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El Cerebro Sexual: Neurociencia y diferencias ligadas al sexo

cerebro sexual

Gracias a la biología, el aspecto físico del hombre y de la mujer es diferente.

Las investigaciones más actuales en neurociencia han revelado que también existen diferencias en las estructuras cerebrales entre hombres y mujeres.

Genéticamente somos distintos

Las mujeres poseen el cromosoma XX y los hombres el cromosoma XY, pero esto no ha sido siempre así. Desde el momento de la fecundación hasta aproximadamente las 8 semanas de vida, todos los circuitos son femeninos, tanto en los embriones varones como en los embriones hembra.

El embrión masculino

A partir de la octava semana de embarazo, sus testículos comienzan a producir testosterona, que se libera hacia el cerebro y transforma esos circuitos femeninos en circuitos masculinos.

Al nacer, el cerebro masculino durante los 6 primeros meses de vida libera cantidades sorprendentes de testosterona.

El embrión femenino

Por el contrario, las niñas hasta los dos años de vida producen también altas cantidades de estrógeno en los ovarios que se liberan hacia el cerebro.

Debido a esto, algunas funciones cerebrales son sustancialmente distintas desde la infancia.

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Factores biológicos clave del cerebro sexual

Las hormonas sexuales

Las hormonas esteroideas influyen en la expresión génica y en otros procesos celulares. De este modo, son cruciales en cuanto al efecto epigenético que se produce en el cerebro cuando está en pleno desarrollo.

Además, la interacción tan precoz con esteroides sexuales desde el periodo embrionario, influye de manera vital en la expresión de las diferencias sexuales posteriores en el sistema nervioso.

Los cromosomas sexuales

Los cromosomas sexuales es otro factor biológico clave del cerebro sexual. Son  XX en la mujer y XY en el varón. No obstante, tanto el gen X  como el gen Y contienen alrededor de 6.500 genes que se expresan de manera diferente en el cerebro de hombres y mujeres, en al menos un tejido.

La investigación pone de manifiesto la interrelación que se da entre las hormonas sexuales y los cromosomas sexuales, actuando conjuntamente para dar el fenotipo de un cerebro diverso sexualmente.

Neurociencia y diferencias ligadas al sexo

La neurociencia ha estudiado la diferencia que existe en el volumen cerebral tanto en niños, como en adolescentes y adultos.

La sustancia blanca del cerebro presenta diferencias concretas en cada lóbulo encefálico en los cerebros de hombres y mujeres.

Recordando sobre la testosterona fetal de la que hemos hablado antes, ésta también puede predecir esas diferencias voluminétricas que se aprecian en los cerebros masculino y femenino.

La corteza orbito-frontal lateral posterior tiene más sustancia gris en niños que en niñas.

La unión temporo-parietal derecha-surco temporal superior posterior, y el plano temporal/opérculo parietal son más grandes en niñas que en niños, traduciéndose esto en un efecto inverso de la testosterona fetal.

También la amígdala y el hipotálamo son sexualmente dismórficos, siendo mayores en los niños que en las niñas.

Neuroeducación y cerebro sexual

En el campo de la neuroeducación también se han puesto de evidencia diferencias significativas en cuanto al cerebro masculino y femenino.

Trastornos del ámbito educativo como el trastorno del espectro autista (TEA), el trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH), el síndrome de Tourette y alteraciones del lenguaje, entre otros, tienen mayor prevalencia entre los niños. De hecho, los casos diagnosticados de TEA y TDAH son el cuádruple conforme a los diagnosticados en niñas.

Por otro lado, trastornos como la anorexia, depresión,o ansiedad entre otros, son más frecuentes en niñas.

Para entender esta diferenciación se hace esencial entender el concepto de temporalidad, dado que los cerebros masculino y femenino maduran a velocidades diferentes. La maduración es más precoz en el cerebro femenino, produciéndose de 1 a 3 años antes que en el cerebro masculino, concretamente las áreas del lóbulo frontal, parietal y temporal.

¿Cerebro sexual… polimorfista?

Una reciente investigación, llevada a cabo por D.Johel plantea la hipótesis de que no existe una dicotomía, cerebro masculino y femenino, no hay un dimorfismo sino un polimorfismo.

Tras analizar 1400 cerebros, solo el 0.8% era completamente cerebro femenino o cerebro masculino. La inmensa mayoría, por el contrario, era una mezcla rica en diversidad, lo que extrapolando a un único ser humano significa que su cerebro tendrá una “mezcla” de áreas femenina y masculina, independientemente de su sexo.

En definitiva, tenemos que seguir estudiando y profundizando en este campo que tanta controversia y debate genera, con el fin de arrojar más luz a lo que verdaderamente es el quid de la cuestión; la complejidad y belleza del cerebro humano.

Referencias:

Joel, Daphna. y Vikhanski, Luba. Mosaico de Género. Editorial Kairos, Barcelona, 2020.
Larry Cahill, «Dimorfismo sexual cerebral» en Investigación y ciencia, julio de 2005, n.º 346.

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