionales en que prioriza la personalización de la intervención neuropsicológica, integrando la historia de vida, los intereses y el contexto del individuo.
Frente a programas estandarizados, este enfoque busca que las actividades cognitivas tengan un significado funcional y emocional para la persona, favoreciendo una mayor adherencia y generalización a la vida diaria.
3. ¿En qué fases del deterioro cognitivo es más recomendable aplicar la estimulación cognitiva centrada en la persona?
La estimulación cognitiva centrada en la persona puede aplicarse en todas las fases del deterioro cognitivo, desde etapas iniciales hasta fases más avanzadas de demencia. La clave está en ajustar el nivel de complejidad, el formato y los apoyos de las actividades, priorizando siempre el bienestar, la dignidad y la participación significativa de la persona.
4. ¿Cómo se puede personalizar la estimulación cognitiva en una intervención neuropsicológica?
La personalización de la estimulación cognitiva personalizada comienza con una evaluación integral que incluya no solo el perfil cognitivo, sino también la historia de vida, los roles significativos y el contexto social. A partir de esta información, se diseñan actividades adaptadas al nivel funcional y a los intereses del individuo, favoreciendo una intervención neuropsicológica más relevante y ecológica.
5. ¿Cómo integrar la historia de vida en la estimulación cognitiva centrada en la persona?
La historia de vida es un elemento central en la intervención neuropsicológica centrada en la persona, ya que permite conectar los ejercicios cognitivos con experiencias significativas para el individuo. Incorporar contenidos biográficos favorece la preservación de la identidad personal, incrementa la motivación y mejora la eficacia funcional de la estimulación cognitiva.
6. ¿Por qué es importante la implicación de la familia en la estimulación cognitiva centrada en la persona?
La implicación de familiares y cuidadores facilita la coherencia entre la estimulación cognitiva centrada en la persona y el entorno cotidiano. El apoyo familiar permite generalizar las estrategias cognitivas fuera del contexto terapéutico, reducir la sobreprotección y mejorar tanto los resultados funcionales como el bienestar emocional de la persona y su entorno.
7. ¿Qué evidencia científica respalda la estimulación cognitiva centrada en la persona?
La evidencia científica indica que los programas de estimulación cognitiva diseñados desde un enfoque centrado en la persona se asocian con mejores resultados en calidad de vida, participación social y reducción de síntomas conductuales. Estudios y revisiones recientes en el ámbito de la intervención cognitiva en demencia y el deterioro cognitivo destacan la relevancia de adaptar las intervenciones a las características individuales y al contexto vital de la persona.







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